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Falsos mitos sobre el conflicto en Palestina

enero 16, 2009

La historia del conflicto en Palestina está plagada de falsos mitos, de sinsentidos creados por la propaganda sionista. La versión inicial de esa historia se centra en tres falsos mitos:

1. A Israel se le concedió legitimidad mediante la resolución 181 de Naciones Unidas que establecía la partición. Lo cual no tiene sentido porque sin el consentimiento de la mayoría del pueblo palestino la ONU no tenía derecho a decidir la partición de Palestina ni a asignar cualquier parte de su territorio a una minoría de inmigrantes extranjeros.

A pesar de eso, con un margen mínimo y con la votación amañada, la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución para dividir Palestina y crear un Estado árabe y otro judío. Pero la resolución de la Asamblea General no podía tener efecto a menos que lo aprobara el Consejo de Seguridad. Y la propuesta de división nunca llegó al Consejo de Seguridad para su estudio, porque EE.UU. sabía que, si se aprobaba, sólo podría ser puesta en práctica mediante la fuerza.

Por ello, el plan de partición nunca adquirió validez, y qué hacer con Palestina volvió a debatirse en la Asamblea General. Pero mientras la Asamblea General debatía, Israel declaró de manera unilateral su derecho a la existencia, desafiando a la comunidad internacional.

2. Israel ha vivido en peligro constante de aniquilación, de que lo “arrojen al mar”. La verdad histórica es que la existencia de Israel nunca ha estado en peligro. No lo estuvo en 1948/49. Tampoco en 1967. Y ni siquiera en 1973. La afirmación sionista de lo contrario fue la tapadera que permitió que Israel se saliese con la suya donde más importaba, en EE.UU. y en Europa, al presentar su agresión como defensa propia y a sí mismo como la víctima, cuándo lo que fue, y sigue siendo, es el opresor.

Yasser Arafat3. No ha habido ningún personaje palestino dispuesto a negociar la paz. La verdad histórica es que Yasser Arafat sí preparó el terreno en el lado palestino para alcanzar la paz, y lo hizo en 1979, hace casi treinta años. En 1979, Arafat convenció al Consejo Nacional Palestino para que apoyara su política y el hasta entonces inimaginable acuerdo con Israel (la aceptación de Israel en el interior en sus fronteras anteriores a 1967 exigía que los palestinos renunciasen a reclamar el 78% de su territorio).

El problema fue que Arafat no tuvo enfrente un interlocutor israelí por la paz, porque el sionismo no ha estado nunca, y sigue sin estarlo, interesado en la paz en ninguno de los términos que los palestinos pudieran aceptar. Es cierto que en 1993 Arafat (quizá) tuvo un interlocutor israelí por la paz encarnado en Yitzhak Rabin, asesinado por un sionista radical antes de que las negociaciones llegaran a algo.

Los sucesores de Rabin olvidaron la paz y se centraron en demonizar a los palestinos. Es falso que Barak le ofreció a Arafat el 95% de todo lo que había dicho que quería. Es muy probable que los israelíes envenenaran a Arafat. Pero a pesar de eso, y de que Abbas sea una marioneta israeloestadounidense, podemos estar seguros de una cosa: con o sin un líder títere, el pueblo palestino no aceptará nunca las migajas de la mesa sionista en forma de dos o tres bantustanes a los que pudieran llamar Estado.

Niño palestino contra tanque israeli

La verdad fue que el Estado sionista, creado fundamentalmente como consecuencia del terrorismo sionista y de la limpieza étnica, no tenía derecho a existir ni lo tiene a menos.a menos que sea reconocido por aquellos que fueron desposeídos de su territorio y de sus derechos. Según el Derecho Internacional, únicamente los palestinos podrían dar a Israel la legitimidad que reclama. Y esa legitimidad es lo único que los sionistas no pueden arrancarles por la fuerza.

La pregunta que deben contestar todos los que exigen que Hamás reconozca a Israel es ésta: ¿Cuál es el Israel que debe reconocerse, el de las fronteras anteriores a la guerra de 1967  o un Israel más grande que día tras día usurpa más y más territorio?

Porque la posición real de Hamás es evidente. Si mañana Israel demostrase que está listo para negociar una paz basada en una verdadera solución de dos Estados, uno que devolvería a Israel a sus fronteras anteriores a 1967, con Jerusalén como ciudad abierta y capital de los dos Estados, Hamás sería el primero en sentarse a negociar.

