Archive for the ‘11-S’ Category

Allende en la memoria

septiembre 11, 2008

Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.

¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!

Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.

Últimas palabras de Salvador Allende

Chile es una cicatriz abierta tapada con indicadores macroeconómicos. Pese a la reducción de la pobreza del 44% al 17% en los años de democracia, Chile es el país de América Latina con la mayor brecha entre ricos y pobres. Es el legado de la derecha, que con el pinochetismo como mascarón de proa, vendió a precios viles las empresas públicas, concentró el motor de la riqueza en pocas manos y privatizó la educación y la sanidad. 

Hoy que se cumplen 35 años del golpe militar que sumió a un floreciente Chile en la oscuridad reaccionaria durante 17 años, deberíamos tener a Allende presente, recordar que “la Historia la escriben los pueblos” y no olvidar nunca su caída, que Neruda cuenta mejor de lo que yo jamás podría:

Allende. Confieso que he vivido. 

Por Pablo Neruda

Mi pueblo ha sido el más traicionado de este tiempo.

De los desiertos del salitre, de las minas submarinas del carbón , de las alturas terribles donde yace el cobre y lo extraen con trabajos inhumanos las manos de mi pueblo, surgió un movimiento liberador de magnitud grandiosa. Ese movimiento llevó a la presidencia de Chile a un hombre llamado Salvador Allende, para que realizara reformas y medidas de justicia inaplazables, para que rescatara nuestras riquezas nacionales de las garras extranjeras.

Del otro lado no faltaba nada. Tenían arlequines y polichinelas, payasos a granel, terroristas de pistola y cadena, monjes falsos y militares degradados. Unos u otros daban vueltas en el carrusel del despecho. Iban tomados de la mano el fascista Jarpa con sus sobrinos de Patria y Libertad, dispuestos a romperles la cabeza y el alma a cuanto existe, con tal de recuperar la gran hacienda que ellos llamaban Chile.

Chile tiene una larga historia civil con pocas revoluciones y muchos gobiernos estables, conservadores y mediocres. Muchos presidentes chicos y sólo dos presidentes grandes: Balmaceda y Allende. Es curioso que los dos provinieran del mismo medio, de la burguesía adinerada, que aquí se hace llamar aristocracia. Como hombres de principios, empeñados en engrandecer un país empequeñecido por la mediocre oligarquía, los dos fueron conducidos a la muerte de la misma manera. Balmaceda fue llevado al suicidio por resistirse a entregar la riqueza salitrera a las compañías extranjeras.

Allende fue asesinado por haber nacionalizado la otra riqueza del subsuelo chileno, el cobre. En ambos casos la oligarquía chilena organizó revoluciones sangrientas. En ambos casos los militares hicieron jauría. Las compañías inglesas en la ocasión de Balmaceda, las norteamericanas en la ocasión de Allende, fomentaron y sufragaron estos movimientos militares.

Allende nunca fue un gran orador. Y como estadista era un gobernante que consultaba todas sus medidas. Fue el antidictador, el demócrata principista hasta en los menores detalles. Le tocó un país que ya no era el pueblo bisoño de Balmaceda; encontró una clase obrera poderosa que sabía de qué se trataba. Allende era dirigente colectivo; un hombre que, sin salir de las clases populares, era un producto de la lucha de esas clases contra el estancamiento y la corrupción de sus explotadores. Por tales causas y razones, la obra de que realizó en tan corto tiempo es superior a la de Balmaceda; más aun, es la más importante en la historia de Chile. Sólo la nacionalización del cobre fue una empresa titánica, y muchos objetivos más se cumplieron bajo su gobierno de esencia colectiva.

Las obras y los hechos de Allende, de imborrable valor nacional, enfurecieron a los enemigos de nuestra liberación. El simbolismo trágico de esta crisis se revela en el bombardeo del Palacio de Gobierno; uno evoca la Blitz Krieg de la aviación nazi contra indefensas ciudades extranjeras, españolas, inglesas, rusas; ahora sucedía el mismo crimen en Chile; pilotos chilenos atacaban en picada el palacio que durante siglos fue el centro de la vida civil del país.

