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“Bolivia necesita socios, no amos”

noviembre 5, 2007

 

Evo MoralesEntrevista a Evo Morales

Claudia Diez de Medina y Sabina Zaccaro

IPS Noticias

“Mi primera obligación es para con los necesitados: los niños, los ancianos, los pobres”, dijo a IPS el presidente de Bolivia, Evo Morales, entrevistado en la capital de Italia.

Morales visitó esta semana el país europeo para recibir un premio en reconocimiento por el compromiso de su gobierno con la solución de los problemas sociales y de salud pública, a los que considera “prioridad política”.

El galardón le fue impuesto por el Centro Pio Manzù, instituto de investigaciones económicas, científicas y sociales radicado en la nororiental ciudad italiana de Rimini. Aprovechó su visita para entrevistarse con el presidente italiano Giorgio Napolitano y con el canciller Massimo D’Alema. Además, se reunió con miembros de la comunidad de bolivianos en Italia (unas 30.000 personas) y con organizaciones de la sociedad civil de este país.

Morales dijo a los bolivianos en Roma que, desde su elección como presidente en diciembre de 2005, el ingreso anual por impuestos a la industria petrolera aumentó de 300 millones de dólares a 2.000 millones. El gobierno se ha dedicado a utilizar ese dinero en programas de educación, salud y microcrédito, afirmó.

“Para aumentar los ingresos no es necesario crear impuestos adicionales, sino, simplemente, usar mejor los recursos naturales”, dijo Morales entrevistado por IPS. Con el fin de avanzar hacia ese objetivo, “necesitamos socios, no amos”, agregó.

IPS: El premio que le entregó el Centro Pio Manzù destaca los programas de su gobierno para dar un mejor acceso a la salud y a la alimentación, en especial de niños y niñas. ¿Podría detallarnos qué pasos ha dado en esas áreas?

EVO MORALES: Nuestro desafío es trabajar para todos los bolivianos sin priorizar ningún sector, pero mi primera obligación es para con los necesitados: los niños, los ancianos, los pobres. Con los niños, también estamos implementando una política de Hambre Cero.

Nuestros próximos pasos se concentrarán en la nutrición. Estamos implementando este año un proyecto para la elaboración de leche y yogurt. He sugerido –y espero que dé buenos resultados– hacer yogurt con quinoa (cultivo de la región andina conocido por su contenido de proteínas).

Capacitaremos a los alcaldes para que compren esos productos y los daremos a niños en sus almuerzos escolares. ¿Por qué no usar lo que tenemos, en lugar de importar galletitas de Argentina?

Además, identificamos tres plantas procesadoras de jugo de naranja en diferentes regiones que añadirán leche a su producto. Los niños lo beberán gratis en su almuerzo escolar. Tengo otros planes, pero necesitamos desarrollarlos más.

Daremos a nuestros niños un cuarto de litro o medio litro de leche por día. Ya tenemos la maquinaria preparada para hacerlo. Pronto recibiremos otras plantas procesadoras, incluso para cítricos.

IPS: Su gobierno ha recibido asistencia de Cuba para fortalecer los servicios de salud.

EM: Hemos fortalecido el acceso a la salud en todo el país. Cuba nos donó hasta ahora 40 hospitales de segundo nivel y 11 centros de atención oftalmológica. Hemos realizado entre 100.000 y 150.000 operaciones de ojo. En esos hospitales también se atendió a la gran mayoría de los 380.000 bolivianos afectados por las inundaciones de febrero.

IPS: ¿Cuál es el resultado de estas políticas?

EM: En Bolivia, una operación oftalmológica cuesta, por lo general, unos 1.000 dólares. En Europa, se me dijo, entre 3.000 y 4.000. Imagínese cuánto hemos ahorrado para el pueblo boliviano, y con buenos resultados. No sólo se han beneficiado pobres: también coroneles, generales, abogados, gente de clase media.

IPS: Según la ONU, casi 40 países del mundo adoptaron leyes contra la violencia doméstica que sufren las mujeres. Trece de esos países están en América Latina, y Bolivia es uno de ellos. ¿Cuáles son sus políticas al respecto?

EM: La primera acción fue fortalecer las brigadas de protección de mujeres (grupos femeninos que protegen a las mujeres y a sus hijos). Las mujeres policías tienen nuevos poderes y son muy eficientes, pero necesitamos mejorar más en este aspecto.

Estos problemas me dan vergüenza. Se necesita nuevo equipamiento para entrenarlas, y aún tenemos pocos recursos financieros. Los más débiles y más acosados son, usualmente, mujeres y niños, y necesitamos hacer algo en conjunto. Las municipalidades no son lo suficientemente eficientes, quedan varadas en la burocracia.

Pero hemos tenido resultados interesantes, y mi trabajo es fortalecer y apoyar estas iniciativas. Hay algunas mejoras en la policía para ayudar a proteger a la familia, comenzando con las mujeres. Y, por primera vez en su historia, Bolivia tiene ministras.

IPS: ¿Cuántas mujeres hay en su gabinete de gobierno?

