El “cambio” de Obama

Obama ClintonCuando Bush intentaba rescatar a los bancos mediante 700.000 millones de dólares pertenecientes al pueblo estadounidense, Obama le apoyó, incluso cuando el Congreso votó en contra. Quizá se debió a que estaba en campaña electoral financiada por las multinacionales y los propios bancos. Quizá.

Obama se opuso inicialmente a la invasión de Iraq. Pero luego votó los presupuestos de guerra de Bush, y dice que hay que “recolocar” las tropas en ese país, sin poner fecha a la retirada. Ha prometido públicamente aumentar el número de tropas en Afganistán, e incluso atacar a través de la frontera de Paquistán a los pueblos y ciudades que considere favorables a la resistencia.

Ha prometió atacar militarmente a Irán si éste continúa procesando uranio, afirmando que la comunidad internacional”debería blandir de inmediato grandes palos y grandes zanahorias” para persuadir a la República Islámica de que abandone su programa nuclear, pese a que ésta ha asegurado en reiteradas ocasiones que sólo tiene fines pacíficos.

La política del palo y la zanahoria (castigo y recompensa) trae reminiscencias del “Speak softly and carry a big stick” (“Habla suavemente y lleva un buen palo contigo”) que hizo famoso al presidente Theodore Roosevelt, un inquietante paralelismo que podría significar la extensión de la Doctrina Monroe a Oriente Próximo.

Obama ha declarado su apoyo incondicional a Israel, a sus ataques militares y  a la extensión de las colonias en Cisjordania. Ha afirmado su “compromiso inquebrantable con Israel” y llegado a decir que “Jerusalén será la capital” del Estado sionista.

Ha mantenido en el puesto al Secretario de Defensa de Bush, el republicano Robert Gates, que también fue director de la CIA y ha sido acusado de dar falsa información a servicios de inteligencia aliados en beneficio propio.

Ha nombrado Secretaria de Estado a Hillary Clinton, que votó a favor de la invasión de Iraq y que es partidaria de una prolongada estancia estadounidense allí. Aún cuando Bush ha reconocido el error de las armas de destrucción masiva, Clinton sigue defendiendo su voto e incluso creyendo que pueden ganar la guerra.

La misma Hillary Clinton que es habitual en las conferencias de organizaciones proisraelíes como el AIPAC, que la ven como uno de los políticos más fieles al sionismo. No en vano ha defendido la pretensión israelí de hascer de Jerusalén su “capital indivisible”, amenazado con “aniquilar” a Irán y abogado por incrementar la presión sobre Siria. Ha llegado a decir que el muro de apartheid israelí “no va contra el pueblo palestino”.

¿Cambio? ¿Yes, we can?

Obama no es más que otra visión del imperialismo estadounidense, el “soft speaking”. La creencia de que no se necesitan guerras sino subversión ideológica, guerras culturales y diplomacia, de que hay que dividir al enemigo para conquistarlo. Lo que hay que hacer no es invadir Iraq, sino provocar que se enfrenten unos con otros, lograr que Irán se lance contra Iraq, Etiopía contra Somalia, Colombia contra Venezuela y China contra Rusia.

El hablar suavemente, pero repartiendo hostias con el palo. Ese es el cambio de Obama. El imperialismo convenientemente camuflado por su nueva y más poderosa arma: el peligroso doble discurso del Mesías con rostro negro.

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2 comentarios to “El “cambio” de Obama”

  1. Javier Says:

    Y su actuación respecto a la crisis humanitaria en Gaza deja pocas dudas sobre lo que decís.

  2. Javier Says:

    Si no mirá esta foto:

    (No sé como ponerla directamente)

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