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Entrevista a Aleida Guevara (II)

diciembre 6, 2008

Público

Aleida GuevaraNo ha querido ver la película sobre el Che protagonizada por Benicio del Toro. Teme disgustarse si ve algo que no se ajuste fielmente a la imagen que tiene de su padre. La pediatra Aleida Guevara (La Habana, 1960) prefiere menospreciar los recientes ataques de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, en los que se refería al guerrillero como a un canalla . “Me tiene sin cuidado”, afirma en la residencia del embajador de Cuba en Madrid.

¿Qué le parecieron las declaraciones de Esperanza Aguirre?

Es una expresión propia de la desesperación generada por la crisis capitalista. La desesperación lleva a decir cosas sin sentido. Si lo hubiera dicho alguien a quién yo respeto por su trabajo o dedicación al resto de los seres humanos me hubiera sentido lastimada, pero no en este caso. Esa señora ni me da ni me quita. Cada uno es libre de decir lo que piensa. Lo que es difícil es demostrar que lo que uno dice es cierto.

¿Intentan controlar la explotación de la imagen del Che?

Cada país tiene leyes diferentes y es difícil de controlar su imagen. Siempre hay gente solidaria que nos ayuda. No queremos dinero, lo que queremos es que dejen de usar la imagen de mi papá de mala manera. No tienen el derecho a hacerlo.

¿Ha visto Che, la película sobre su padre?

Me he negado a verla. El Centro de Estudios Che Guevara trató de ayudar en el guión. Pero era una película de Hollywood y no les tuvieron en cuenta. A mi madre no le gustó. Es historiadora y no acepta que se cambien los hechos del proceso revolucionario.

¿Sueña con nuevas revoluciones como las que intentó su padre?

Yo no sé cuál es ahora la manera más bonita de llegar al poder. Chávez llegó al poder según la supuesta democracia que le gusta a todo el mundo aquí, de esas de cuatro partidos. Luego le dieron varios intentos de golpe de Estado.

¿Cuál es su concepto de la libertad?

Es sentirme con derecho de decir lo que pienso y me lo tengan en cuenta. Cuando no tengo miedo a mi enemigo, por muy poderoso que sea, y me intente aplastar porque yo tengo la razón. Esa es la libertad de la que disfrutamos en Cuba. Creo que es uno de los países más libres del mundo por no decir el más libre.

¿El más libre?

Siempre me preguntan eso en Europa. ¿Qué libertad tienen aquí? Ponen una película en la televisión y te la cortan para decirte lo que tienes que hacer y lo que tienes que comprar. Además no hay información adecuada. Si no sabes lo que está pasando no puedes decidir. Si hago caso a las noticias sobre el País Vasco no iría nunca allí por miedo.

¿Y la dureza contra la oposición cubana?

Todos cometemos errores. Muchas veces por temor al enemigo nos hemos equivocado. Eso es pésimo para nuestra sociedad. Por eso tenemos que resolver esos problemas y en eso estamos trabajando. Lo importante es aprender de los errores y no volverlos a repetir.

¿Por qué las mujeres no tienen visibilidad en los altos cargos cubanos?

A mí no me interesa si la persona que me dirige es hombre o mujer, me interesa que sea el mejor. Hemos tenido muchas ministras y parlamentarias. Tenemos las mismas oportunidades, pero somos las propias mujeres cubanas las que generamos machismo en nuestros hogares.

¿Qué le parecen las reformas de Raúl Castro?

No son reformas. Se trata de maneras diferentes de trabajar. Raúl delega más. Pero nosotros la verdad es que ni los comparamos. Fidel y Raúl son magníficos comunistas y revolucionarios.

¿Qué espera de Obama?

Del pobre hombre se espera mucho. Lo más importante es saber si va a resolver la crisis económica de su país. Lo que queremos es que nos dejen tranquilos y dejen de apoyar a los terroristas de origen cubano en Florida.

¿Cómo afectará la crisis económica a Cuba?