Pero la realidad es que la solución de los dos Estados ya está muerta, asesinada por los asentamientos que Israel ha creado y sigue creando en Cisjordania, en claro desafío de las resoluciones de la ONU, la legislación internacional e incluso del gobierno de Bush.

La estrategia sionista para una solución final al problema palestino no deja ahora lugar a la imaginación. Los dirigentes de Israel y quienes los apoyan en EE.UU. aún creen que con el uso de la fuerza bruta y reduciendo a los palestinos a la más abyecta pobreza quebrarán su voluntad de continuar la lucha por sus derechos. La idea es que,  absolutamente desesperados, los palestinos estarán dispuestos a aceptar las sobras o, mejor aún, abandonarán su tierra y buscarán una nueva vida en otros países.

Israel asesino

Basado en un artículo de Alan Hart

Considerando la solución de un único Estado

marzo 26, 2008

Khalid Amayreh

Al Ahram WeeklyMuro de apartheid israeli a la altura de Jerusalén

Como consecuencia de la notoria pérdida de tiempo que suponen las negociaciones con Israel, los palestinos de a pie están empezando a considerar un horizonte más amplio con igualdad de derechos para todos.

En vista de que un arrogante Israel no se toma un respiro en la destrucción de la “solución de los dos Estados” y prosigue implacable la expansión de asentamientos en Cisjordania, especialmente en Jerusalén Este, un número cada vez mayor de palestinos, incluidos intelectuales, académicos y la gente normal y corriente están abandonando el objetivo de la “estatalidad palestina”. Su nueva estrategia es la creación de un estado democrático, unitario y laico en toda Palestina-Israel, en el cual árabes y judíos puedan vivir en paz e igualdad.

Los defensores de la solución de un solo Estado sostienen que la relativa a los dos Estados está ya finiquitada y que cualquier Estado palestino que pudiera surgir del actual proceso de paz no sería más que un ente deforme e inviable que perpetuaría el conflicto y la violencia en la región. “Un Estado tal constituiría una fórmula segura para guerras futuras, inestabilidad y turbulencias”, expuso uno de sus postulantes durante un reciente simposio sobre la cuestión celebrado en Ramala.

Sin duda que el apoyo a la solución de un solo Estado no es nuevo entre los palestinos. Durante muchos años, la Organización para la Liberación de Palestina estuvo pidiendo la creación de un estado laico y no sectario en toda la Palestina del Mandato, donde judíos, musulmanes y cristianos tuvieran garantizados los mismos derechos. Las voces a favor de una patria común árabe y judía en Palestina se dejaron oír entre los palestinos –sobre todo en círculos izquierdistas y comunistas- incluso antes de la creación de Israel en 1948.

Sin embargo, los últimos desarrollos, que demuestran el fracaso de supuestos recientes intentos en aras de la paz llevados a cabo a alto nivel, como el de la Conferencia de Annapolis, unidos a la firme negativa de Israel a parar sus actividades de construcción de asentamientos, más la incapacidad y/o falta de voluntad por parte de EEUU para presionar a Israel y que detenga su expansión colonial, están convenciendo a un sector importante de las elites palestinas de que la estrategia de la solución de los dos Estados es inútil e irreal y va en detrimento de los intereses nacionales palestinos.

Palestinian Land Loss

Esta semana, un importante líder de Fatah en Cisjordania, Ziad Abu Ein, exigió que se abandonaran los esfuerzos para establecer un estado palestino en Cisjordania, Jerusalén Este y la Franja de Gaza, sosteniendo que ya es demasiado tarde para que los palestinos puedan alcanzar ese objetivo, dadas las realidades políticas y demográficas existentes. “Nuestro pueblo debería estar dispuesto a vivir en paz con los judíos sin fanatismo ni intolerancia, basando esa convivencia en los principios de igualdad, de vivir y dejar vivir, y de mutuo respeto”, escribió Abu Ein en un artículo publicado el sábado en una página de Internet que creó para reflejar específicamente estas ideas.

Abu Ein hizo un llamamiento a “las naciones del mundo”, a las Naciones Unidas, así como a los judíos israelíes a apoyar y acoger el “deseo de sus hermanos y hermanas palestinas de vivir en paz” en un Estado unitario que se extienda desde el Mediterráneo hasta el Río Jordán. Ese Estado, sostenía Abu Ein, debería verse libre de violencia, racismo y de los esfuerzos de cualquiera de las partes de negar o pisotear los intereses de la otra.

