Archivo de Junio 2008

Vergüenza

Junio 20, 2008

Vergüenza. Me da vergüenza ser europeo. Me da vergüenza ser ciudadano de una Unión que ilegaliza seres humanos por haber nacido en países subdesarrollados. Una Unión que predica la libertad de circulación de mercancías y finanzas pero que crea muros y encarcela sin juicio a los hombres que tratan de circular libremente. Una Unión ávida de riquezas y de poder que se atreve a contradecir los Derechos Humanos e incluso su propia legislación, ya que el Convenio Europeo de Extradición del Consejo de Europa, aprobado por los 27 países miembros, limita a 40 días los plazos de retención provisional.

Me da vergüenza que los mismos europeos que emigraron y fueron acogidos aprueben esa Directiva. Que aquellos cuyos antepasados expoliaron el mundo durante el colonialismo y luego dilapidaron las riquezas robadas en guerras internas y externas tengan ahora el atrevimiento de cerrar sus puertas a las víctimas de la historia de Europa y del capitalismo.

Los que tenían que estar prohibidos, los que deberían estar encarcelados mucho más de 18 meses, son los 369 eurodiputados que el día 18 votaron a favor del racismo, el egoísmo y el retroceso, negando los fundamentos de la libertad, los Derechos Humanos y la democracia. Me da vergüenza que, supuestamente, esa gentuza sea mi representante ante los pueblos del mundo.

Y sobre todo, me da vergüenza pertenecer a una sociedad que se indigna cuando ve la bajeza de sus políticos en el telediario, pero que a los diez segundos cambia de canal y sigue su vida como si no hubiera pasado nada.

A propósito de la “directiva retorno” de la UE

Junio 20, 2008

Carta abierta de Evo Morales

Hasta finales de la Segunda guerra mundial, Europa fue un continente de emigrantes. Decenas de millones de Europeos partieron a las Américas para colonizar, escapar de las hambrunas, las crisis financieras, las guerras o de los totalitarismos europeos y de la persecución a minorías étnicas. Hoy, estoy siguiendo con preocupación el proceso de la llamada “directiva retorno”. El texto, validado el pasado 5 de junio por los ministros del Interior de los 27 países de la Unión Europea, tiene que ser votado el 18 de junio en el Parlamento Europeo. Siento que endurece de manera drástica las condiciones de detención y expulsión a los migrantes indocumentados, cualquiera sea su tiempo de permanencia en los países europeos, su situación laboral, sus lazos familiares, su voluntad y sus logros de integración.

A los países de América Latina y Norteamérica llegaron los europeos, masivamente, sin visas ni condiciones impuestas por las autoridades. Fueron siempre bienvenidos, Y. lo siguen siendo, en nuestros países del continente americano, que absorbieron entonces la miseria económica europea y sus crisis políticas. Vinieron a nuestro continente a explotar riquezas y a transferirlas s Europa, con un altísimo costo para las poblaciones originales de América. Como en el caso de nuestro Cerro Rico de Potosí y sus fabulosas minas de plata que permitieron dar masa monetaria al continente europeo desde el siglo XVI hasta el XIX. Las personas, los bienes y los derechos de los migrantes europeos siempre fueron respetados.

Hoy, la Unión Europea es el principal destino de los migrantes del mundo lo cual es consecuencia de su positiva imagen de espacio de prosperidad y de libertades públicas. La inmensa mayoría de los migrantes viene a la UE para contribuir a esta prosperidad, no para aprovecharse de ella. Ocupan los empleos de obras públicas, construcción, en los servicios a la persona y hospitales, que no pueden o no quieren ocupar los europeos. Contribuyen al dinamismo demográfico del continente europeo, a mantener la relación entre activos e inactivos que vuelve posible sus generosos sistemas de seguridad social y dinamizan el mercado interno y la cohesión social. Los migrantes ofrecen una solución a los problemas demográficos y financieros de la UE.

Para nosotros, nuestros migrantes representan la ayuda al desarrollo que los Europeos no nos dan – ya que pocos países alcanzan realmente el mínimo objetivo del 0,7% de su PIB en la ayuda al desarrollo. América Latina recibió, en 2006, 68.000 millones de dólares de remesas, o sea más que el total de las inversiones extranjeras en nuestros países. A nivel mundial alcanzan 300.000 millones de dólares, que superan a los 104.000 millones otorgados por concepto de ayuda al desarrollo. Mi propio país, Bolivia, recibió mas del 10% del PIB en remesas (1.100 millones de dólares) o un tercio de nuestras exportaciones anuales de gas natural.

