Réplica a la editorial de EL PAÍS “Caudillo Guevara”

EDITORIAL

Caudillo Guevara

El romanticismo europeo estableció el siniestro prejuicio de que la disposición a entregar la vida por las ideas es digna de admiración y de elogio. Amparados desde entonces en esta convicción, y a lo largo de más de un siglo, grupúsculos de las más variadas disciplinas ideológicas han pretendido dotar al crimen de un sentido trascendente, arrebatados por el espejismo de que la violencia es fecunda, de que inmolar seres humanos en el altar de una causa la hace más auténtica e indiscutible.

En realidad, la disposición a entregar la vida por las ideas esconde un propósito tenebroso: la disposición a arrebatársela a quien no las comparta. Ernesto Guevara, el Che, de cuya muerte en el poblado boliviano de La Higuera se cumplen 40 años, perteneció a esa siniestra saga de héroes trágicos, presente aún en los movimientos terroristas de diverso cuño, desde los nacionalistas a los yihadistas, que pretenden disimular la condición del asesino bajo la del mártir, prolongando el viejo prejuicio heredado del romanticismo.

El hecho de que el Che diera la vida y sacrificara las de muchos no hace mejores sus ideas, que bebían de las fuentes de uno de los grandes sistemas totalitarios. Sus proyectos y sus consignas no han dejado más que un reguero de fracaso y de muerte, tanto en el único sitio donde triunfaron, la Cuba de Castro, como en los lugares en los que no alcanzaron la victoria, desde el Congo de Kabila a la Bolivia de Barrientos. Y todo ello sin contar los muchos países en los que, deseosos de seguir el ejemplo de este mito temerario, miles de jóvenes se lanzaron a la lunática aventura de crear a tiros al “hombre nuevo”.

Seducidos por la estrategia del “foquismo”, de crear muchos Vietnam, la única aportación contrastable de los insurgentes seguidores de Guevara a la política latinoamericana fue ofrecer nuevas coartadas a las tendencias autoritarias que germinaban en el continente. Gracias a su desafío armado, las dictaduras militares de derechas pudieron presentarse a sí mismas como un mal menor, cuando no como una inexorable necesidad frente a otra dictadura militar simétrica, como la castrista.

Por el contexto en el que apareció, la figura de Ernesto Guevara representó una puesta al día del caudillismo latinoamericano, una suerte de aventurero armado que apuntaba hacia nuevos ideales sociales para el continente, no hacia ideales de liberación colonial, pero a través de los mismos medios que sus predecesores. En las cuatro décadas que han transcurrido desde su muerte, la izquierda latinoamericana y, por supuesto, la europea, se ha desembarazado por completo de sus objetivos y métodos fanáticos. Hasta el punto de que hoy ya sólo conmemoran la fecha de su ejecución en La Higuera los gobernantes que sojuzgan a los cubanos o los que invocan a Simón Bolívar en sus soflamas populistas.

RÉPLICA

Hasta la victoria siempre

Y así va la izquierda, así van los periódicos que se autoproclaman socialistas. Condenáis e insultáis al Che, vosotros, burgueses que escriben cómodamente sentados sobre sus riquezas mientras juegan a ser la voz del proletariado.

Hay dos caminos para el socialismo: la revolución o la democracia parlamentaria con un partido socialdemócrata en el poder. La primera funciona y la segunda, excepto contadas excepciones, no.

En Cuba se alcanzó el poder por medio de la revolución armada. Comprendo que critiquéis al régimen de Castro, por aspectos negativos que a todos desagradan y por otros positivos que os aterran por si nos sirven de ejemplo. En Venezuela se alcanzó de forma democrática, dentro de lo que consideráis políticamente correcto. Hugo Chávez ha sido ratificado en referéndum más veces que ningún otro gobernante que esté en el poder actualmente. Y le seguís ladrando, acusándole de populista y casi de dictador.