EM: Cinco: las ministras de Salud, Educación, Microempresa, Agricultura y Justicia. Las mujeres analizan de mejor manera los problemas desde el punto de vista social y económico, y también del familiar.

IPS: ¿Cuáles son sus planes, además de los de educación y salud, para alcanzar los Objetivos de las Naciones Unidas para el Desarrollo del Milenio?

EM: En el plano social buscamos la equidad. En el político, eliminar la discriminación. Y en el económico, hacer un buen uso de los recursos nacionales.

Nuestro programa de desarrollo social tiene dos medidas importantes. Una es el Bono Dignidad, una pensión vitalicia por la cual los mayores de 60 años reciben 200 bolivianos mensuales (el equivalente a 25,6 dólares). Casi 90 por ciento de los profesionales de Bolivia se retiran sin una jubilación.

La segunda medida es el Bono Escolar Juancito Pinto, también de 200 bolivarianos al mes, destinado a la compra de artículos escolares. Aunque también lo usan para comprar calzado, que es, de otro modo, inasequible para la mayoría de los niños de áreas rurales.

IPS: Hablando de grandes diferencias de ingreso, usted se refirió a la importancia de reducir los desequilibrios entre los países europeos y Bolivia para desalentar la emigración. ¿Cuáles son sus planes?

EM: Atraer inversiones, fortalecer la economía, utilizar nuestros recursos naturales e industrializarlos para obtener mayores recursos y apoyar a los jóvenes y a los pobres elevando sus salarios. Pero no es fácil.

Entrevista a Evo Morales

julio 28, 2007

“Los servicios básicos y los recursos naturales no se pueden volver a privatizar y la vida no puede ser tratada como una mercancía, eso no es negociable”

Hinde Pomeraniec – Pablo Stefanoni

Clarín

Evo Morales

Son las siete de la tarde de una jornada agotadora, en la que el presidente de Bolivia pasó por Puerto Suárez, en el oriente profundo y cerca de la frontera con Brasil, para celebrar con la población un acuerdo económico con la Jintal, una empresa india a la que se dio por contrato la explotación e industrialización del 50% del Mutún, la mina de hierro más grande del país y una de las más grandes de Latinoamérica. De camino a Cochabamba, el mandatario –que hoy cumple un año y medio en el poder— habló con Clarín de las asimetrías comerciales, del narcotráfico, de la relación con EE.UU. y de sus problemas con los medios.

–¿Cree que con Cristina Kirchner en el gobierno cambiaría en algo la relación entre Bolivia y Argentina?

-Para Latinoamérica sería una gran alegría, un orgullo que otra mujer sea presidenta como (Michelle) Bachelet. Le deseo mucha suerte, mucho éxito, yo soy admirador de Kirchner y de su familia. Somos dos países vecinos, hermanos, y, desde que asumió, el presidente Kirchner impulsó también un proceso de cambio con mucha dignidad. Estoy seguro de que le va a ir muy bien a Cristina como candidata a la presidenta.

–¿Piensa que ahora en los países de la región hay menos resistencia a ver a las mujeres en el poder?

–Cuando hablamos de mujeres y de indígenas estamos hablando de los más excluidos de nuestros pueblos y de la humanidad. Hay avances, pero siento que, muchas veces, los varones no están tan preparados entender o aceptar una mujer como presidenta. Inclusive en mi región (el Chapare) ni siquiera como dirigente. Pero es un proceso. Y reitero que a mi me alegraría que Sudamérica tenga dos presidentas.

–La mejor relación entre Chile y Bolivia en años se da con dos gobiernos atípicos, con una mujer y un indígena como presidentes…

–Sentimos que debemos reparar los daños históricos y eso se logra con confianza. Pero no solamente confianza entre dos gobiernos o dos presidentes sino que la diplomacia de los pueblos se va imponiendo. De indígenas a indígenas, de Fuerzas Armadas a Fuerzas Armadas, de empresarios a empresarios, y qué bueno sería de iglesias a iglesias, católicas y evangélicas, y de esta manera crear una confianza entre sectores sociales que tienen que apostar a los procesos de cambio en defensa de la vida y de la humanidad. Nos preocupan ciertas debilidades que tienen nuestros países en temas energéticos por ejemplo. Y al tema energía deberíamos asumirlo con una responsabilidad solidaria.

-Precisamente en Argentina se está viviendo una crisis energética y su país ha garantizado que el gas no le va a faltar. ¿Se mantiene esa posición?

–Aprovechando la cumbre del Mercosur de Asunción, hemos conversado con el presidente Lula y le planteé que debíamos ser solidarios para garantizar que una pequeña parte de lo que se vende a Brasil fuera a Argentina. Es alrededor de un millón de metros cúbicos diarios, que permite cumplir con los contratos (de 7,7 millones). Así vamos operando. Y quisiéramos trabajar de esa manera con todos los países de Sudamérica, incluido Chile.

-¿En esta solidaridad latinoamericana incluye la cooperación de Venezuela?