En la crisis que vive el capitalismo vamos a ser los menos afectados. Ustedes tienen que ver con la banca mundial mientras nosotros vemos lo que les está pasando. Su preocupación ahora es las luces que van a poner en Navidad, nosotros no tenemos esos problemas.

¿Y el precio de los productos que importan?

Siempre vamos a sentir los ramalazos. Vivimos en el mismo planeta, aunque a veces no lo parezca.

Che. El argentino

septiembre 6, 2008

“Porque esta gran Humanidad ha dicho «¡Basta!» y ha echado a andar. Y su marcha de gigantes ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente. Ahora, en todo caso, los que mueran morirán como los de Cuba, los de Playa Girón, morirán por su única, verdadera e irrenunciable independencia”.

Ernesto Guevara

Anoche fui a ver Che, el argentino. No es éste lugar para críticas de cine ni el autor un experto en la materia, pero la película merece una mención. Muchos nos esperábamos un producto más de la industria cinematográfica estadounidense, utilizando esta vez la figura del Che para sus fines económicos y propagandísticos. Sin embargo el film no es eso.

Es una fidedigna visión de la Revolución Cubana, centrada en las figuras del Che, Fidel Castro, Camilo Cienfuegos y Aleida March. La profunda documentación se ha basado en los escritos de Guevara, principalmente en La guerra de guerrillas. Cuenta con la colaboración como asesor del mayor biógrafo del Che, John Lee Anderson. El Che como hombre y no como mito, llamando “mariconas” a los desertores y ordenando fusilar a los traidores a la Revolución. 

Contada como un documental, el mayor error de la producción es separar la historia en dos películas independientes, lo que se hace por fines comerciales (¿acaso tienen otros?). La trama se detiene justo antes de la entrada de las tropas revolucionarias en La Habana el 1 de enero de 1959, y continúa en Che, guerrilla hasta el asesinato del guerrillero el 9 de octubre de 1967.  

Una cinta digna de ver, que descubrirá la figura del Che a los que solo la conocen de chapas y camisetas, y que recordará a todos el enorme ejemplo revolucionario de “un hombre que no fue de este tiempo”.

Web oficial

Ernesto Guevara – La guerra de guerrillas (pdf)

Para EL PAÍS nunca es suficiente

octubre 17, 2007

Primero fue el asqueroso editorial Caudillo Guevara, sobre el que ya se habló en este blog. Al defensor del lector de EL PAÍS le llovieron tantas críticas que tuvo que reconocer que nunca había visto nada parecido. La publicación de una de ellas hizo suponer a muchos un cambio de actitud, una pequeña muestra de arrepentimiento. El día 14 una carta al director de José Vidal-Beneyto titulado La figura del Che volvía a criticar el editorial y condenaba la “enconada campaña de ataques y descrédito” que busca sustituir la leyenda del Che por otra negra.

Pero ayer, el periódico de PRISA volvía a la carga con dos artículos. El primero, El mito del Che, criticaba la opinión del señor Vidal-Beneyto y llamaba paranoicos a todos los que se habían sentido mal con el polémico editorial al acusarlos de ver tras las críticas al Che una campaña pagada por los neocons americanos “a los que quizá podríamos sumar también la CIA y quién sabe si también los marcianos verdes”. Otra perla de la defensiva respuesta de EL PAÍS fue la llamada a abandonar mitos como el del Che porque reporta muchos réditos al marketing publicitario del capitalismo. Esa es la visión progresista de un periódico que se pretende global y moderno: si el capitalismo nos roba algo, aunque se trate de un mito, debemos servírselo en bandeja y no tratar de recuperarlo.

El segundo fue un artículo patético, sesgado, manipulador y vergonzoso, siguiendo la línea de Caudillo Guevara, en el que, entre otras barbaridades, se llegaba a comparar la figura de Ernesto Guevara con la de Osama Bin Laden. No era suficiente con asesino, ahora es también un terrorista.

