En la teología de la Iglesia Católica la Infabilidad Pontificia constituye un dogma según el cual el Papa está preservado de cometer errores. No hace falta hablar de lo absurdo y autoritario de esta afirmación, pero lo notorio es que la Iglesia no es la única que aplica este razonamiento.
Ayer, día 13 de septiembre, Google se vio obligado a retirar un logotipo dedicado al escritor Roald Dahl para recordar el aniversario de su nacimiento. En las dos horas que duró expuesto, numerosos miembros de la comunidad judía criticaron esta conmemoración.
¿El motivo? Dahl escribió a principios de los 80 un artículo en el que criticaba la invasión de El Líbano por parte de Israel, afirmando que desde entonces “todos comenzamos a odiar a Israel”. Pero como afirmó en varias ocasiones, Dahl no se consideraba antisemita sino “anti-Israel”.
He escrito a varios defensores del Estado de Israel (el término correcto es “sionistas”, pero últimamente utilizarlo es comparable a llevar una esvástica tatuada en el corazón) para preguntarles por este comportamiento. No concretamente sobre esta anécdota sino sobre el incalculable número de hechos similares que la preceden. Pocos me han contestado, y los que lo han hecho justifican cualquier política de Israel con el Holocausto. Todos hablan de Auschwitz y Treblinka, pero ninguno de Gaza o Sabra y Shatila. Hablan de Israel comosi fuera un Estado sagrado que nunca se equivoca.
No tengo ningún problema con el pueblo judío, pero dudo de que ocupar un asiento en la Knesset otorge superpoderes. Y creo con todas mis fuerzas que un genocidio, por muy horrible que fuera, no justifica otro. Y que un Estado no puede basarse en la raza porque eso iguala a la eterna víctima con sus verdugos. Llámenme antisemita si quieren.
En memoria de Roald Dahl, autor de Charlie y la fábrica de chocolate, James y el melocotón gigante, Matilda, Las brujas y Relatos de lo inesperado.

Septiembre 15, 2007 a las 6:27 pm
Es el cuento de siempre. Pocos se atreven a reconocerlo, porque si lo hacen los judíos cargan contra él. No es comparable, desde luego, pero los crímenes nazis no justifican en medida ninguna los de Israel. Otro tema es que se utilice el Holocausto como armadura, con lo que inmediatamente se neutraliza a la UE, que se siente culpable, y se elimina cualquier escasa posibilidad de rechazo que pudiera haber en EEUU. Sobrevivir no se si podrá, pero si lo hace desde luego será como hasta ahora: a ostias.
Septiembre 16, 2007 a las 7:19 pm
¿Han matado los israelitas a seis millones de personas? No. A muchas menos, y lo hacen poque viven rodeados de países que desean su muerte. Os mola ir de progres y criticar a Israel o EEUU, pero si no fuera por ellos Sadam, Ahmadinejad o cualquier otro fanático ya nos habría mandado a la Edad de Piedra.
Septiembre 18, 2007 a las 1:57 am
Joder, no sabéis escribir un comentario sin poner “progres”. Es acojonante lo que os mola esa palabra. No me voy a meter a hablar de lo absurdo de que compares a Sadam Husein con Ahmadineyad, ni del apocalipsis de la Edad de Piedra etc. Solo dejaré una frasecilla del amigo Voltaire:
“Cuando el fanatismo ha gangrenado el cerebro, la enfermedad es casi incurable.”
Septiembre 19, 2007 a las 1:21 pm
Yo creo que el fanatismo, al igual que las dictaduras, es siempre peligroso y dañino con independencia del signo político o posibles justificaciones. Y la actitud judía en las últimas décadas es fanática, arrogante y beligerante. El sufrimiento que ha pasado como pueblo (que, desde luego, ha sido inmenso) no les da carta blanca.
Es cierto, sus crímenes distan mucho de acercarse a sus muertos en el holocausto, pero es que ya sería un auténtico disparate pensar que tienen derecho a matar a 6 millones por lo que les ha pasado.
No olvidemos las palabras de Ghandi: “Ojo por ojo, y el mundo se quedará ciego”
Septiembre 21, 2007 a las 1:39 pm
¡HEMOS GANADO!
España promoverá por ley la prohibición de las bombas de racimo
¡Corre la voz!
Enero 25, 2008 a las 1:54 am
[...] por ciertos defensores del Estado sionista. Es la historia de siempre, lo que ya le ocurrió a Roald Dahl y a tantos otros. Estás con ellos o contra ellos. Si estás en contra del exterminio del pueblo [...]