–Sentimos un apoyo incondicional, muy sano y honesto, de Venezuela. Hoy le decía a los compañeros que los mejores técnicos que tiene en Bolivia en tema de hidrocarburos trabajan para las transnacionales y ganan 30.000 o 60.000 bolivianos (entre 4.000 y 7.000 dólares) y dentro de nuestras normas los funcionarios públicos no pueden ganar más que el presidente.Yo gano 15.000 bolivianos (menos de 2.000 dólares), pero los expertos no quieren ganar menos de esa cifra, ése es uno de nuestros problemas, siento que faltan patriotas que sientan por su nación. Estamos en vísperas de un contrato entre YPFB y Pdvesa para empezar a explorar y eso nos permitirá aumentar los volúmenes de exportación, pero abasteciendo el mercado interno. Son muy importantes los acuerdos entre estados, y ahí está Enarsa y Petrobras, y vamos a buscar inversiones en Medio Oriente, con países petroleros como Libia y Argelia. Pronto habrá buenas noticias.

-El FMI y algunas calificadoras de riesgo elogian el manejo macroeconómico de su gobierno…

–Antes el Banco Mundial y el FMI recomendaban impuestazos y gasolinazos . Ahora, sin impuestazos hay una mejora en nuestra economía. Hay una revalorización del peso boliviano. Es verdad que en los últimos días hubo alzas de precios pero no siento que sea inflación. Un factor que redujo la oferta fueron las inundaciones, que nos hicieron vivir momentos tan duros. Pero hay algo importante: los sectores populares han restituido el consumo de muchos productos que antes, por falta de plata, nunca consumían. Yo mismo, cuando tenía plata, compraba sin decir “caserita rebájeme”. La banca privada reconoce que los depósitos en caja de ahorro aumentaron un 55%, y ¿quién ahorra en caja de ahorro? No son las grandes empresas. Hay, además, un crecimiento económico muy importante. Para consolidar este proceso de cambio es importante la estabilidad económica pero hay que traducir eso en la microeconomía. No se trata de crecer por crecer. Hoy en muchas áreas hay escasez de mano de obra, trabajadores que antes cobraban entre 30 o 40 bolivianos, ahora ganan 70 o 80 bolivianos diarios . En regiones mineras como Potosí 100, 120 bolivianos. Estos son resultados de un año y medio de gobierno en base a la honestidad, la austeridad y la recuperación de nuestros recursos naturales. Nos pueden decir de todo pero nunca corruptos o flojos. Lamentablemente, la derecha en lugar de ayudar a resolver los problemas busca sacar provecho de ellos.

–¿Bolivia tomó posición frente a la discusión sobre los biocombustibles?

–Yo sigo convencido de que los biocombustibles no son ninguna solución. Por ejemplo, hay escasez de harina, la subida del precio del pan aquí es justamente por este tema del biocombustible. Antes EE.UU. y Canadá donaban harina, ahora ya no, no tanto porque Evo sea presidente, sino porque no producen suficiente trigo, porque no sirve para el biocombustible. Y se reserva la tierra para las materias primas de los biocombustibles, como el maíz, o la caña de azúcar en el caso del etanol. Esta realidad empieza a sentirse en Bolivia. No puedo entender cómo se puede producir alimentos para chatarra norteamericana. Nosotros estamos preparándonos para una mayor inversión en el sector agropecuario. Estamos trabajando para lograr soberanía y seguridad alimentaria.

¿Cómo vivió el choque entre Brasil y Venezuela por el Mercosur?

–Ustedes conocen mi posición. Es importante que los presidentes trabajemos pensando en nuestros países. Pero, al margen de estos problemas, siento que ni la CAN (Comunidad Andina de Naciones) ni el Mercosur son ya monopolios de los neoliberales. En la CAN, por ejemplo, estamos dos a dos, y sueño con que el presidente Chávez pueda retornar. Seríamos tres antineoliberales (N. de la R: se refiere a Bolivia, Ecuador y Venezuela) contra dos neoliberales conocidos como Alan García o Álvaro Uribe. Ellos quieren negociar con la Unión Europea de bloque a bloque temas como los recursos naturales, los servicios básicos, la propiedad intelectual. Para nosotros los servicios básicos y los recursos naturales no se pueden volver a privatizar y la vida no puede ser tratada como una mercancía, eso no es negociable. Incluso yo les planteé, ¿por qué no hacemos un referéndum en la región andina sobre estos temas? Por eso es importante cómo democratizar la CAN y el Mercosur. Hay profundas diferencias programáticas y de lógicas culturales. Los bloques no pueden ser mecanismos de comercio para pocos, deben beneficiar a las mayorías nacionales. Sudamérica es una reserva económica pero, mediante los pueblos indígenas, también es una reserva moral de la humanidad.

–¿Qué opina de los Tratados de Libre Comercio?