Y hoy, sin venir a cuento, bajo un artículo sobre la monarquía belga, me encuentro esto:

EL PAIS da vergüenza

No es ya una visión profundamente subjetiva e insultante sobre un personaje histórico. Ahora es reírse de un muerto, hacer burla con la foto de un cadáver recién asesinado. Me pregunto qué habría pasado si se hubiera hecho lo mismo con una víctima de ETA. Si esta es la nueva línea que va a seguir EL PAÍS, si va a ser así de moderno y global, voy a sustituirlo por La Razón, las reflexiones políticas de Le Pen o los libros de Aznar. Leeré lo mismo, y al menos no me sentiré traicionado.

Réplica a la editorial de EL PAÍS “Caudillo Guevara”

octubre 10, 2007

EDITORIAL

Caudillo Guevara

El romanticismo europeo estableció el siniestro prejuicio de que la disposición a entregar la vida por las ideas es digna de admiración y de elogio. Amparados desde entonces en esta convicción, y a lo largo de más de un siglo, grupúsculos de las más variadas disciplinas ideológicas han pretendido dotar al crimen de un sentido trascendente, arrebatados por el espejismo de que la violencia es fecunda, de que inmolar seres humanos en el altar de una causa la hace más auténtica e indiscutible.

En realidad, la disposición a entregar la vida por las ideas esconde un propósito tenebroso: la disposición a arrebatársela a quien no las comparta. Ernesto Guevara, el Che, de cuya muerte en el poblado boliviano de La Higuera se cumplen 40 años, perteneció a esa siniestra saga de héroes trágicos, presente aún en los movimientos terroristas de diverso cuño, desde los nacionalistas a los yihadistas, que pretenden disimular la condición del asesino bajo la del mártir, prolongando el viejo prejuicio heredado del romanticismo.

El hecho de que el Che diera la vida y sacrificara las de muchos no hace mejores sus ideas, que bebían de las fuentes de uno de los grandes sistemas totalitarios. Sus proyectos y sus consignas no han dejado más que un reguero de fracaso y de muerte, tanto en el único sitio donde triunfaron, la Cuba de Castro, como en los lugares en los que no alcanzaron la victoria, desde el Congo de Kabila a la Bolivia de Barrientos. Y todo ello sin contar los muchos países en los que, deseosos de seguir el ejemplo de este mito temerario, miles de jóvenes se lanzaron a la lunática aventura de crear a tiros al “hombre nuevo”.

Seducidos por la estrategia del “foquismo”, de crear muchos Vietnam, la única aportación contrastable de los insurgentes seguidores de Guevara a la política latinoamericana fue ofrecer nuevas coartadas a las tendencias autoritarias que germinaban en el continente. Gracias a su desafío armado, las dictaduras militares de derechas pudieron presentarse a sí mismas como un mal menor, cuando no como una inexorable necesidad frente a otra dictadura militar simétrica, como la castrista.

Por el contexto en el que apareció, la figura de Ernesto Guevara representó una puesta al día del caudillismo latinoamericano, una suerte de aventurero armado que apuntaba hacia nuevos ideales sociales para el continente, no hacia ideales de liberación colonial, pero a través de los mismos medios que sus predecesores. En las cuatro décadas que han transcurrido desde su muerte, la izquierda latinoamericana y, por supuesto, la europea, se ha desembarazado por completo de sus objetivos y métodos fanáticos. Hasta el punto de que hoy ya sólo conmemoran la fecha de su ejecución en La Higuera los gobernantes que sojuzgan a los cubanos o los que invocan a Simón Bolívar en sus soflamas populistas.

RÉPLICA

Hasta la victoria siempre

Y así va la izquierda, así van los periódicos que se autoproclaman socialistas. Condenáis e insultáis al Che, vosotros, burgueses que escriben cómodamente sentados sobre sus riquezas mientras juegan a ser la voz del proletariado.

Hay dos caminos para el socialismo: la revolución o la democracia parlamentaria con un partido socialdemócrata en el poder. La primera funciona y la segunda, excepto contadas excepciones, no.