No es seguro que esas ideas de Abu Ein se hubieran acordado previamente con los altos dirigentes de Fatah en Ramala. Sin embargo, resulta de interés que aparezcan en medio de la creciente desilusión de muchos palestinos respecto a las negociaciones de paz con Israel, que hasta el momento no han producido resultado tangible alguno. En efecto, la frustración es evidente a todos los niveles en el interior de Fatah. Esta semana, medios favorables a Fatah citaron “fuentes cercanas a Mahmud Abbas” que expresaban que Abbas estaba ya convencido de la inutilidad de las conversaciones de paz con Israel y que estaba considerando la posibilidad de buscar una alternativa a las mismas.

No se dieron detalles acerca de la naturaleza de esas posibles “alternativas”, pero palestinos bien informados predicen que las opciones podrían incluir una decisión de Abbas de dimitir y declarar muerto el proceso de paz, desmantelando la Autoridad Palestina, o abandonando la estrategia de la solución de dos Estados y adoptando una lucha estilo sudafricano para conseguir la igualdad religiosa y racial en un estado democrático basado en la fórmula “un hombre, un voto”.

Abbas, consciente de las repercusiones negativas de todo eso en sus relaciones con la Administración Bush, se apresuró a negar la información, diciendo que seguía estando comprometido con el proceso de paz y con la solución de los dos Estados.

Sin embargo, está claro que una cifra cada vez mayor de palestinos no está concediendo ya ni el beneficio de la duda a la estrategia de los dos Estados. Se estimaba que entre un 25-35% de palestinos respaldaban la solución del Estado único. Sin embargo, es probable que ese porcentaje se eleve sobremanera si las conversaciones de paz en curso entre Israel y Abbas permanecen en punto muerto.

Esta semana, una encuesta de opinión dirigida por el fiable Centro para la Política y la Investigación, con sede en Ramala, mostró que si se celebrasen nuevas elecciones presidenciales, Ismail Haniyeh, de Hamas, recibiría un 47% de los votos comparado con el 46% que recibiría Abbas. Esas cifras representan un agudo aumento en la popularidad de Haniyeh. Una encuesta anterior dirigida por el mismo centro y equipo en diciembre, le daba a Haniyeh sólo el 37% de los votos comparado con el 56% para Abbas.

La encuesta indica que la firmeza de Hamas frente al duro bloqueo israelí, así como el continuado fracaso del proceso de paz Israel-Abbas, han llevado a más palestinos a apoyar a Hamas. Por su naturaleza misma, esto supone malas noticias para los partidarios de la solución de los dos Estados.

Olmert

Al Ahram Weekly habló con Hazem Al-Kawsmi, uno de los principales defensores del Estado único. Este señaló que la solución de los dos Estados no iba a funcionar, ni ahora ni en el futuro.

“No va a funcionar porque el sionismo no quiere llegar a ninguna solución con los palestinos. Quieren la totalidad de la tierra palestina. Quieren seguir controlando las vidas de los palestinos en cada metro de la Palestina histórica. Quieren controlar el oxígeno que los palestinos respiran, el agua que beben y los alimentos que comen. Quieren controlar las fronteras y proseguir con un gran número de controles y quieren mantener nuestras vidas entre muros, alambradas eléctricas y encarcelamiento absoluto”.

“En los momentos actuales, Israel no está dispuesto a aceptar solución alguna, ni la de los dos Estados ni la del Estado único. Sencillamente, los sionistas no están preparados para llegar a ninguna solución que traiga la paz a la región. Quieren que la paz sea sólo para los israelíes y que los demás se vayan al infierno. Quieren imponer una situación en la que sólo se respeten los intereses sionistas y no les preocupa en nada la situación de quienes están implicados en el conflicto y viven en la región.

Niño palestino tirachinas“Así pues, ya que los sionistas no aceptan en estos momentos ninguna solución y no están dispuestos más que a proseguir con sus designios coloniales, ¿por qué vamos a preocuparnos por lo que ellos podrían aceptar o rechazar? Los palestinos, unidos a todos aquellos que defienden la libertad y la justicia por todo el mundo, deberían iniciar una estrategia construida a partir de la solución de un único Estado, y marchar, paso a paso y con confianza, hacia ese escenario”.