–Acá en Bolivia no va , por eso planteamos un tratado de comercio de los pueblos. El comercio es importante, pero debe resolver los problemas de los pequeños productores, mientras que los tratados de libre comercio, como decía el compañero Chávez, son “alquitas” para eliminar al pequeño productor, después de que el ALCA fracasó. P or lo tanto habrá más hambre y miseria, más desempleo. Se trata de convertir a los agricultores en nuevos asalariados, de provocar la concentración de tierras en pocas manos y dejar muchas manos sin tierra. Hoy Sudamérica puede ser un gran bloque orientado a frenar la soberbia del imperio.

–Pero ustedes siguen necesitando el tratado de preferencias arancelarias que Washington acaba de renovar por algunos meses. Hay sectores exportadores que lo precisan…

–Es importante pero no son ninguna concesión. Son parte de la lucha contra el narcotráfico. Y si hablamos de la lucha contra el narcotráfico acá es moderna, totalmente diferente a los problemas que existen en Perú y Colombia. Es una lucha con participación de los movimientos sociales, una reducción concertada del cultivo de coca, sin violar los derechos humanos. No con paramilitares, con guerrillas, con secuestrados, con parlamentarios muertos.

-EE.UU. dice que la extensión de cultivos de coca está aumentando en Bolivia, ¿cuáles son sus datos?

–Tal vez haya aumentado algo en la región de los Yungas, pero en el Chapare hay una total disciplina para mantener el “cato” de coca (por familia) que son 40 metros por 40 metros. Nos dicen que ahora hay 2.000 o 3.000 hectáreas más . Eso no es nada frente a las miles de hectáreas que tienen algunos países vecinos. ¿Por qué no los cuestionan?

-Cuando era candidato dijo que no se imaginaba imagina entrando a la Casa Blanca. ¿Y ahora?

–No sé (silencio) Es algo deseable pero no decisivo. Somos de la cultura del respeto y del diálogo. El tiempo dirá quién está equivocado cuando hablamos de los sistemas económicos. Bush está perdiendo toda autoridad en Latinoamérica. Pero entiendo que los demócratas son un poco diferentes que los republicanos

–¿Avanzan las negociaciones con la Unión Europea?

–No va a ser tan sencillo. Europa debe ver el tema de las asimetrías, el tema de la migración. Antes no había muros, ni visas ni expulsiones. Y ahora cuando los pobres quieren ir en busca de trabajo hay tantas injusticias…. Los bolivianos que se fueron a España no son gente sin trabajo, pero ganaban 200, 300 0 500 dólares, y prefieren ganar 1.000 o 2.000 euros. Yo mismo prefiero ganar 2.000 euros que 500 dólares. Esas son las asimetrías, pero en vez de que nuestra gente se vaya allá, ¿por qué no van nuestros productos? Productos orgánicos, ecológicos. Si no, los latinoamericanos seguirán entrando a Europa, pese a la represión, las visas o los muros. La última vez que estuve en Zurich, los residentes bolivianos me recibieron con lágrimas en los ojos, emocionados. Me decían “nos dignifica, siga adelante”. Antes, cuando luchábamos por las transformaciones estructurales, los gobiernos nos hacían llorar con represión. Ahora hacemos llorar de emoción. Queremos debatir no sólo temas económicos sino temas políticos y qué mejor que pensar en resarcir los daños de 500 años contra los pueblos indígenas.

–La Asamblea Constituyente parece enredada con algunos temas.

–Son los costos de una revolución pacífica, democrática y cultural. Muchos de quienes nunca quisieron la asamblea ahora son constituyentes, para perjudicar. Se agarran de cualquier tema como autonomía o, ahora, la capitalía plena de Sucre, orientado a que la asamblea fracase y eso haga fracasar al gobierno.

–Por estos días se habla de un proyecto de reelección indefinida presentado por su partido, el MAS.

–Nosotros estamos planteando para autoridades electas –alcaldes, prefectos y el propio presidente de la República- la posibilidad de un referéndum revocatorio o ratificatorio. Bajo ciertas normas, el pueblo puede revocar sus mandatos en cualquier momento, como también puede ratificarlo si ese alcalde, prefecto o presidente trabaja bien. Es una decisión soberana del pueblo. Antes como era una sola gestión aprovechaban para robar porque sabían que no podían ser reelectos y daba igual si trabajaba bien o mal. Creemos que nuestra propuesta puede permitir mejorar la conducta de los funcionarios.

–No hace mucho dijo que las élites no soportaban a un presidente indígena. ¿Después de un año y medio cree que empezaron a aceptar esa idea?

El año pasado decían “pobre indiecito, que se divierta unos tres o cuatro meses, después lo vamos a sacar”. Pero pasaron seis meses, pasó un año ¿y ahora qué dicen? “creo que este indio se va a quedar por mucho tiempo y hay que hacer algo”..

–¿Cómo quedó el caso de la ciudadana estadounidense que intentó ingresar a Bolivia con 500 balas en su valija?

–Yo he escuchado decir por ahí a algún grupo de inteligencia norteamericano que la democracia en Bolivia estaría en riesgo. Si está en riesgo es por esas cosas.

-¿Por qué la justicia la liberó tan rápido?

–Estoy convencido de que fue por presiones del embajador de Estados Unidos. Es impresionante cómo operan.