Escribo estas rápidas líneas para mis memorias a sólo tres dias de los hechos incalificables que llevaron a la muerte de mi gran compañero el presidente Allende. Su asesinato se mantuvo en silencio; fue enterrado secretamente; sólo a su viuda le fue permitido acompañar aquel inmortal cadaver. La versión de los agresores es que hallaron su cuerpo inerte, con muestras de visible suicidio. La versión que ha sido publicada en el extranjero es diferente. A reglón seguido del bombardeo aéreo entraron en acción los tanques , muchos tanques, a luchar intrépidamente contra un solo hombre: el Presidente de la República de Chile, Salvador Allende, que los esperaba en su gabinete, sin más compañía que su corazón , envuelto en humo y llamas.

Tenían que aprovechar una ocasión tan bella. Había que ametrallarlo porque nunca renunciaría a su cargo. Aquel cuerpo fue enterrado secretamente en un sitio cualquiera. Aquel cadáver que marchó a la sepultura acompañado por una sola mujer que llevaba en sí misma todo el dolor del mundo, aquella gloriosa figura muerta iba acribillada y despedazada por las balas de las metralletas de los soldados de Chile, que otra vez habían traicionado a Chile.

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7 años del 11-S

septiembre 11, 2008

Han pasado siete años desde que las torres del World Trade Center se hundieran en Nueva York, y nadie ha conseguido probar aún que el atentado fuera organizado por Al-Qaeda, que las torres cayeran debido a la fundición de la estructura o que contra el Pentágono se estrellara un avión. Nadie ha explicado por qué el edificio 7 se desplomó. Este post va dedicado a 2.973 personas inocentes cuyos cadáveres gritan en silencio.

Loose Change 2nd Edition (subtítulos en castellano)

El que tenga oídos que oiga.

Hablemos de Bin Laden

octubre 24, 2007

Bin LadenHa aparecido un nuevo mensaje de Bin Laden, esta vez recomendando a sus seguidores aliarse con la insurgencia iraquí y no luchar contra ella. Los analistas dicen que Osama se ha dado cuenta del peligro del conflicto contra los rebledes iraquíes o que quiere distanciarse de las acciones terroristas en el país, los medios que Al Qaeda se siente derrotada en Iraq y el gobierno de Al Maliki que la la violencia ha descendido un 70% desde finales de junio, especialmente los atentados suicidas. Pero ¿quién es Osama Bin Laden, aparte de un tío barbudo con muy mala hostia?

Bin Laden es el decimoséptimo hijo de Mohammad bin Laden, un multimillonario constructor saudí. Se graduó como administrador empresarial en la Universidad Rey Abdul Aziz. En 1968, al morir su padre en un accidente de helicóptero, heredó junto a sus hermanos el Grupo Binladin, el imperio industrial de Mohammad.

Tras la invasión soviética de Afganistán en 1979 Bin Laden fue reclutado por el príncipe Turki Al Faycal, director de los servicios secretos saudíes, para gestionar financieramente las operaciones de la CIA en Afganistán. Allí fue entrenado por la agencia de inteligencia estadounidense en movimientos de dinero a través de sociedades fantasmas y paraísos fiscales, fabricación de explosivos y utilización de códigos cifrados para comunicarse y a ocultarse. Tras la retirada soviética en 1989 regresó a su país como un héroe, pero su objeción a la presencia de tropas estadounidenses en Arabia Saudí durante la Guerra del Golfo le llevó a una creciente desavenencia con los líderes de su país.

En 1993 ya había creado una organización terrorista, denominada Al Qaeda debido al fichero informático en el que Bin Laden gestionaba las operaciones financieras de la CIA en Afganistán (al Qaida, literalmente “la base [de datos]”), formada principalmente por sus conocidos de la guerra afgano-soviética. En 1994, al perder su pasaporte saudí, huyó a Sudán, donde organizó campos de entrenamiento terrorista. En 1996 fue expulsado del país africano y regresó a Afganistán bajo la protección del régimen talibán. De 1996 a 1998 emitió una serie de fatwas (decretos religiosos) declarando la guerra santa, o yihad, a Estados Unidos. Su objetivo era involucrarlos en una guerra a gran escala en el mundo musulmán, que terminaría con los gobiernos moderados y restablecería el Califato (un único Estado musulmán).