El Che dio la vida por lo que creía, y solo por eso ya es digno de ser recordado. Luchaba por los pueblos oprimidos del mundo, y sus enemigos, aquellos a los que decís que asesinó, luchaban por dinero, por sus intereses personales. Por si su alejamiento de la realidad les impide saberlo, en una guerra hay muertes. Deberían tenerlo en cuenta los que envían a los hijos de otros a morir en desiertos lejanos por una causa que no es la suya, si no de los que miran desde lejos y luego deciden quienes son los héroes y quienes los asesinos.

Parece que los poderosos pueden hacer lo que quieran. Tienen derecho a explotar al pueblo, a engañarlo, a tratarnos como si fuéramos criminales y a cobrarnos cánones escandalosos por comprar música o tecnología. Incluso pueden vigilarnos como a asesinos, pueden pasarse nuestros datos de un gobernante a otro como si cambiaran cromos de terroristas internacionales.

De todo eso calláis, no lo condenáis ni os atrevéis a mencionarlo siquiera. Pero cuando se cumplen cuarenta años de la muerte de un gran revolucionario, corréis a apagar su luz con vuestras mentiras. Fracasasteis en 1967, y volvéis a hacerlo ahora. El Che no ha muerto, porque no era solo un hombre, era una idea. Romántica o no. El Che es una luz que ilumina a todos los que no nos contentamos con la realidad que otros nos fabrican, un faro para los que quieren recorrer su propio camino y no los que nos preparan. Y eso es inmortal, no podéis borrarlo con balazos o bombas, ni siquiera con palabras.

Siento desengañaros, pero sabemos quien es el Che. No podéis hacernos cambiar de idea, ni de ideales. Pero deberíais reflexionar, porque quizá un día alguno de vosotros fue socialista. Tal vez los que publicáis ese editorial venenoso tuvisteis la foto de Korda colgada de la pared hace tiempo, cuando aún erais capaces de soñar.

Mientras escribís calumnias, mientras los poderosos lanzan a sus hordas represoras contra el pueblo, incluso ahora que creéis haber ganado y tenerlo todo atado y bien atado, el Che sigue liderándonos, sonriéndoos burlonamente entre cascos de policía y políticas neoliberales. Porque sabe muy bien que llegará el día en el que, desde su altura, vea el triunfo de sus derrotas. Hasta la victoria, siempre.

Che

“Es mejor morir de pie que vivir arrodillado”

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15 comentarios to “Réplica a la editorial de EL PAÍS “Caudillo Guevara””

  1. Fran Says:

    SOBRE GUEVARA

    La estupidez y el partidismo de EL PAÍS en:
    http://www.elpais.com/articulo/opinion/Guevara/elpporopi/20071011elpepiopi_13/Tes

  2. Silvia Says:

    Desde hace algunos años EL PAÍS ha dejado de ser lo que era. Que tampoco era mucho. Siempre fue un periódico monárquico, punta de lanza de un imperio mediático surgido de la colaboación de sus fundadores con el franquismo. Pero parece que desde que el PSOE está en el poder ha empezado a defender los intereses de los poderosos. Inventan y magnifican noticias sobre el terrorismo islámico (destaca aquel titular de “Un grupo de terroristas sirios secuestran un avión” cuando solo habían robado un cuchillo de metal de primera clase), critican a Fidel, a Chávez y, en el colmo de su falsedad y honestidad nula, al Ché.

    Como dices, burgueses que juegan a ser la voz del proletariado, a manipularlo. Pero es un juego peligroso. Tal vez un día les explote en la cara.

  3. Marc Says:

    Dos artículos de Pascual Serrano publicados en Rebelión sobre el tema del vergonzoso editorial de el periudicucho ese que dice ser progresista:

    http://www.rebelion.org/noticia.php?id=57471

    http://www.rebelion.org/noticia.php?id=57521

  4. Ernesto Ávila Says:

    El Ché del que habláis es un mito.
    Nada que ver con el hombre que fusilaba inocentes a sangre fría.