-Esta semana hubo gases lacrimógenos contra mineros cooperativistas que acusaban al gobierno de represor. ¿Cómo siente usted, que fue víctima de la represión, esas acusaciones?

–Antes yo me movilizaba para abrir el diálogo, ahora los compañeros no quieren el diálogo y piden no cambiar nada en política minera. Eso significa defender las normas neoliberales en minería. Y perjudican a la población. Yo tengo la responsabilidad de dar seguridad a la población. Yo he marchado muchas veces pero jamás con dinamita.Ya no son reivindicaciones sociales o económicas, son actitudes netamente políticas.

-¿Cómo se lleva con los medios?

–Son el mejor opositor que tengo.

-¿Su gobierno podría no renovarles licencias a los canales de TV, como hizo Chávez con RCTV?

–No hemos pensado nada de eso por ahora, ni quiero pensar. Pero lo que ha pasado en Venezuela es un derecho del Estado. No es ninguna forma de acallar a la prensa, ellos saben cuándo termina una concesión. Si el Estado quiere renovar, renueva y si no, no renueva. En Bolivia no solamente hay libertad de prensa, hay libertinaje.

–¿Ser presidente resultó ser más difícil de lo que imaginaba?

–Acá nos manejamos con horizontalidad. Felizmente no hay ambiciones personales. En las reuniones siempre reclamo a los ministros que me digan en qué me equivoco. Con este gobierno se terminó el uso del Estado para robar, los “hospitales de empresas” mientras los bolivianos no tenían derecho a la salud. Ya no hay cheques en blanco para los grupos oligárquicos. Y estos grupos se van a resentir. El peor enemigo de los bolivianos es la corrupción y, segundo, el modelo neoliberal. Algunos nos dicen ” Evo no está gobernando para todos”, pero no podemos gobernar para los corruptos y con los corruptos. Soy presidente de todos los bolivianos pero debo atender los problemas de los abandonados históricamente, de los vilipendiados de la vida republicana, de los campesinos e indígenas. No se puede reparar en dos años demandas de 500 años o de los últimos 20 años de modelo neoliberal.

“La ceguera de los europeos es decepcionante”

julio 18, 2007

Entrevista a Ismail Haniya

Haniya

Pregunta. ¿Qué impide la liberación del cabo israelí Gilad Shalit, secuestrado en junio de 2006?

Respuesta. Nos preocupamos por el sufrimiento del cabo Shalit y damos más importancia a su liberación que los propios israelíes. Pero hay 11.000 presos palestinos encarcelados en Israel que sufren de la misma forma. Hemos presentado una lista de detenidos para su liberación, y ha sido rechazada. Israel no quiere responder a nuestras demandas.

P. Después de la liberación del periodista de la BBC Alan Johnston, ¿les ha decepcionado la reacción de la comunidad internacional, sobre todo de los europeos?

R. Antes que nada, la posición de los europeos es decepcionante, con o sin la liberación de Johnston. El verdadero problema es la ocupación y el sufrimiento del pueblo palestino. Es la primera vez en la historia que la comunidad internacional apoya al ocupante frente al ocupado. La decisión europea se debe a la ceguera. Lo que hemos hecho por la liberación de Johnston se corresponde con nuestras convicciones. Desde el principio dijimos que el secuestro contribuía a ensuciar la imagen palestina. Por eso hacía falta ponerle fin sin esperar una recompensa política.

P. ¿No ha cometido Hamás un error al tomar el poder en Gaza y arruinar los esfuerzos del Gobierno de unidad nacional?

R. Hemos estado siempre a favor de un Gobierno de unidad nacional, incluso antes de su formación. Pero siempre ha habido en el seno de Al Fatah una corriente opuesta a una coalición política, que nunca ha aceptado los resultados de las elecciones del 25 de enero de 2006. Su comportamiento ha demostrado que estaban aliados con elementos externos que les han proporcionado armas y dinero. Esta facción estaba planeando un golpe de Estado contra la legitimidad palestina. El apoyo venía de Israel y EE UU. En resumen, el Gobierno de unidad nacional no es responsable de lo que ha pasado. Había una situación de urgencia a la que hemos respondido.

P. ¿Pero eso no significa el fin de un Estado palestino compuesto por Gaza y Cisjordania?

R. Hay que mirar la realidad de frente. Hace 15 años que esperamos la creación del Estado palestino, que aún no existe. Antes de decir que algo ha desaparecido, tiene que existir. Hamás siempre ha peleado por la creación del Estado palestino. Siempre ha peleado contra la corrupción y siempre ha peleado contra el ocupante. Ése, y no otro, ha sido nuestro objetivo. La franja de Gaza no es propiedad de Hamás, y el pueblo de Gaza forma parte del pueblo palestino. No aceptamos la separación.

P. ¿Quieren ustedes crear un Estado islámico?

R. No queremos crear un emirato islámico. Son acusaciones falsas. No tiene más que ir a las calles de Gaza. La vida no ha cambiado. Hemos reforzado la seguridad, las libertades individuales. Estamos a favor de los derechos humanos.