En Cuba se alcanzó el poder por medio de la revolución armada. Comprendo que critiquéis al régimen de Castro, por aspectos negativos que a todos desagradan y por otros positivos que os aterran por si nos sirven de ejemplo. En Venezuela se alcanzó de forma democrática, dentro de lo que consideráis políticamente correcto. Hugo Chávez ha sido ratificado en referéndum más veces que ningún otro gobernante que esté en el poder actualmente. Y le seguís ladrando, acusándole de populista y casi de dictador.

El Che dio la vida por lo que creía, y solo por eso ya es digno de ser recordado. Luchaba por los pueblos oprimidos del mundo, y sus enemigos, aquellos a los que decís que asesinó, luchaban por dinero, por sus intereses personales. Por si su alejamiento de la realidad les impide saberlo, en una guerra hay muertes. Deberían tenerlo en cuenta los que envían a los hijos de otros a morir en desiertos lejanos por una causa que no es la suya, si no de los que miran desde lejos y luego deciden quienes son los héroes y quienes los asesinos.

Parece que los poderosos pueden hacer lo que quieran. Tienen derecho a explotar al pueblo, a engañarlo, a tratarnos como si fuéramos criminales y a cobrarnos cánones escandalosos por comprar música o tecnología. Incluso pueden vigilarnos como a asesinos, pueden pasarse nuestros datos de un gobernante a otro como si cambiaran cromos de terroristas internacionales.

De todo eso calláis, no lo condenáis ni os atrevéis a mencionarlo siquiera. Pero cuando se cumplen cuarenta años de la muerte de un gran revolucionario, corréis a apagar su luz con vuestras mentiras. Fracasasteis en 1967, y volvéis a hacerlo ahora. El Che no ha muerto, porque no era solo un hombre, era una idea. Romántica o no. El Che es una luz que ilumina a todos los que no nos contentamos con la realidad que otros nos fabrican, un faro para los que quieren recorrer su propio camino y no los que nos preparan. Y eso es inmortal, no podéis borrarlo con balazos o bombas, ni siquiera con palabras.

Siento desengañaros, pero sabemos quien es el Che. No podéis hacernos cambiar de idea, ni de ideales. Pero deberíais reflexionar, porque quizá un día alguno de vosotros fue socialista. Tal vez los que publicáis ese editorial venenoso tuvisteis la foto de Korda colgada de la pared hace tiempo, cuando aún erais capaces de soñar.

Mientras escribís calumnias, mientras los poderosos lanzan a sus hordas represoras contra el pueblo, incluso ahora que creéis haber ganado y tenerlo todo atado y bien atado, el Che sigue liderándonos, sonriéndoos burlonamente entre cascos de policía y políticas neoliberales. Porque sabe muy bien que llegará el día en el que, desde su altura, vea el triunfo de sus derrotas. Hasta la victoria, siempre.

Che

“Es mejor morir de pie que vivir arrodillado”

Carta al Che

octubre 9, 2007

Hace 40 años te mataron en La Higuera. Tres tiros, uno de ellos directo al corazón que tanto amó a la revolución y a los pueblos oprimidos del mundo, acabaron con tu vida. Una vida dedicada íntegramente a la lucha por un mundo mejor, una vida de sacrificio, de orgullosa lucha contra el imperialismo. Desde entonces, no han dejado de intentar apagar tu luz incandescente con trapos oscuros. Te llaman asesino, criminal, impostor, e incluso se atreven a llamarte cobarde. Ellos, que comandan ejércitos de asesinos desde cómodos sillones a miles de kilómetros del conflicto.

Pero 40 años después, sigues sonriendo burlonamente en cualquier lugar donde los pueblos luchan por la libertad, entre los escudos que los esclavos del capitalismo llevan para protegerse de los hombres libres. Creyeron haber acabado contigo, exhibieron tu cuerpo sin vida como si de un trofeo de caza se tratara. Pensaban que matando a un hombre se acababa con la Revolución, que el cadáver de un guerrillero famoso significaba el fin de las esperanzas de las clases oprimidas.