  5. Rafael Says:

    Aun sin compartir los comentarios mas arriba expuestos, por muchos motivos el editorial de el pais me parece de lo mas lamentable que he leido en mucho tiempo, y os lo dice un lector abitual de dicho diario

  6. Quique Says:

    Ni mitos ni hostias. Patria o Muerte.
    ¡Hasta la victoria siempre!

  7. Para EL PAÍS nunca es suficiente « El niño que soñaba con la revolución Says:

    […] EL PAÍS nunca es suficiente Primero fue el asqueroso editorial Caudillo Guevara, sobre el que ya se habló en este blog. Al defensor del lector de EL PAÍS le llovieron tantas críticas que tuvo que reconocer que nunca […]

  8. Javi Cádiz Says:

    Ojalá nunca perdamos nuestros ideales, ojalá el tiempo no consiga robarnoslos y algún día veremos, como el Che, “el triunfo de nuestras derrotas”.
    Enhorabuena por el blog
    HLVS!

  9. Diego Says:

    Extracto de un post del blog de Yeray Muad’Dib (http://www.yeray-muaddib.com) sobre mi réplica al polémico editorial de EL PAÍS (sobre el que se ha publicado hoy una nota en el periódico informando de que más de dos tercios de la redacción está en contra de ella, por cierto):

    “[…] Los dos textos encarnan los extremos más habituales de la izquierda contemporánea: la actitud reflexiva, moderada y relativista de los grandes medios establecidos frente a la más radical, romántica y pasional de los medios independientes de inspiración revolucionaria.

    Bajo mi punto de vista, ambos tienen razón en parte: El Pais ofrece una postura mucho más realista e informada, pero el blog defiende unos ideales románticos universales que se echan mucho de menos en los tiempos que corren. Tal vez lo más razonable sea poner las cosas en su justo término (porque, lo que está claro, es que ni Chávez ni Castro son precisamente esos grandes y justos gobernantes que dicta el blog), pero conservar siempre unos ideales de justicia y cambio social que permitan a los hombres actuar movidos por el deseo de un mundo mejor para todos. Y en buena medida, el Che encarnaba precisamente eso.”

    Puede que no opinemos lo mismo sobre ciertas cosas, pero que digan que este blog defiende los valores que encarnaba (y encarna) el Che es una grata recompensa.

  10. Edu Says:

    Pues yo no tengo tan claro que los grandes y justos sean los gobernantes occidentales. Chávez y Castro son sinceros con sus ideas, no como otros, y luchan por su pueblo, no como otros. La mayoría de la gente en Europa o EEUU no tiene ni idea de eso porque los medios no hacen más que manipular la información que llega de Venezuela o Cuba, haciendo pasar a sus dirigentes por tiranos populistas. Y yo solo digo una cosa ¿¿¿por qué les tienen tanto miedo???

  11. Yeray-Muad'Dib Says:

    Dado que se un par de comentarios más arriba se cita un fragmento de mi blog, quisiera hacer una pequeña observación, especialmente dirigida para el autor de este blog:

    Tal vez por mi post se pudo deducir que no comparto para nada los ideales de “El niño que soñaba con la revolución”, y quisiera dejar claro que nada más contrario de la realidad. Lo que ocurre es que, en lo tocante a Chávez y Castro, tengo un punto de vista totalmente distinto, y no, como dice Edu, porque les tenga miedo o por recibir información manipulada, sino por otros motivos que no viene a cuento comentar aquí. No siempre los contrarios a Chávez o Castro somos imperialistas/fascistas/reaccionarios, y de hecho pensar eso es compartir el discurso de los totalitaristas. Se pueden compartir ideologías con un gobernante y al mismo tiempo diferir de sus métodos y políticas.