P. Mahmud Abbas, presidente de la Autoridad Palestina, acusa a Hamás de facilitar a Al Qaeda la entrada en la franja de Gaza.

R. Abu Mazen [nombre de guerra de Abbas] sabe mejor que nadie que es falso. No hay ningún vínculo entre Hamás y Al Qaeda. Las recientes declaraciones de Zawahiri (número dos de Al Qaeda) lo demuestran, puesto que ha criticado a Hamás. Aquellos que quieren asimilar a Hamás con Al Qaeda lo hacen para desacreditarnos.

P. Abbas ha declarado que no dialogará con Hamás.

R. Nosotros estamos por el diálogo porque es la única solución. No fijamos ninguna condición. Abu Mazen ha hablado de forma precipitada.

P. ¿Es favorable a un despliegue de una fuerza internacional, como desea Mahmud Abbas?

R. En absoluto. Eso sería una nueva forma de control del pueblo palestino, una manera de inmiscuirse en los asuntos internos palestinos.

© Le Monde

“Palestina nunca ha estado peor”

junio 24, 2007

ENTREVISTA: TERESA ARANGUREN, PERIODISTA Y ESCRITORA

Jacobo Rivero / Redacción

En 1981 era corresponsal de Mundo Obrero cubriendo la invasión de Israel sobre el Líbano, también trabajó para la revista Interviú o el periódico El Independiente. Durante 15 años (desde 1989) fue la enviada en Oriente Medio de Telemadrid. También ha sido enviada especial en otros lugares en conflicto. Ha publicado, con la editorial Caballo de Troya, los libros Palestina: El hilo de la memoria y recientemente Olivo Roto: Escenas de la ocupación. Actualmente es miembro del Consejo de TVE designada por IU-ICV. Es una gran conocedora del mundo árabe y de sus principales protagonistas.

DIAGONAL: ¿Cómo surgió tu compromiso con Palestina?

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TERESA ARANGUREN: Un poco por casualidad, en el año ‘81 mi marido y yo fuimos a Jordania con la intención de conocer más directamente Oriente Medio. A partir de ahí es cuando yo entré en contacto con los palestinos y especialmente con los refugiados. El norte de Jordania recogía, entonces, toda la sensibilidad del exilio palestino.

D.: ¿Cómo viviste ese contacto con un universo sociopolítico desconocido?

T. A.: Cuando ves la realidad de cerca te das cuenta de que los seres humanos somos muy parecidos, que desde el ‘mundo occidental’ se tienen una serie de estereotipos y prejuicios que nos impiden ver, y que la forma de mirar hacia Oriente Medio está impregnada de arrogancia y desconocimiento, proyectando un pensamiento colonial, por lo que nunca vemos en el otro un sujeto humano. Lo vemos en función de intereses estratégicos, y por eso cuando uno conoce de cerca a la sociedad palestina se topa con una realidad muy alejada de los tópicos. Creo que todos los que hemos vivido en la zona del Oriente árabe nos encontramos con una sociedad cálida, acogedora y que en su relación con el forastero es amable y hospitalaria.

Esta milonga del ‘choque de civilizaciones’, como queriendo decir que no hay posibilidad de entendimiento con el mundo islámico, además de históricamente falsa, no es casual, es mucho más que una línea de pensamiento, obedece a unos intereses.

D.: En 1982, Arafat hace sus famosas declaraciones, en el Beirut rodeado y con la OLP acorralada, de “la causa palestina está en un túnel al final del cual se ve la luz”.

T. A.: Entonces, tal y como yo lo viví, parecía que se iba a la eliminación física de la OLP, de Arafat y del contingente de población palestina en Líbano, y de aquello se salió. Hay una repetición de situaciones. Yo estuve en el cerco a Beirut en el ‘82, pero también estuve en 2002 en el cerco a Arafat en Ramalla, y la sensación de que ‘han pasado 20 años y es lo mismo’, con el agravante de que, por repetido, es todavía peor. Se suma a la situación de acoso y sufrimiento, la sensación de cansancio, de agotamiento y desconfianza. Aparece la desesperación, que es un combustible muy peligroso. Si yo pienso en el ‘82 y en la causa palestina, ahora diría que se está muchísimo peor.

Yo soy pesimista, se está viviendo un horror y una vergüenza, pero se tiene que llegar a una solución, porque si no es la catástrofe. La comunidad internacional, es decir, EE UU e Israel, tiene dos opciones: o el exterminio total o llegar a una solución medianamente justa. Porque el terreno donde estamos ahora es un auténtico desastre, y por donde no pasa es por la renuncia de los palestinos a sus derechos.

D.: ¿Qué papel juegan los refugiados palestinos en la posible solución del conflicto?

T. A.: Aunque algunos pocos han podido regresar, las perspectivas de la situación que se está viviendo es terrible. En los campamentos de refugiados la desesperación es total, especialmente en los campamentos del Líbano. La concentración de iniciativas de paz fracasadas, matanzas y esperanzas frustradas han convertido Oriente Medio en una bomba de relojería.