Artículo original en inglés

Shoah significa holocausto

marzo 2, 2008

Civil muerta en GazaSoldados, blindados, helicópteros, cazabombarderos… El poderoso Tzahal, al que no detienen la muerte de civiles ni de niños, entraba de nuevo en Gaza. Ya van cuatro días de lo que los medios llaman “ofensiva militar”. Y ¿qué significa ofensiva militar en Israel? Que uno de los ejércitos más fuertes del mundo entra a por tí a sangre y fuego, solo porque eres palestino. Y solo tienes dos opciones: intentar huir o defenderte con lo que tengas a mano, que suelen ser piedras.

Más de 80 muertos, en su mayoría civiles. Gaza sigue pagando su fidelidad al gobierno electo de Palestina, cuya sede fue ayer bombardeada por la aviación israelí. El ambiente de guerra es total. “El Ejército está abriendo fuego contra todo, incluyendo niños y viviendas”.

Y mientras el pueblo palestino sufre como no sufría desde 2002, mientras los buitres planean sobre una Gaza en la que los heridos mueren porque las ambulancias no tienen combustible o están acordonadas por el Tzahal , el gobierno sionista de Olmert avisa que “está contemplando intensificar los ataques”. Parece que su sed de sangre no tiene fin, que no se saciará hasta que el último palestino haya muerto o huído de la tierra de sus antepasados.

Manifestación antisionistaTan grave es la situación que el gobierno de Abbas, que traicionó a su pueblo y a la democracia por las sobras de la mesa de Olmert, ha suspendido las negociaciones con Israel. Y es que seguir negociando tras esto sería un crimen. Hasta Abbas tiene escrúpulos para verlo. Tal ha sido la locura de un Israel que ha vuelto a revelar al mundo su verdadera naturaleza, que Mubarak se ha atrevido a contradecir a Olmert y a Bush abriendo el paso de Rafah para que entren heridos en Egipto y medicinas en Gaza. Incluso grupos judíos antisionistas se han manifestado, en un país donde llevar la contraria públicamente al Gobierno puede significar hasta la muerte.

El viernes, el viceministro de Defensa Matan Vilnai afirmó que “a medida que más Kassam disparen, los palestinos provocarán sobre ellos una mayor Shoah”.

Holocausto. Vilnai amenazó a los palestinos con llevar a cabo un holocausto.

Niños en cadena contra Israel

Israel habla de paz mientras dispara obuses

enero 18, 2008

Palestinos muertos en el ataque israel�El ejército israelí asesinó el miércoles a 20 palestinos, la mayoría en el barrio Al-Zaytun, en la ciudad de Gaza, e hirió a más de 50 en el ataque más mortífero desde que Hamás tomó el control de la Franja en junio pasado. Trece de los muertos eran milicianos de Hamás y siete eran civiles. Entre los heridos, hay mujeres, niños y ancianos.

Una de las víctimas, Husam al-Zahhar, de 24 años, era hijo de Mahmud Al-Zahhar, cofundador de Hamás y ex ministro de Asuntos Exteriores. Tras conocer la noticia, Al-Zahhar fue al hospital Shifa, cogió entre sus manos la cabeza ensangrentada de su segundo hijo y pronunció fragmentos del Corán. Su primogénito fue asesinado en 2003 cuando la aviación israelí bombardeó su domicilio en Gaza.

Incluso el presidente de la ANP, Mahmud Abbas, ha condenado el ataque. “Lo que ocurrió hoy es una masacre, una matanza contra el pueblo palestino. Nuestro pueblo no puede dejar pasar estas masacres en silencio”, declaró Abbas a la prensa en Ramallah. “Estas masacres no pueden conducir a la paz”, insistió.

El portavoz de Hamas, Sami Abu Zuhri, declaró que la Autoridad Palestina cometería “un crimen” si siguiera negociando con Israel mientras continúan los ataques en la Franja de Gaza. Desde que ambas partes iniciaron oficialmente conversaciones de paz en noviembre pasado, han muerto por disparos israelíes en Gaza 115 palestinos, según cálculos de la AFP.

Por la noche, otros cuatro civiles palestinos murieron y varios más sufrieron heridas por el disparo de un misil israelí en Beit Hanun, en el norte de la franja de Gaza.

¿Se imaginan que un atentado palestino hubiese causado tantos muertos? ¿Se imaginan las portadas de todos los periódicos? ¿Se imaginan a la CNN, la FOX, Euronews y a las demás cadenas de televisión conectando en directo? ¿Se imaginan a los sesudos analistas que llenarían diarios y programas de todo tipo para explicarnos lo muy terroristas que son los palestinos? Nada de eso ha ocurrido, porque esta vez los muertos son palestinos.