Pero seguimos luchando. Fidel resiste en Cuba, barricada de la revolución internacional ante las puertas del Imperio. La Revolución Bolivariana despierta en Venezuela mientras los políticos “democraticos” ladran a Chávez. En Argentina piden cambios drásticos, en toda Latinoamérica, en todo el mundo, se recuerda tu figura como símbolo de la lucha contra el orden establecido, de la lucha revolucionaria, de la búsqueda de algo mejor. Desde Nueva York hasta Gaza, los olvidados luchan con tu imagen como bandera. Ya hay dos Vietnam, y pronto habrá tres, o tal vez incluso cuatro. La era de dominación de Estados Unidos empieza a acercarse a su fin. Una lenta caída que empezó contigo y acabará contigo, con la foto que te hizo Korda ondeando triunfante sobre las cenizas del neoliberalismo.

Cuarenta años después, nadie recuerda a los políticos grises que rezaban por tu muerte, pero tu recuerdo inflama corazones por doquier. El cobarde que te asesinó fue un paria condenado a la miseria, ciego hasta que médicos cubanos le devolvieron la vista. Pero continúa padeciendo el asma que de tí heredó, y no olvida nunca el momento en el que, viendo su temor a hacer lo que le ordenaron hacer, le dijiste: “¡Póngase sereno y apunte bien! ¡Va usted a matar a un hombre!”. Ni él, ni nadie de los que te conocieron, puede olvidar la entrañable transparencia de tu querida presencia, Comandante Che Guevara.

Aún nos queda mucho camino que recorrer, mucho que mejorar y mucho que recordar. Pero seguimos caminando con tu gran ejemplo presente hasta la victoria, siempre.

Che

Al Comandante Ernesto Che Guevara, en el 40º aniversario de su caída en combate el 9 de octubre de 1967 en La Higuera (Bolivia).

Fotografía de Enrique Meneses.

 

Entrevista a Aleida Guevara

junio 8, 2007

“El Che no es un icono pegado a la pared”

 

 

 

JAUME BAUZÀ – Barcelona – 08/06/2007Aleida Guevara

 

Lleva el apellido del guerrillero más conocido de la historia. De él ha heredado la vocación por la medicina y una fe ciega en la revolución. Aleida Guevara March tiene 46 años y es la primogénita del segundo matrimonio que contrajo su padre, el argentino Ernesto Che Guevara. Aleida milita en el Partido Comunista y vive en Cuba con sus tres hermanos (Camilo, Celia y Ernesto). “Vivimos y trabajamos por Cuba”, aclara.

El Che murió el 9 de octubre de 1967, hace casi 40 años, y Aleida ha viajado a Barcelona para participar en los actos organizados por la Casa América de Cataluña para celebrar la efeméride.

Pregunta. En un relato titulado La piedra, su padre escribió: “Los hijos son una manera de sobrevivir a la muerte”. ¿El Che ha sobrevivido en usted?

Respuesta. Cualquier hombre sobrevive a la historia si ha tenido hijos. Lo difícil es llevar a la práctica lo que nos enseñó.

P. Lo pregunto porque usted es una apasionada defensora de la revolución y del régimen socialista cubano.

R. Del Gobierno cubano. No tenemos régimen, porque eso en español significa otra cosa. Tenemos un Gobierno constitucional y elegido por su pueblo.

P.Perdón, ¿ha dicho un Gobierno elegido por su pueblo?

R. En España eso no lo entienden porque tienen muy mala información. Desde 1976 hay elecciones en Cuba en los municipios y provincias, como en todos los países normales.

P. La foto Guerrillero heroico es una de las imágenes más reproducidas de la historia. Hoy el rostro del Che se puede encontrar en casi cualquier lugar del mundo. ¿El mito se ha convertido en negocio?