Se ha producido un reforzamiento del elemento islámico dentro de la sociedad y del movimiento de resistencia palestina, que en los años ‘80 era marginal, hay un reforzamiento de las tesis de Hamás. En un primer momento, el movimiento islámico fue apoyado por las autoridades israelíes y por algunos sectores occidentales para debilitar a la OLP. Esto se ha unido al fracaso de las iniciativas de paz, que han ido ligadas a al-Fatah y Arafat. Estos acuerdos los ve la sociedad como un engaño. En esta dinámica al-Fatah ha quedado hundida, unido esto a problemas como la corrupción. Lo primero ha llevado a que la gente sólo acepte la lucha de frente, lo que supone, en un desequilibrio de fuerzas, el martirio, el inmolarse o el aplastamiento.

Suma a esto el bloqueo económico frente a un Gobierno elegido democráticamente. Se utiliza la excusa de que no hay interlocutor válido, que ya se usó con Arafat en 2000, y la opinión pública, en ese proceso de demonizar lo islámico, se lo cree. Se asume que si son islámicos no se les puede tratar como iguales, no se puede dialogar, ni tan siquiera respetar. Se crea una situación que afecta a toda la población. Y volvemos a la desesperación, que en los campos de refugiados, donde la gente está encerrada, sin recursos, sin comunicación, sin esperanzas, reacciona enfrentándose, destruyendo la cohesión social palestina que ha sido la gran baza de la resistencia.

D.: ¿Cómo se explica la impermeabilidad de la sociedad civil israelí? ¿Incluso la acusación de antisemitismo hacia las críticas?

T. A.: Hay una especie de tela de araña. Con la cuestión del antisemitismo creo que hay una estrategia para callar voces. Es una de las acusaciones más graves, porque te acusan de racismo. Pero creo que hay una utilización consciente detrás de esta acusación. Porque la diferencia entre sionismo, nacionalismo israelí y populismo es clarísima. Con respecto a la sociedad israelí yo creo que hay un retroceso.

En el ‘82 hubo una manifestación impresionante de la sociedad israelí en contra de las matanzas en Líbano, y luego hubo momentos en que el movimiento pacifista israelí ha mantenido un nivel de conciencia muy alto. Pero creo que a partir de la última intifada prácticamente ha desaparecido, y desde que se empieza a construir el muro y la sociedad palestina queda encerrada se acentúa la posibilidad de olvidarse de que los palestinos están ahí al lado. Creo que en este momento la conciencia de la sociedad israelí la están manteniendo sectores minoritarios. Los palestinos están en guetos y se les trata de anular con la lógica, desde el Gobierno, de que ‘los palestinos no existen’.

D.: ¿Dónde encontramos la fuerza para continuar denunciando?

T. A.: El ser humano no actúa sólo por cuestiones inmediatas. Vivimos malos tiempos, hace diez años nos dicen que va a existir Guantánamo y no nos lo creemos, pero quedará como uno de los grandes horrores de la humanidad, como Auschwitz.

Quedan bolsas de resistencia, el poder encontrar mecanismos que te impidan dejarse arrastrar por los acontecimientos. No vale sólo un artículo, hay que levantarse y denunciar el aplastamiento de los derechos humanos. No soy muy optimista, pero no podemos resignarnos.


‘El Hilo de la Memoria’ y ‘Olivo Roto’
T. A.: Yo diría que desde el ‘82, después del cerco de Beirut yo sabía que iba a escribir un libro sobre Palestina, que tenía mucho que contar, entonces no tenía prisa. Tenía que escribir desde el origen. Porque mucha gente no sabe cómo empezó todo, es un ocultamiento no casual. Yo quería hacer un libro en que la gente supiera por qué hay refugiados, por qué existe ese drama y por qué les echaron de su tierra. He tardado 20 años en ponerme a escribirlo. Te das cuenta de que la información y las noticias no consiguen traspasar la barrera de la identificación, la gente ve el horror de Palestina o Iraq pero hay una incapacidad de empatía, de ponerse en su lugar, de identificarte.

Creo que hace falta la literatura, y eso es lo que intenta el segundo libro. Un ejercicio de escribir ocultando mi mirada e intentando que sean las gentes que he conocido las que expresen sus sentimientos. Lo primero que mueve es la indignación, la sensación de ‘tengo que decirlo’, no quiero ser cómplice con el silencio.

Además, a mí cada día me aumenta la indignación, no me acostumbro, me pone mala la indiferencia y la arrogancia occidental. Con lo que pasa en Iraq, la opinión pública piensa que los iraquíes se han vuelto locos, pero de lo que realmente pasa no sabemos nada. Desde 1919, de Europa sólo han llegado tanques, bombas, invasiones, injusticias y promesas incumplidas. En cambio la opinión pública europea lo que recibe es ‘cuidado con los árabes’, ‘atención a la amenaza islámica’, y se utiliza el 11-S y el 11-M para reafirmar estas teorías. Aquí vienen en pateras, cuando nosotros hemos ido en tanques, es una lógica perversa.

