Detrás de los “Made in China”

En medio de la conmoción internacional por la aparición de historias desgarradoras sobre niños esclavizados en fábricas de ladrillo, un valiente periodista arriesgó su vida para desenmascarar, con imágenes reveladoras, otra punta del mismo iceberg: “las víctimas del algodón”

   

 

 

 

El 7 de julio, Wang Haofeng, un ex periodista y fotógrafo de un periódico de Wuhan, conocido por exponer crímenes ocultos, encontró la fábrica por casualidad. Bajo su propio riesgo, Wang se escabulló dentro del edificio de la fábrica y sacó algunas fotos impresionantes que más tarde publicó en su propia página web—“Foco” de Wang Haofeng. En su publicación, Wang incluyó un pedido para salvar estos esclavos.

Wang reveló que esta fábrica en realidad ya había sido expuesta por los medios de comunicación en 2001. En ese tiempo, se acusaba a la fábrica de esclavizar a niños menores de edad, torturándolos y negándoles la paga. La historia salió a la luz cuando los niños escaparon y denunciaron el hecho ante el gobierno local de Wuhan, que consecuentemente se supone que multó y condenó a la fábrica. Pero a pesar de la exposición mediática y la intervención de la policía en ese momento, la fábrica pronto reanudó sus viejas costumbres y permaneció en operación hasta ahora.

Desde su exposición inicial, las circunstancias de los trabajadores han empeorado aún más. Compuesta de cinco o seis cámaras con paredes de ladrillos, la fábrica parece una tumba oscura. El edificio carece de ventanas, luces o ventiladores, por lo cual se generan condiciones de trabajo sofocantes, calurosas y viciadas; la ciudad de Wuhan en particular, es conocida por su calor insoportable de verano. Las cámaras están cubiertas por una neblina de polvo que irrita la nariz, los ojos y la garganta. Ninguna persona se quedaría dentro de la fábrica por su propia voluntad.

explotación infantil en chinaDebido a las temperaturas extremas, casi todos los trabajadores trabajan con el torso desnudo. Al igual que el algodón contaminado con el que trabajan, los cuerpos de los trabajadores están teñidos de negro—todos ellos estaban negros de la cabeza a los pies. Los barbijos que usan los trabajadores mostraban marcas negras en las partes de la boca y las fosas nasales. Se podía ver claramente que el aire dentro de la cámara estaba sucio y saturado de humo. Un trabajador muy joven parecía ser el responsable de procesar los varios colores de la tela usada que recolectaban. Tantas horas de trabajo en la fábrica habían teñido sus cabellos de un rojo pálido sin vida, como pasto muerto. Era bastante doloroso posar la mirada en su juventud arruinada.

 

 

Durante su investigación secreta, Wang habló con uno de los trabajadores, quien le mostró un dedo dañado, explicándole que había sido cercenado por una máquina de la fábrica. “El jefe es bastante cruel”, le contó a Wang, “Desde que entré a la fábrica, he enflaquecido y tengo gran dolor en el pecho cuando respiro”. Poco después que el trabajador terminara de hablar, apareció un hombre que parecía ser un supervisor, apuntando un cuchillo largo y afilado hacia Wang. Otro supervisor gritó, “¡Si te atreves a tomar fotos, te golpearé hasta que mueras!”. Entre tanto, otro hombre que parecía estar dirigiendo la operación se adelantó para darle una reprimenda al trabajador “¡¿Por qué hablaste con el extraño?!” gritó.

Cuando relató cómo se las arregló para salir entero de la fábrica, Wang dijo con una sonrisa, “Fue realmente un escape difícil”. El supervisor armado tomó la cámara de Wang y al revisarla, encontró que no se habían tomado fotos. Inteligentemente, Wang llevó varias cámaras con él, y el supervisor no encontró la cámara que había sido utilizada para documentar la fábrica. Cuando el supervisor vio que no se habían tomado fotos, expulsó a Wang del edificio rápidamente a los empujones.

Debido a su roce con los furiosos supervisores, Wang no tuvo tiempo suficiente para observar las otras cámaras de la fábrica. Por lo tanto, no pudo determinar precisamente el número de trabajadores que había en el edificio. Pero sí divisó a más de diez trabajadores en la cámara que estuvo primero.

Esta fábrica de algodón explotadora está ubicada junto a una sala funeraria en Hankou, ciudad de Wuhan. La mayoría de su materia prima proviene de ropa sucia de algodón recuperada de la basura de la sala funeraria.

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5 comentarios to “Detrás de los “Made in China””

  1. Marc Puig Says:

    Lo triste es que esto pasa en millones de fábricas por todo el mundo, y seguimos consumiendo y consumiendo intentando no pensar en ello y creyendo que no tenemos culpa.

  2. christiam Says:

    maldito capitalismo… esto es lo que produce… estoy seguro q los yankis estan detras de esto…

    me tome la libertad de copiar este articulo y pegarlo en mi blogs personal, con la debida aclaracion de la fuente de donde lo tome…

    gracias…

  3. Zoraya Chávez Says:

    Saludos!

    Estoy acargo de una revista infantil para niños quechuas, estoy haciendo un artículo sobre trabajo infantil y me gustaría usar algunas de las fotas que salen en este artícuo, será posible, en tal caso quien es el autor d elas mismas , se los agradeceré mucho

    Zoraya

  4. Estefii Says:

    Es algoo triiste!!
    mui tristee..
    qe Dios no esta felizz cn lo q pasan estos chikos..
    Dios losama i kiere lo mejor para ellos..

    chauu

  5. SUN Says:

    lO q M dA RaBiA De lA sItUaCiOn eS q nInGuNa oRgAnIzAcIOn D PrOtEcCiOn D DDHH hAllA PaRAdO eStA sItUaCioN

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