R. Ustedes viven en una sociedad capitalista. Intentamos controlar ese desorden sobre la explotación indiscriminada de la imagen del Che. Pero es difícil porque cada país tiene sus leyes. De todos modos, intentamos encontrar el lado positivo. Al ver la imagen en todos lados, muchos jóvenes se preguntan: ¿Quién era este hombre? Entonces vale la pena.

P.¿Y esa imagen representa fielmente lo que fue el Che?

R. No, porque ésa es sólo una fotografía comercial. El Che era un hombre muy completo. Cuando salgo de Cuba, muchos jóvenes me hablan de mi padre como una bandera que representa la resistencia, un hombre que ha llegado a mucha gente por sus ideales. No es una imagen vacía, un icono pegado a la pared. Es un ser humano muy completo que ojalá pueda ser imitado por muchos otros seres humanos en el planeta.

P. ¿Y cuál es la imagen que guarda usted de su padre como niña?

R. Yo sólo tenía cuatro años cuando él se fue a Bolivia para no volver. Mi madre amó a mi padre y ese amor lo trasladó a sus hijos. Por eso, aunque yo lo conocí muy poco en persona, me fui empapando de esa imagen toda la vida. También los amigos de mi padre me contaban anécdotas de él y por eso ese hombre siempre estuvo presente en mí.

P.¿Cómo hubiera sido Cuba si su padre no hubiera muerto tan pronto?

R.Nada habría cambiado. Cuando él se fue de Cuba, en 1966, tenía la certeza de que el proceso revolucionario era irreversible. Él forma parte de nuestro pueblo y de nuestra cultura. Está esa presencia continuamente.

P. ¿Y cómo se vive en Cuba ahora?

R. Es un país bloqueado por la potencia militar y económica más fuerte del mundo. Por eso tenemos muchas dificultades para sobrevivir. Pero en América Latina se están produciendo cambios y gracias a algunas alianzas podemos sobrevivir sin depender de Estados Unidos y de la vieja Europa. El continente latinoamericano es autosuficiente. En este momento, alimenta a un tercio de la humanidad. No pretendemos vivir como en España o Alemania. El objetivo es vivir con dignidad y con las cosas básicas. Ahora vivimos mucho mejor que hace cinco años. Los cubanos ya notan la diferencia. Y vivimos con una alegría que ya quisieran los europeos.

P. ¿En Cuba se respetan los derechos humanos?

R. Mucho más que en cualquier otro lugar.

P. Pero hay gente que está en la cárcel por oponerse al Gobierno.

R. No. Están en la cárcel por ser asesinos, por ser delincuentes o por estar al servicio de Estados Unidos para hacer daño a los cubanos. Son gente que ha incumplido la Constitución de nuestro país. Todos ellos han sido condenados por incumplir las leyes cubanas.

P. ¿Justifica que se condene a alguien por discrepar ideológicamente del Gobierno de su país?

R. Si discrepa en su casa sin poner bombas o dañar propiedades del Estado, jamás estará preso en Cuba. Pero si intenta dañar al Estado cubano, es lógico que acabe en la cárcel.

P. El poeta Raúl Rivero fue a la cárcel por sus escritos, no por poner bombas.

R. Rivero integraba una red de periodistas pagados por Estados Unidos, y eso está demostrado. Se comportaron como mercenarios contra su propio pueblo.

P. En 1997, el Gobierno cubano aseguró que había descubierto los restos del Che en una fosa en Bolivia. Pero un libro publicado recientemente por un periodista de Le Monde y una periodista de EL PAÍS cuestiona que éstos sean los restos auténticos.

R. Ese libro responde a los intereses de Estados Unidos. Es una absoluta falsedad. Nosotros tenemos una fe ciega en nuestro Gobierno.

Che Guevara y Fidel CastroP. El Gobierno cubano sobrevivió a la Unión Soviética. ¿Sobrevivirá a la muerte de Fidel Castro?

R. ¿Y usted cree que la revolución la hace un solo hombre? Hace más de 50 años que resistimos el terrorismo de Estados Unidos, y eso no se consigue gracias a un solo hombre.

Fuente: EL PAÍS