Ataques terroristas de Al Qaeda

El grupo presuntamente financió y organizó varios ataques por todo el mundo, incluidas la detonación de coches bomba contra blancos estadounidenses en Arabia Saudí (1996), el asesinato de turistas en Egipto (1997), los ataques con bomba simultáneos a las embajadas estadounidenses en Nairobi (Kenia) y en Dar es Salaam (Tazania) de 1998, los cuales terminaron con la vida de 224 personas, de las cuales 12 eran estadounidenses, y el ataque suicida con bomba de 2000 contra el buque de guerra estadounidense USS Cole en las costas de Yemen, que acabó con 17 marines.

Sin duda, los atentados terroristas más conocidos que se adjudican a Al Qaeda son los del 11 de septiembre de 2001 en el World Trade Center y el Pentágono (para más información, ver Atentados del 11-S, 11-s.net, Desenmascarando el 11-S, 911truth.org, 911research), el del club nocturno de Bali, el de los trenes de la red de Cercanías de Madrid el 11 de marzo de 2004, y los atentados en Londres del 7 de julio de 2005.

Explosiones 11-SHay otras versiones sobre la historia de Bin Laden. Muchos hechos apuntan a que los propios Estados Unidos entrenaron e incluso financiaron a Al Qaeda, pretendiendo utilizarla contra la URSS, aunque Washington alega que se limitó a apoyar a los soldados afganos, algunos de los cuales se integrarían más tarde en la banda y aprovecharían los conocimientos adquiridos. Sin embargo, el ex oficial del MI-5 David Shayler señaló la participación del MI-6 británico con una célula de Al Qaeda con base en Libia para planificar el asesinato de Gaddafi entre 1995 y 1996.

Pero la teoría alternativa más fuerte es la de la operación de bandera falsa. Se conoce así a operaciones encubiertas, conducidas por gobiernos u otras organizaciones, que están diseñadas para aparecer como si fueran llevadas a cabo por otras entidades. Según esta teoría, Bin Laden (que habría sido desde 1979 agente de la CIA) lleva varios años fallecido, y Estados Unidos utiliza a Al Qaeda para poder llevar a cabo ciertas acciones haciéndolas pasar por una respuesta al grupo terrorista. Así, la administración Bush habría organizado los atentados del 11-S para sumir a los estadounidenses en un estado de terror y justificar los recortes de libertades civiles y las invasiones de Afganistán e Iraq. Esta hipótesis explicaría las contradicciones de la versión oficial del 11-S: la desintegración total de los edificios, el acero fundido, las explosiones escuchadas por los bomberos (ver vídeo), la caída sin causa de la Torre 7, la desaparición total de los restos del avión que supuestamente impactó contra el Pentágono, las numerosas irregularidades económicas previas al atentado… Varias personalidades del mundo occidental, entre las que se encuentra Robin Cook (ex ministro de Tony Blair), han afirmado que Al Qaeda es una operación de bandera falsa de los servicios de inteligencia occidentales.

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Para más información:

Como la CIA entrenó a Osama Bin Laden

Osama Bin Laden: un guerrero de la CIA, por Michel Chossudovsky, profesor de economía en la Universidad de Ottawa

Las relaciones Bush-Bin Laden. Guerras por drogas y petróleo. La cuestión israelí

115 mentiras sobre los atentados del 11 septiembre, por David Ray Griffin

Loose Change 2nd Edition (documental en inglés, muy recomendado)

Explosives going off in WTC (clear audio) (vídeo)

Zeitgeist (película) Parte 1 / Parte 2 / Parte 3 / Parte 4 / Parte 5

La gran impostura, Thierry Meyssan

El “otro” 11-S

septiembre 12, 2007

Es once de septiembre, y a todos nos vienen a la memoria las impactantes imágenes de aquella mañana de martes en el corazón de Manhattan. Los telediarios lo recuerdan, se emiten reportajes y los homenajes son seguidos por todo el mundo.

Pero hay otro 11-S. Uno olvidado, que tal vez no conviene que recordemos. Un once de septiembre de 1973 Salvador Allende, legítimo presidente de Chile, fue asesinado y su Gobierno depuesto por el golpe de Estado de Augusto Pinochet. Con la inestimable ayuda de Estados Unidos, siempre dispuestos a derrocar a quien haga falta para proteger los intereses de sus multinacionales. Diez días después Pablo Neruda moría en Isla Negra de cáncer o como muchos dicen en Chile, de pena.