Palestina en la encrucijada

enero 9, 2008

annapolis - abbas, rice y olmertEl 27 de noviembre de 2007, durante la Conferencia de Annapolis, George Bush exhortó a sus aliados árabes y a europeos a entregar 7.500 millones de dólares a los palestinos, un hecho inusitado en la política estadounidense y que superaba en dos mil millones la petición palestina inicial. Esta enorme cantidad de dinero irá a parar a las manos del presidente de la ANP, Mahmud Abbas, pero el principal beneficiario de la operación será Israel.

La insólita generosidad de Bush está destinada a mantener a flote a una autoridad palestina agotada y abocada a suscribir el nuevo acuerdo que prepara Estados Unidos, pero que le expone a una seria confrontación con su rival ideológico Hamás, a quien los occidentales y sus aliados en la región pretenden vencer no por las armas, sino con el señuelo de la abundancia, una forma hipócrita de prevaricación por el apoyo.

Israel controla el espacio aéreo, terrestre y marítimo del bantustán palestino, así como su espacio aduanero y comercial, el desplazamiento de la población y sus dirigentes políticos, su mano de obra, exportaciones y el suministro de agua, electricidad y alimentos, en resumen, todo el espacio vital de Palestina con la complicidad de los occidentales y la pasividad de los regímenes árabes aliados de Estados Unidos. 750 viviendas complementarias en los territorios ocupados han sido recientemente autorizadas por Olmert. Una medida ilegal que corroe un poco más el futuro mísero Estado palestino que los occidentales quieren construir, en una superficie que representa el 20% del total del territorio de la antigua Palestina del Mandato británico.

Mientras se intenta rendir Gaza por hambre, Fatah vende su alma a cambio de las sobras de la mesa israelí. Ha disuelto sus milicias, debilitado aún más Cisjordania y dañado muy profundamente la causa palestina poniéndose del lado de los sionistas en su guerra contra Hamás, ignorando los constantes intentos de negociación por parte del movimiento islámico. A cambio, Israel desbloquea las ayudas económicas a los palestinos, libera presos de Fatah y hace todo lo posible por que se vea a Abbas como un seguro de calidad de vida mínima y a Haniya como sinónimo de miseria.

No es nada menos que el futuro de Palestina, como Estado libre e independiente, lo que está en juego. Si Fatah sigue en sus trece y nadie se le opone fuertemente, probablemente Abbas y Olmert firmen un “acuerdo de paz” lleno de obligaciones para la ANP y de promesas vacías para Israel.

Bush inicia hoy una visita a Oriente Próximo en la que buscará no ser recordado como el peor presidente en la historia de Estados Unidos, y es muy probable que intente forzar un acuerdo entre palestinos e israelíes. Pero habría que mirar con cuidado hacia el futuro. En noviembre, Barack Obama podría ser elegido presidente, y es muy posible que intente conseguir una paz verdadera en la zona.

Lo urgente es una reconstrucción de la OLP y el establecimiento de un programa de lucha de consenso para enfrentar las agresiones del ejército israelí, que en el último mes ha asesinado a cien palestinos y herido a varias decenas. Nadie les va a regalar nada, y menos Israel. El único camino es sostener la resistencia hasta que el pueblo palestino logre sus legítimos derechos: la creación de un Estado soberano con Jerusalén este como capital. Y para recorrer ese camino con éxito, no se pueden firmar acuerdos de paz baratos, perjudiciales y antidemocráticos.

Bandera Palestina

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El asedio de Gaza, o la Solución Final ralentizada

noviembre 16, 2007

gaza_situation_of_poverty_AICGaza ya no es noticia. Los grandes medios de comunicación la han olvidado, no sé si porque no encuentran nada interesante para contar o porque no viene bien hacerlo. Pero Gaza sigue ahí, cada vez más pobre, oprimida y castigada.

El 26 de enero de 2006 Hamás ganaba por mayoría absoluta las elecciones palestinas, celebradas de acuerdo a la legalidad internacional (según corroboraron observadores internacionales). Poco después, Israel anunció que boicotearía al Gobierno de Hamás, cortaba las ayudas internacionales destinadas a Palestina e impedía la llegada de cualquier tipo de suministro a los Territorios Ocupados. Estados Unidos y la UE apoyaron estas medidas.