Es decir que los flujos de migración son benéficos tanto para los Europeos y de manera marginal para nosotros del Tercer Mundo ya que también perdemos a contingentes que suman millones de nuestra mano de obra calificada, en la que de una manera u otra nuestros Estados, aunque pobres, han invertido recursos humanos y financieros.

Lamentablemente, el proyecto de “directiva retorno” complica terriblemente esta realidad. Si concebimos que cada Estado o grupo de Estados puede definir sus políticas migratorias en toda soberanía, no podemos aceptar que los derechos fundamentales de las personas sean denegados a nuestros compatriotas y hermanos latinoamericanos. La “directiva retorno” prevé la posibilidad de un encarcelamiento de los migrantes indocumentados hasta 18 meses antes de su expulsión -o “alejamiento”, según el término de la directiva. ¡18 meses! ¡Sin juicio ni justicia! Tal como esta hoy el proyecto de texto de la directiva viola claramente los artículos 2, 3, 5, 6, 7, 8 y 9 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. En particular el artículo 13 de la Declaración reza:

“1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.

2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país”.

Y, lo peor de todo, existe la posibilidad de encarcelar a madres de familia y menores de edad, sin tomar en cuenta su situación familiar o escolar, en estos centros de internamientos donde sabemos ocurren depresiones, huelgas de hambre, suicidios. ¿Cómo podemos aceptar sin reaccionar que sean concentrados en campos compatriotas y hermanos latinoamericanos indocumentados, de los cuales la inmensa mayoría lleva años trabajando e integrándose? ¿De qué lado esta hoy el deber de ingerencia humanitaria? ¿Dónde está la “libertad de circular”, la protección contra encarcelamientos arbitrarios?

Paralelamente, la Unión Europea trata de convencer a la Comunidad Andina de Naciones (Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú) de firmar un “Acuerdo de Asociación” que incluye en su tercer pilar un Tratado de Libre Comercio, de misma naturaleza y contenido que los que imponen los Estados Unidos. Estamos bajo intensa presión de la Comisión Europea para aceptar condiciones de profunda liberalización para el comercio, los servicios financieros, propiedad intelectual o nuestros servicios públicos. Además a título de la protección jurídica se nos presiona por el proceso de nacionalización del agua, el gas y telecomunicaciones realizados en el Día Mundial de los Trabajadores. Pregunto, en ese caso ¿dónde está la “seguridad jurídica” para nuestras mujeres, adolescentes, niños y trabajadores que buscan mejores horizontes en Europa?

Promover la libertad de circulación de mercancías y finanzas, mientras en frente vemos encarcelamiento sin juicio para nuestros hermanos que trataron de circular libremente. Eso es negar los fundamentos de la libertad y de los derechos democráticos.

Bajo estas condiciones, de aprobarse esta “directiva retorno”, estaríamos en la imposibilidad ética de profundizar las negociaciones con la Unión Europea, y nos reservamos del derecho de normar con los ciudadanos europeos las mismas obligaciones de visa que nos imponen a los Bolivianos desde el primero de abril de 2007, según el principio diplomático de reciprocidad. No lo hemos ejercido hasta ahora, justamente por esperar buenas señales de la UE.

El mundo, sus continentes, sus océanos y sus polos conocen importantes dificultades globales: el calentamiento global, la contaminación, la desaparición lenta pero segura de recursos energéticos y biodiversidad mientras aumenta el hambre y la pobreza en todos los países, fragilizando nuestras sociedades. Hacer de los migrantes, que sean documentados o no, los chivos expiatorios de estos problemas globales, no es ninguna solución. No corresponde a ninguna realidad. Los problemas de cohesión social que sufre Europa no son culpa de los migrantes, sino el resultado del modelo de desarrollo impuesto por el Norte, que destruye el planeta y desmiembra las sociedades de los hombres.