Recordemos a las víctimas del 11-S de Nueva York. Pero recordemos este día también como el de la muerte de Salvador Allende Gossens, de la caída de la democracia en Chile y del inicio de la larga noche de Pinochet. Un Pinochet que parece haber conseguido escapar de las garras de la Justicia, por cierto.

Última imagen de Salvador Allende

Última imagen de Salvador Allende, a las puertas del Palacio de La Moneda ante el inminente ataque fascista.

El 11-S latinoamericano contado por Neruda y García Márquez, aquí.

11-S: Michael Moore quiere ver los videos del Pentágono

agosto 18, 2007




Temprano lector de los libros de Thierry Meyssan, el realizador estadounidense Michael Moore se abstuvo durante mucho tiempo de abordar públicamente las incoherencias de la versión oficial del 11 de septiembre. Su antepenúltimo film, Fahrenheit 911, que abordaba sin embargo los estrechos vínculos existentes entre las familias Bush y Ben Laden mediante el Carlyle Group, se concentraba principalmente en los Estados Unidos de después del 11 de septiembre abordando desde las políticas autoritarias de la administración Bush y la promulgación del USA Patrioct Act hasta los horrores de la guerra contra Irak. Todo ello servía de base a la argumentación demócrata anterior a las elecciones de noviembre de 2004. Desde entonces, la reflexión de Michael Moore sobre el 11 de septiembre parece haber evolucionado:
«Después de Fahrenheit 911, conversé con buen número de bomberos que me confirmaron que oyeron explosiones antes del derrumbe de las torres y que piensan que hay que mucho que escarbar en esa historia», explica Moore.

Convencido ahora de que, mas allá de la explotación del 11 de septiembre para justificar la invasión de Afganistán y la de Irak, la administración Bush mantiene deliberadamente zonas de oscuridad sobre lo que realmente sucedió el 11 de septiembre, Moore está llamando a la reapertura de la investigación:
«No creo que la investigación oficial haya dicho toda la verdad. Por eso espero que haya una nueva administración, con alguien que se las arregle para abrir nuevas investigaciones antes de que estemos demasiado lejos de esos hechos. Para que se sepa toda la verdad.»

Como realizador cinematográfico, Michael Moore es particularmente sensible a la ausencia de imágenes del atentado contra el Pentágono, a pesar de los cientos de cámaras de seguridad que filman permanentemente una de las instituciones más vigiladas del mundo:
«Déjeme decirle una sola cosa que vengo preguntándome desde hace tiempo. Yo filmé el Pentágono antes del 11 de septiembre. Hay cientos de cámaras instaladas en los edificios, hasta en los árboles. Tenían la posibilidad de filmar la llegada de aquel avión desde cien ángulos diferentes. ¿Cómo es que no se puede ver el impacto de principio a fin? Yo quiero ver los cientos de videos que existen de ese hecho. ¿Por qué no se puede ver aquel avión precipitándose sobre los edificios del Pentágono?»

Duramente criticado después de esas declaraciones, Michael Moore acaba de dar a conocer su nuevo film «Sicko», en el que aborda los problemas del sistema de salud estadounidense.

Imágenes que podrían haber cambiado el mundo

junio 24, 2007

A continuación se publican una serie de imágenes que quizá hayan influido en algunos importantes acontecimientos del pasado. Algunas tienen un contenido fuertemente explícito, por lo que se recomienda a niños o personas especialmente sensibles no verlas.

Ejecución de un miembro del Vietcong (1968 )

La fotografía, con la que Eddie Adams ganó el Pulitzer, muestra a Nguyen Ngoc Loan, jefe de la policía nacional survietnamita, ejecutando a un supuesto miembro de la guerrilla comunista.

Ejecución de un miembro del Vietcong

Buchenwald (1945)

Tras liberar el campo de concentración nazi de Buchenwald, en el que fueron asesinadas 43.000 personas, el general Patton obligó a civiles alemanes a recorrer el campo para que vieran lo que su país había hecho.