“España necesita relajarse”

junio 24, 2007

 

ENTREVISTA A PHILIP PETTIT, FILÓSOFO Y POLITÓLOGO

MARGARITA SÁENZ-DIEZ TRIASPhilip Pettit

Prometió a Rodríguez Zapatero que haría un balance de sus tres años de Gobierno, y esta semana lo ha presentado en Madrid. Irlandés de nacimiento, autor de la teoría del republicanismo cívico y profesor universitario, ahora en Princeton (Estados Unidos), no oculta su satisfacción por el “pensamiento republicano, centrado en el ciudadano” del presidente del Gobierno. Pettit advierte de que no es ni amigo ni consejero del inquilino de la Moncloa.

–¿Puede ser imparcial con Zapatero, que es su discípulo predilecto?
–Imparcialidad puede significar no tener ningún prejuicio personal. En ese sentido, mi análisis es imparcial. Estaría muy preocupado si él dijera que ha seguido mis principios sin haberlo hecho.

–¿El programa socialista fue fiel a los principios republicanos?
–Sí. Zapatero tomó como ideal la libertad en el sentido de la no dominación, y lo aplicó en dos áreas, al asegurar los poderes de los más débiles y vulnerables, y al poner limitaciones al propio Gobierno.

–¿Leyes como la de violencia de género, la de igualdad, la de ayuda a los dependientes o la del matrimonio homosexual son representativas de la ideología republicana?
–Todas ellas están dirigidas a dar poder a los vulnerables, a asegurar su libertad. Tradicionalmente, las mujeres han estado en desventaja frente a los hombres. Los incapacitados, lo mismo en relación con los no impedidos, y también los que tienen una orientación sexual minoritaria.

–Es sugestivo.
–En la tesis republicana, una prueba básica es comprobar si puedes mirar directamente a los ojos de otro, sin miedo, sin deferencia. El presidente, al introducir la ley de matrimonio homosexual, preguntó: ¿puedes mirar a un homosexual a los ojos y decirle “eres un ciudadano como los demás”?

–¿Los cambios hechos en TVE suponen una pérdida voluntaria de capacidad de dominio?
–Esa es otra de las caras del ideal republicano. No solo hay que fortalecer a los débiles, sino restringir la presión del Gobierno y hacerla más responsable y transparente. En las democracias es necesario tener una televisión pública independiente.

–¿Zapatero ha limitado el potencial de los grandes poderes privados?
–Es muy difícil juzgarlo. La reducción del impuesto de sociedades hasta el 30% es un buen ejemplo. En esta cuestión, me gustaría que el Gobierno de Zapatero abogara por una política conjunta en Europa para evitar carreras unilaterales a la baja.

–¿Por qué dice que España es una “ciudadana mundial de excepción”?
–Porque ha aumentado su ayuda a otros países, porque ha establecido a través de la ONU la Alianza de Civilizaciones y ha actuado como buena ciudadana en el contexto europeo. Creo que es positivo también que España mantenga abiertos los contactos con Cuba y Venezuela, a pesar de la desaprobación de EEUU.

–Aplaude la legalización de 700.000 inmigrantes. ¿Haría lo mismo con la política de repatriaciones?
–Nadie tiene derecho a establecerse ilegalmente en otro país, pero cuando hasta 700.000 personas viven sin papeles hay que partir de cero. En justicia, para esas personas y sus familias la única respuesta lógica es la regularización. Incluso el presidente Bush aboga por eso en su tierra. Pero es muy necesario que el Gobierno busque acuerdos con estados africanos para detener y paliar el asunto en su origen, para que la gente no muera ahogada en el mar.

–¿Está de acuerdo con esta definición: la política económica estructural de Zapatero es liberal y la redistribución es socialdemócrata?
–Sí. La manera republicana de ver las cosas tiene una idea unificadora del no dominio. Eso explica el apoyo a una economía liberal, como parte de la infraestructura, mientras los sistemas sociales garantizan el Estado del bienestar, sin olvidar una exigencia de transparencia al Gobierno.

–¿Diálogo con ETA sí o no?
–Creo que el Zapatero tenía razón al intentar un diálogo con ETA. Cualquier Gobierno sensato –Aznar, Blair– busca hablar para conseguir la paz. Esa supuesta pureza moral que afirma “no hablaremos con nadie” es contraproducente.

–Ante el Estatut se alertó incluso del riesgo de balcanización.
–La unidad de España está asegurada porque es miembro de la Unión Europea. Ninguna parte de un Estado puede separarse y ser admitida en la UE, porque los países miembros no incentivarían algo que no les conviene. Hablar de balcanización es irresponsable.

–Lo hizo Aznar.
–No conozco esas declaraciones. Pero alertar de esos riesgos genera miedo y lamina la cooperación y la amistad entre las diferentes partes del Estado. España necesita relajarse. La dispersión del poder es buena para la democracia. Crea más responsabilidad local, más participación, y los distintos centros de poder actúan como elemento equilibrador, que es una idea republicana.

(Fuente: elperiodico.com)