A nombre del pueblo de Bolivia, de todos mis hermanos del continente regiones del mundo como el Maghreb, Asia y los países de Africa, hago un llamado a la conciencia de los líderes y diputados europeos, de los pueblos, ciudadanos y activistas de Europa, para que no se apruebe e1 texto de la “directiva retorno”.

Tal cual la conocemos hoy, es una directiva de la vergüenza. Llamo también a la Unión Europea a elaborar, en los próximos meses, una política migratoria respetuosa de los derechos humanos, que permita mantener este dinamismo provechoso para ambos continentes y que repare de una vez por todas la tremenda deuda histórica, económica y ecológica que tienen los países de Europa con gran parte del Tercer Mundo, que cierre de una vez las venas todavía abiertas de América Latina. No pueden fallar hoy en sus “políticas de integración” como han fracasado con su supuesta “misión civilizatoria” del tiempo de las colonias.

Reciban todos ustedes, autoridades, europarlamentarios, compañeras y compañeros saludos fraternales desde Bolivia. Y en particular nuestra solidaridad a todos los “clandestinos”.

Evo Morales Ayma

Presidente de la República de Bolivia

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La Directiva de la Vergüenza fue aprobada por el Parlamento Europeo el 18 de junio de 2008 con 369 votos a favor, 197 en contra y 106 abstenciones. Sólo resta que el Consejo la apruebe en julio para que entre en vigor. Establece criterios comunes para la expulsión de inmigrantes y su retención hasta 18 meses mientras se tramita la orden. Supondrá la deportación sin garantías de ocho millones de personas, que no podrán regresar a la UE en cinco años.

¿Huelga, o paro patronal?

Junio 11, 2008

Los camioneros de media España llevan unos días en “huelga”. Se quejan de la subida de los precios del combustible y culpan de ello al gobierno de Zapatero mientras cortan autopistas con ayuda de la Guardia Civil. Dicen que cobran casi medio euro por cada kilómetro recorrido y que el precio de la gasolina ahoga su negocio. Alguno ha tenido que “vender cuatro de sus camiones”. Pobrecillo, no le debe llegar ni para el bocadillo.

Yo pensaba que las huelgas las hacían los trabajadores, no la patronal ni empresarios que quieren subvenciones porque se les acabó el chollo. El chollo de cuando los márgenes de beneficios eran grandes y los camioneros se lanzaban a dejar su puesto de asalariado (normalmente, bien remunerado) para comprar sus tractoras y contratar camioneros búlgaros que trabajasen a saco para ellos aunque no fueran capaces siquiera de leer los carteles de localización.

Son autónomos los que están luchando para que el Gobierno intervenga el mercado, con la excusa de la subida del carburante. Empresarios que vivieron una época dorada durante la burbuja inmobiliaria, confiando en el modelo neoliberal y en “la mano invisible” que, según Adam Smith, regula el mercado. Ahora se acabó lo bueno, y exigen al Estado que se ocupe de sus pérdidas y lo solucione todo con subvenciones, control de precios o tarifas mínimas. Pero resulta que el Estado ya no tiene capacidad para regular la economía, y que la mayoría de las decisiones trascendentes se toman en instancias multinacionales ajenas al control democrático. Haberlo pensado antes.

El Gobierno tiene parte de culpa, sí, por ejecutar una política económica que haría revolverse en su tumba a Pablo Iglesias y a muchos socialistas de verdad. Pero los principales culpables son las grandes empresas del transporte, que explotan y abusan de las pequeñas empresas y autónomos del gremio, imponiéndoles tarifas ruinosas. Los mismos que se hacen millonarios a costa de los consumidores y que controlan los canales de distribución desde el precio en orígen hasta el punto de venta, e incluso a veces las grandes superficies. Una mafia total que el Gobierno consiente en aras de la llamada “libre competencia”.

Si no ganan lo suficiente es porque la oferta es demasiado grande: sobra gente en el sector y eso impide la subida de los precios. Lo que piden estos mafiosos que impiden a los demás transportistas ejercer su derecho al trabajo (llengando incluso a prender fuego a sus camiones) es que el Gobierno regule un sector privado, formado mayoritariamente por empresarios, para obligar a otros a que paguen las tarifas que a ellos les conviene con el objetivo de mantener artificialmente un sector saturado.