Buchenwald (1945)

Levantamiento de Soweto (1976)

El moribundo Hector Peterson, de 13 años de edad, tras ser disparado por un policía. Foto de Sam Nzima.

Levanamiento de Soweto

Linchamiento de dos jóvenes negros (1930)

Dos jóvenes negros, acusados de violar a una mujer blanca y matar a su novio, fueron sacados de la cárcel por una muchedumbre de diez mil blancos, que posteriormente los apaleó y ahorcó. La foto muestra los cuerpos torturados y sin vida de los dos negros, mientras la multitud blanca parece feliz y orgullosa.

linchamiento de dos jóvenes negros en 1930

Nagasaki (1945)

El hongo atómico causado por la segunda bomba nuclear que Estados Unidos utilizó contra Japón en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial. Si la primera bomba acabó con 80.000 vidas en Hiroshima, la de Nagasaki mató a 150.000 personas y causó efectos muy perjudiciales a largo plazo debido la radiación y a la extremadamente alta temperatura.

Nagasaki

Bajas de la guerra (1991)

Un sargento de los Estados Unidos nada más darse cuenta de que el cadáver de la bolsa es el de un amigo, muerto por el “fuego amigo”.

Guerra del Golfo

Kent State (1970)

Mary Ann Vechio, de 14 años, arrodillada junto al cadáver de Jeffrey Miller, asesinado durante las protestas contra el envío de tropas a Camboya ordenado por el presidente Nixon.

kent state 1970

Un buitre observa a una niña que se muere de hambre (1993)

La foto, tomada el 1 de marzo de 1993 en el sur de Sudán, le valió a Carter el Pulitzer y la polémica internacional sobre si debía haber hecho la foto o ayudado a la niña. En 1994, poco después de recibir el premio, se suicidaría.

buitre observando a una niña moribunda

Plaa de Tiananmen (1989)

Ciudadano parando los tanques envíados por el gobierno chino para reprimir las protestas populares.

plaza de tiananmen 1989

Phan Thị Kim Phúc (1972)

Phan Thị Kim Phúc, de nueve años de edad, huye desnuda tras ser gravemente quemada en la espalda por un ataque aéreo con napalm durante la guerra de Vietnam.

Phan Thị Kim Phúc, Vietnam [1972]

Hombre Cayendo (2001)

Richard Drew tomó la foto durante los atentados del 11-S en el World Trade Center. Posteriormente diría sobre su foto: “No capturé la muerte de esa persona. Capturé una parte de su vida. Eso es lo que él decidió hacer, y creo que conseguí preservarlo”. La importancia de la foto no está en la identidad del hombre que cae, sino en como simboliza los acontecimientos del 11 de septiembre.

The Falling Man (2001)

«Desenmascarando el 11-S». 100 investigadores independientes niegan la versión oficial

mayo 28, 2007
x Paul Craig Roberts “Las dos torres no colapsaron. Implosionaron y se desintegraron, como fue el caso del edificio número 7 del World Trade Center, que ¡también implosionó! pero ¡sin que a este lo embistiera ningún avión! (…) Los daños causados por los aviones y los limitados fuegos que le siguieron no pueden explicar la desintegración de los edificios”

11-S

El professor David Ray Griffin es la pesadilla de la teoría conspiracionista oficial. En su último libro “Desenmascarando el 11-S” el profesor Griffin tritura la reputación de los informes del Instituto Nacional de Tecnología y de la revista Popular Mechanics, a sus críticos y demuestra ser mejor ingeniero y mejor científico que los defensores de la historia oficial.

El libro del profesor Griffin tiene 385 págs, divididas en 4 capítulos y 1209 notas al pie de página. Sin duda alguna este libro constituye la más concienzuda, minuciosa y profunda presentación y examen de todos los hechos que tienen que ver con el 11-S. El profesor Griffin es una persona sensible a las evidencias, a la lógica y al razonamiento científico. No hay nada equivalente al profesor Griffin en el bando de la historia oficial en conocimiento y profundidad.