    Y reitero: si el autor de este blog se sintió molesto por la forma en la que cité su trabajo, pues fue cuestión de malinterpretación, porque está entre mis favoritos, y quisiera transmitirle mi felicitación.

  12. Edu Says:

    Lo del miedo lo decía por nuestros dirigentes, no por la gente de a pie. Simplemente quiero decir que algún motivo tendrán para manipular ciertas informaciones. Por supuesto, todo el mundo tiene derecho a estar a favor o en contra de cualquier político, y con todo ello no estoy llamando a nadie fascista, lo cual solo ocurre en un izquierdismo rancio y estúpido.

  13. Diego Says:

    Yeray, en ningún momento te malinterpreté ni me sentí molesto por tu referencia a mi post. Me gustó tu análisis y quise incluirlo aquí como comentario para que los visitantes de mi blog pudiesen verlo. Y, lógicamente, si me hubiese disgustado no lo habría puesto o le habría añadido una crítica. Si lo viste como tal, te aseguro que no fue así.

    Gracias por tus felicitaciones. No se merecen.

  14. Rubén Says:

    Como dice la Biblia, por sus frutos los conocereis. ¿Qué ha quedado de Ernesto Guevara de la Serna? Un rostro en una camiseta, y una leyenda que pocos intentan contrastarla. Y en Cuba, su rostro en algún billete perdido, en muchas paredes, el trabajo voluntario (sin cobrar un peso, esto es) y una adoración que parece la de San Ernesto -la búsqueda de sus restos asemejaba a la búsqueda de reliquias-. La izquierda ya no tiene mitos. ¿Quién podría reivindicar a Lenin, Stalin o la Pasionaria sin que se le cayera la cara de vergüenza? Y lo encontraron en este ex burgués glorificado por su muerte, abandonado en Bolivia por el regimen que él había ayudado a crear, aislado de la gente por la que decía luchar. Pero la izquierda no se da cuenta que esto es un callejón sin salida. No hay más que una imagen en la camiseta. Ni ideología, ni obras, ni nada. Pero, a la manera de Paco Martínez Soria siguen erre que erre, el heróico guerrillero, el utopista, etc. cuando lo que hay es un aventurero que de haber sobrevivido hubiera corrido (tal vez) la misma suerte que el general Ochoa.
    P.D. El héroe era asmático y fumaba. El héroe era amúsico (para el la música sólo era un ruido y no me estoy refiriendo al bakalao o al mákina) y ha generado un extenso catálogo musical. Hay que joderse que para ser alguien tener que palmarla. Vaya tela.

  15. Diego Says:

    Nada nuevo, Rubén. Las mismas calumnias de la derecha de siempre, que muchos repiten como loros y algunos, sabiendo que son falsas, afirman sin vergüenza.

    No ha quedado solo un rostro en una camiseta. Si ese fuera todo el legado del Che la gente no pasaría horas hablando sobre él. Ha quedado un símbolo, que es lo que fue durante toda su vida.

    Criticas el trabajo voluntario porque no lo entiendes, no comprendes su significado de trabajo solidario que nada tiene que ver con la explotación capitalista. No sabes, o no quieres saber, que el Che dedicaba sus escasos ratos libres al trabajo voluntario.

    Hablas de “San Ernesto” y de los mitos de la izquierda. Es lógico que un hombre como Ernesto Guevara se convierta en un mito, como es normal que nadie cuerdo se atreva a declarar en público su admiración hacia Pinochet, Hitler o Franco. Cada uno hizo lo que hizo, y así se les recuerda.

    Por último, no hace falta decirte que lo de Ochoa es una generalización, que el Che (que rechazó un puesto de ministro para luchar en Congo y en las montañas de Bolivia) nunca se rebajaría al narcotráfico y a la malversación de fondos. Eso es algo normal aquí, lo sé, pero en Cuba es imperdonable.

    Los que siguen erre que erre son los mismos.

    Salud

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