Así que dejemos las cosas claras. Es Fenadismer (Federación Nacional de Distribuidores Mercancías), la patronal del transporte, la que orquesta este paro de la derecha capitalista. Los piquetes y los camioneros son casi todos del PP, pagados por la propia patronal para criticar a Zapatero y paralizar el país mediante huelgas salvajes de transportes como las que le hicieron a Salvador Allende en Chile en octubre de 1972, y que culminaron en el golpe de Estado que dio Pinochet once meses después.

El cuento del sionismo y la invención del pueblo judío

Junio 3, 2008

Theodor HerzlA mediados del siglo XIX, junto a los nacionalismos, surgió el sionismo, un movimiento cuyo principal objetivo era “retornar a la patria histórica del pueblo judío”, Eretz Israel. Los objetivos del sionismo fueron puestos en práctica por la Organización Sionista Mundial, fundada en 1897 en Basilea por Theodor Herzl, considerado el padre del sionismo en general y de la rama política en particular.

Shlomo Sand, profesor de Historia de Europa en la Universidad de Tel Aviv, acaba de publicar “Cuándo y cómo se inventó el pueblo judío”, libro en el que cuestiona algunos principios de la historia sionista oficial, y Público lo entrevista tanto en su edición impresa como en la digital.

El libro de Sand recupera antiguas tesis sionistas que fueron repudiadas en 1929, al empezar a verse posible la creación de un Estado judío en Palestina. Las dos más demoledoras son que los actuales judíos provienen de pueblos paganos que se convirtieron al judaísmo lejos de Palestina (y por lo tanto no descienden de los antiguos judíos) y que los palestinos árabes son los únicos descendientes de los antiguos judíos.

Shlomo SandLa demanda sionista de un Estado judío en Israel se basaba en el exilio al que supuestamente les obligó el emperador Tito. Pero cuando los romanos destruyeron el Templo en el año 70 de la era cristiana, no expulsaron a los judíos por la fuerza. Los romanos nunca exiliaron a pueblos, algo que sí hicieron los asirios y los babilonios con algunas elites. Nunca hubo exilio. No hay ningún libro científico que lo diga. La historia del exilio se basa en un mito cristiano del mártir Justino, que fue el primero que dijo, en el siglo III, que Dios había castigado a los judíos con el exilio porque no aceptaron a Jesús. Esa es la primera vez que afirma que los judíos fueron deportados.

Es cierto que salieron comerciantes y soldados que llevaron consigo la idea monoteísta, pero la proporción fue mínima. Los Macabeos conquistaron Edom y obligaron por la fuerza a sus habitantes a convertirse al judaísmo. Lo mismo ocurrió en Galilea. Desde el siglo II antes de Cristo hasta el siglo II después de Cristo, el judaísmo fue el primer monoteísmo proselitista.

En el Mediterráneo, a finales del siglo I después de Cristo había cuatro millones de creyentes judíos. Es en ese periodo proselitista cuando el judaísmo se proyecta en la zona. Es decir, la mayoría de los judíos del Mediterráneo no venían de Palestina. Eran conversos.

Yitzhak ben Zvi, David ben Gurion y Yitzhak ShochetAsí que, si no hubo exilio en Palestina, si los romanos no expulsaron a los judíos, ¿qué les ocurrió a los judíos de Palestina? Hay muchos historiadores israelíes, incluidos Yitzhak ben Zvi, el segundo presidente de Israel, o David ben Gurion, que hasta 1929 afirman que los palestinos árabes son los verdaderos descendientes de los judíos. Esta tesis que sostuvieron los mayores sionistas se murió en 1929. Todavía en 1918 Ben Zvi y Ben Gurion escribieron juntos un libro donde se afirma que los palestinos son los auténticos descendientes de los judíos. Sin embargo, decir esto hoy es causa de escándalo.

Se pueden sacar algunas conclusiones:

El Estado de Israel no tiene ninguna justificación científica para existir. Se basa en mitos.

Los verdaderos descendientes del llamado “pueblo judío” fueron expulsados de su tierra en 1948 por los judíos conversos (que nunca tuvieron ningún derecho real sobre Palestina) y llevan siendo masacrados por ellos 60 años.

Ben Gurion y los demás líderes sionistas sabían todo esto, pero remodelaron la historia en los años anteriores a 1948 para facilitar la proclamación de un Estado judío en Palestina. Se inventaron un cuento.