Desde el vamos el profesor Griffin le explica al lector que lo que el tiene delante de sí es una elección entre dos teorías conspirativas: la oficial y la alternativa. Una de esas teorías dice que musulmanes fanatizados, que no estaban capacitados para manejar aviones, burlaron y derrotaron el aparato de seguridad usamericano y tuvieron éxito en tres de los cuatro ataques, utilizando aviones como proyectiles, como armas. La otra teoría dice que la seguridad falló por causa de la complicidad de una parte del gobierno con los ataques.

Griffin nos dice que no hubo investigación independiente de lo sucedido. Lo que tenemos es un informe de una comisión política presidida por un hombre de la administración Bush, el sr. Philip Zelikow, ídem en lo que respecta al informe del NIST (National Institute of Standard of Technology) y el de la revista Popular Mechanics. Varios científicos que trabajan o dependen de subvenciones o gracias del gobierno federal publicaron opiniones pero no evidencias en apoyo de la teoría oficial.

En la otra vereda se encuentran más de 100 investigadores independientes cuyas carreras todas tuvieron que ver con entrenarse en el análisis y la investigación. Esos análisis están todos o casi todos disponibles on line.

Las encuestas dan que el 36% de los usamericanos no creen en la historia oficial. Dejando a un lado desinformados y desinteresados capaces de creer que Saddam Hussein fue el responsable de los ataques, esto deja a solamente un 39% de la gente creyendo en la teoría oficial. Tal vez ingenuamente Griffin cree que la verdad puede prevalecer, y es esa convicción lo que lo ha llevado a cargar con una enorme tarea.

Cualquiera que piense en la honestidad del gobierno usamericano o de la administración de los Bush encontrará el libro molesto. Los lectores tendrán que confrontarse con el hecho perturbador de que las autoridades usamericanas incautaron y secuestraron las evidencias forenses que quedaron como resultado de la destrucción de los ¡tres! y ¡no dos! edificios del complejo del Worl Trade Center, del ataque al Pentágono y del avión que habríase estrellado en Pensilvania. Esa maniobra impidió el examen forense por expertos de los rastros y las pruebas.

A pesar de la extendida creencia de que Osama Ben Laden fue el responsable del ataque la evidencia que se tiene a este respecto es un sospechoso video que, el probablemente mayor experto en Ben Laden de Usamérica, Bruce Lawrence, dijo que es falso. El informe prometido por el gobierno de la responsabilidad de Ben Laden nunca se presentó. Cuando los talibanes en la mesa de negociaciones ofrecieron extraditarlo, pero si se presentaba evidencias de su responsabilidad, no se presentó nada.

La fragilidad científica del informe del NIST es asombrosa. Prosperó porque la gente acepta sus conclusiones sin examinar nada.

El informe de Popular Mechanics está lleno de contradicciones internas, razonamientos en círculo y simples apelaciones a la autoridad del NIST.

No hay espacio en un resumen de esta naturaleza para presentar todas las evidencias que reunió Griffin. Pero la mención de unos pocos hechos deberían bastar para alertar a los lectores de las mentiras de la administración.

Las dos torres no colapsaron. Implosionaron y se desintegraron, como fue el caso del edificio número 7 del World Trade Center, que ¡también implosionó! pero ¡sin que a este lo embistiera ningún avión! La energía gravitacional es insuficiente para explicar la pulverización de los edificios con sus contenidos y el corte de sus 47 columnas de acero macizo del corazón central de cada edificio, en pedazos convenientes como para ser recogidos y cargados en camiones. Mucho menos puede esa energía explicar la pulverización de los pisos superiores, incluida la eyección de las vigas de acero, justo antes de la desintegración de los pisos de abajo.

Los daños causados por los aviones y los limitados fuegos que le siguieron no pueden explicar la desintegración de los edificios. Los enormes esqueletos de acero de las torres comprendían un gigantesco dispositivo que absorbía el calor y eliminaba el producido por fuegos limitados.

El informe final del NIST dice que del acero del que dispuso para su examen “solamente tres columnas alcanzaron temperaturas arriba de los 250 grados Celsius (482 grados Fahrenheit). Un horno autolimpiante de los que tenemos en nuestras casas alcanza temperaturas más altas que esa y el horno ni se funde ni se deforma.