El pueblo palestino, castigado por elegir democráticamente a un partido que no era del gusto de Occidente, empezó a sufrir la carestía de productos de primera necesidad. La situación, cada vez más insostenible, llevó a Hamás a formar un Gobierno de unidad nacional con Fatah, medida que en teoría acabaría con el bloqueo económico y político. Sin embargo, y a pesar de su promesa de retirarlo si se formaba un gobierno de coalición, Israel mantuvo el bloqueo.

El 17 de junio, en un auténtico golpe de Estado, el presidente palestino Mahmud Abbas formaba un “gobierno de emergencia” que excluía al partido que había obtenido la mayoría absoluta en las elecciones de 2006. Hamás se hacía con el control total de Gaza, y Fatah asaltaba los edificios públicos de Cisjordania, entre ellos el Parlamento palestino (controlado por Hamás), a la vez que se iniciaba una dura campaña de represión contra los simpatizantes del partido islámico.

Tras esto, Israel levantó el bloqueo contra Cisjordania y lo endureció en Gaza. Se llevaron a cabo medidas de apoyo a Fatah, como la liberación de presos políticos palestinos pertenecientes al partido de Abbas. Todo ello con el objetivo de convencer a los palestinos de que Hamás era el origen de todos sus males.

Fatah se vendió al enemigo para recuperar el poder que el pueblo le había quitado en 2006 debido a la corrupción y a la escasa contribución gubernamental a la causa palestina. Y Hamás quedó aislado en Gaza, a merced de un Israel que, no contento con asfixiarla económicamente, bombardeaba sus centrales eléctricas, los edificios gubernamentales y la universidad islámica.

Hoy, tras cuatro meses de asedio, los habitantes de Gaza malviven en la pobreza. Hace muchos meses que enfermos palestinos mueren porque los camiones no son autorizados a transportar medicinas ni otros productos básicos a la prisión en que se ha convertido la Franja.

Sufa-friuts_waGracias a la política de Solución Final ralentizada, en Gaza falta de todo y no entra casi nada. Además, el paso de Sufa, según el informe nº 50 del 9 de noviembre de 2007 de la OCAH, “carece de la infraestructura apropiada para la distribución de alimentos y medicinas” y “ha permanecido abierto seis días de los nueve que tenía previsto hacerlo desde el último informe, el nº 49, de dos de octubre”.

Con términos menos técnicos pero de forma más acorde con la realidad, lo que en realidad dice la OCAH es que los israelíes dejan que la comida se estropee y se pudra, al tiempo que las medicinas caducan y así las “bestias de dos patas” (o sea, los palestinos en lenguaje de Israel) enferman por falta de vitaminas y elementos esenciales para una vida sana y no encuentran remedio en medicinas que resultan ineficaces.

Para los 1,4 millones de residentes en la Franja, las consecuencias económicas están siendo dramáticas. Las pérdidas económicas en la industria se sitúa entorno a los 17 millones de euros desde junio, según datos de la Oficina de la ONU para la Coordinación de los Asuntos humanitarios (OCHA). Todos los sectores económicos se están viendo afectados, aunque especialmente aquellos que dependen de las importaciones de materias primas, como la industria de la madera, la construcción o el textil.

La asociación de hombres de negocios palestinos ha revelado que al menos 120.000 personas corren el riesgo de perder su trabajo. Hace dos semanas, la Federación de industrias palestinas informó del despido de 70.000 de los 120.000 asalariados del sector privado en el territorio. Con este dato, la tasa oficial de paro sube por encima del 40%.

Desde la UNRWA se destaca que se han visto obligados a “detener todos los proyectos de construcción”, por valor de unos 67 millones de euros, porque no han podido “importar suficientes materiales de construcción”.

Olmert y Bush

Hay que agotar y confundir a las masas, hambrientas y desesperadas, para que crean que es Hamas, partido al que votaron masivamente hace casi dos años, el obstáculo hacia el pan y la tranquilidad que se les niega, aunque no en Gaza, sino en Israel, Estados Unidos y la Unión Europea.

La ingeniosa política israelí en Palestina, que consiste en ralentizar la Solución Final de los nazis, es fácilmente observable. La previsión, no obstante, es que los propios palestinos la aceleren con una guerra fraticida. Para ello cuentan con un puñado de colaboradores, con cientos de miles de desesperados y con un grupo de cómplices que la apoyan e incluso la premian.

Está claro que el resto de naciones no quiere poner fin a este genocidio a cámara lenta, sino que por el contrario ha decidido contribuir de diversas formas al genocidio israelí en Palestina: dándole armas, dinero, apoyo político y castigando a los palestinos de Gaza con un boicot que clama al cielo por su crueldad.