La semana que viene se celebrará la Conferencia de Dublín, en la que el borrador del tratado de prohibición de bombas de racimo será ratificado. Será la última cita del Proceso de Oslo, en la que se intentará lograr un tratado que acabe con la fabricación y uso de las bombas de racimo.
Sin embargo, todo hace prever la firma de un tratado parcial y diluido. Países como Dinamarca, Francia o Reino Unido intentarán salvar de la prohibición a las bombas de dispersión más modernas, que califican de “más seguras”. Reino Unido ya ha anunciado que seguirá usando dos modelos de bombas de racimo: la M85, una artillería de diseño israelí cuyas municiones están diseñadas para autodestruirse, y la CRV7 que se equipan en los helicópteros Apache británicos. El ejército británico usó las M85 en Basora durante la invasión de Iraq. Tamabién fueron utilizadas por las fuerzas israelíes en Líbano durante 2006, quienes dispararon el mayor número de bombas de racimo jamás registrado en 72 horas.
España mantiene sus reservas, decidida a proteger la postura de las empresas armamentísticas. Lo irónico es que la “Ley de control del comercio exterior de material de defensa y doble uso”, aprobada el año pasado, obliga al Gobierno a promover los tratados internacionales en contra de “todos los tipos” de bombas de racimo, según el texto.
En la última reunión que mantuvieron Greenpeace y Fundació per la Pau con el Gobierno, los responsables del Ministerio de Exteriores les trasladaron que su pretensión era promover un tratado blando “para obtener el máximo consenso internacional posible”. No es más que una puerta abierta a un tipo de bombas de racimo, que supone la continuidad de su uso.
No hay bombas de racimo buenas o malas. Que les vayan con ese cuento a los niños de Líbano, obligados a vivir entre más de un millón de artefactos sin detonar. Que les vayan con ese cuento a los millones de muertos y mutilados, a todas las familias destrozadas. Que les digan que importan más nuestras empresas armamentísticas que sus vidas.
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Etiquetas: Conferencia de Dublín, Proceso de Oslo
Mayo 21, 2008 a las 3:17 pm
hipocresía, con eso está todo dicho. mucha alianza de civilizaciones y paz mundial y entendimiento, pero al final se hace lo que se hace: quedarse en las palabras mientras se venden fragatas, aviones y rifles a dictaduras y a países como israel. eso es el famoso talante
Mayo 22, 2008 a las 7:41 pm
[...] acción de Greenpeace coincide con la celebración estos días de la Conferencia de Dublín, en la que participan más de cien gobiernos, y de la que debe salir el texto de un Tratado de [...]
Mayo 29, 2008 a las 10:09 pm
[...] la munición de racimo. Se han celebrado varias reuniones internacionales, en Oslo, Wellington, Dublín y otros [...]