El acero comienza a fundirse a los 1500 grados centígrados (o 2800 grados Fahrenheit). Temperaturas de 250 grados centígrados no pueden tener efectos sobre la fortaleza del acero. La explicación de que los edificios colapsaron porque el fuego debilitó el acero es fantasiosa (speculative). Fuegos a cielo abierto no pueden producir temperaturas suficientes como para alterar la integridad de la estructura del acero. Estructuras de acero las hubo que ardieron infernalmente 22 horas seguidas pero el esqueleto de acero ahí quedó. Los fuegos de las torres del World Trade Center duraron alrededor de una hora y se limitaron a unos pocos pisos. Pero además, y fundamentalmente, es imposible para el fuego dar una explicación acabada del fenómeno de la desintegración súbita, total y simétrica (perfecta) de edificios de construcción poderosa, majestuosa, y mucho menos que esa desintegración pueda suceder a la velocidad de la caída libre, lo cual únicamente se puede obtener con procesos de “demolición controlada”.

David Ray Griffin suministra citas de bomberos, de policías y de inquilinos sobrevivientes de las torres que dicen haber oído series de explosiones previas a la desintegración de los edificios. Esos testimonios fueron ignorados y silenciados por los defensores de la teoría conspiratoria oficial.

Semanas después de las explosiones se encontró en las partes subterráneas acero fundido. Como todo el mundo está de acuerdo en que el fuego no puede llevar el acero a su punto de fundición (derretimiento) entonces se piensa que lo más probable es que se hayan utilizado poderosos explosivos del tipo de los que se usan en las demoliciones, que estos sí que tienen capacidad de producir temperaturas de 5000 grados.

Las contradicciones en la teoría oficialista saltan de las páginas. Golpean. Por ejemplo, la evidencia ofrecida por el gobierno de que un Boeing 757 del vuelo 77 impactó el Pentágono son los restos de cuerpos y partes de cuerpos que dicen haber encontrado, que serían los suficientes como para confrontar los ADN de cada pasajeros o tripulantes con las listas de pasajeros de los aviones o de la tripulación. Pero, simultáneamente, no se encontró ninguna maleta, ni restos del fuselaje, ni del ala, ni de la cola ni de nada. Y estamos hablando de una máquina de 100 mil libras de peso. Estas ausencias de todos estos elementos se atribuye a la “vaporización” del metal debido a la alta velocidad del impacto y al “intenso fuego”. Pero ¿cómo se compaginan la “vaporización del metal” con la capacidad de recuperar cuerpos con carne y sangre? Esta incompatibilidad permaneció inadvertida hasta que el profesor Griffin se dedicó a ponerla en evidencia.

Otra impresionante contradicción de la teoría conspiratoria oficial es el tratamiento diferente de los impactos de los aviones en el World Trade Center y el Pentágono. Obsérvese que, en el caso del Pentágono, todo el énfasis se coloca en tratar de explicar porqué puede ser que un avión pueda producir tan poco daño. En el caso del World Trade Center es al revés. Todo el énfasis se pone en tratar de explicar porqué dos aviones sí que pueden provocar semejante volumen de daño.

¿Será una coincidencia que justo antes del 11-S, Cathleen P. Black, que tiene conexiones con la CIA y el Pentágono y es presidente del emporio revisteril Hearst Magazines, propietario, a su vez, de la revista Popular Mechanics, despidió al editor jefe y viejos miembros del staff e instaló a James Meigs y a Benjamín Chertoff, este es un sobrino del capo de la administración Bush Michael Chertoff? Fueron Meigs y Chertoff los que produjeron el informe que luego el profesor Griffin se ocupó de destripar.

En la conclusión Griffin nos recuerda que los ataques del 11-S fueron utilizados para comenzar las guerras de Afganistán e Irak, el plan para atacar Irán, para cortar las protecciones constitucionales y las libertades civiles en Estados Unidos, para expandir ferozmente el presupuesto militar y el poder del Poder Ejecutivo y para enriquecer muy bien atrincherados intereses.


Paul Craig Roberts fue Asistente de la Secretaria del Tesoro durante la presidencia Reagan. Fue editor asociado de la página editorial del Wall Street Journal. Es coautor del libro “La tiranía de las buenas intenciones”.
Fuente: Information Clearing House 27 marzo 2007. Traducción de Horacio Garetto para Rebelión