Posts Tagged ‘imperialismo’

El premio a la dignidad

enero 15, 2009

Hugo Chávez fue el primer presidente que tomó medidas diplomáticas contra el Estado terrorista de Israel tras el inicio de la masacre genocida. Mientras los grandes líderes “democráticos” y “civilizados” miraban hacia otro lado para no ver a los niños muertos de Gaza, Venezuela condenó la actuación sionista y expulsó al embajador israelí como acto de protesta.

Para muchos, el reconocimiento a este valiente acto significará tan poco con el acto en si mismo. Pero ser aclamado por los desheredados de la tierra vale mucho más que el reconocimiento de Occidente, de los grandes señores de la Casa Blanca, de los premios Nobel o de los grandilocuentes expertos en Relaciones Internacionales.

Hoy, Chávez es un héroe de la Nación Palestina, un líder de un país lejano que ha alargado la mano para decirles que no están tan solos. Hoy, los enemigos del imperialismo genocida están más unidos y decididos que nunca.

Chávez Palestina

Chávez Palestina

Chávez Palestina

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Independencias e independencias

agosto 28, 2008

Algunos dicen que ha vuelto la Guerra Fría, pero lo único que ha pasado es que Rusia se ha quitado la careta, harta de jugar a ser una marioneta más de Estados Unidos. Los tiempos de Yeltsin quedaron atrás hace tiempo.

Hace tiempo que Moscú diseñó una poderosa arma de política exterior: la dependencia energética de los potenciales agresores de Rusia. Mientras Estados Unidos construía escudos, nuevas colonias y promovía secesiones o integraciones territoriales allí donde le convenía para controlar los importantes yacimientos de Asia central, la cuenca del Caspio y Oriente Medio; los rusos se recuperaban de la debilidad económica, política y militar posterior a la caída de la URSS y diseñaban una enmarañada red de infraestructuras y tuberías de conducción de petróleo y gas. Rusia renacionalizaba los recursos estratégicos y renacía después del caos mafioso de los primeros años de la transición al capitalismo, de la mano de la necesidad energética de sus viejos enemigos de Occidente.

A Moscú no le gustó ver como la OTAN desintegraba la antigua Yugoslavia, pero en aquel entonces no podía hacer mucho. Lo de Kosovo fue diferente. Estados Unidos y su perrito faldero (traduzcanlo como UE) apoyaron la independencia de la región con el único objetivo de dañar a Serbia, aliado de los rusos. Muchos advirtieron entonces que aquello era abrir la caja de Pandora, y tenían razón. Rusia no ha hecho más que apuntarse al juego.

Medvedev ha reconocido la independencia de Abjazia y Osetia del Sur, basándose en el derecho a la autodeterminación, la Carta de la Onu y el Acta de Helsinki. Y la llamada “comunidad internacional” se le ha echado al cuello, porque la independencia de estas repúblicas “es inaceptable”. La de Kosovo no lo era, al parecer. Ni la que quieren para Tíbet. Ni la desintegración de Yugoslavia o la URSS.

Mientras en Moscú se movía una ficha más para recuperar la influencia geopolítica en el Cáucaso, Georgia declaraba ilegal el reconocimiento ruso y la OTAN concentraba cinco fragatas de guerra en el Mar Negro bajo bandera estadounidense, polaca, alemana y española (algunas armadas con misiles de crucero Tomahawk con capacidad nuclear, destinados a destruir blancos terrestres). Al mismo tiempo, tropas georgianas se concentraban en la frontera con Abjasia. Los generales rusos barajan la hipótesis de que Saakashvili intentará una nueva aventura bélica que polarice mucho más la situación buscando rápidas respuestas de EEUU y la UE a través de la OTAN.

Y todavía hay quien se extraña del uso de la palabra “imperialismo”. Si Rusia o sus aliados hubieran desplazado tropas cuando lo de Kosovo, la comunidad internacional se los habría comido política y mediáticamente. Estados Unidos puede hacer lo que le venga en gana, porque si Rusia le deja de bailar el agua se la sancionará económicamente a través de la ONU y el poderoso aparato mediático de Washington se encargará de culpar a Rusia de la “vuelta a la Guerra Fría”. Pero la Guerra Fría nunca acabó. Uno de los contendientes desapareció y el vencedor estableció su pax romana, que durará el tiempo que los “bárbaros” aguanten bajo ella.

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De Kosovo al Cáucaso

El corredor eurasiático: La geopolítica de los oleo y gasoductos y la Nueva Guerra Fría

Por qué Osetia no puede ser independiente

Sobre Tibet y el Dalai Lama

marzo 21, 2008

Existe una especie de creencia popular, sobre todo en Occidente, que considera que Tibet fue un territorio independiente hasta la caída del Imperio chino y el triunfo de la Revolución, que invadió Tibet en 1950. También hay una mitificación de la figura del Dalai Lama, a quien nos hacen ver como un hombre santo expulsado de su país y cuya única preocupación es el bienestar de su pueblo. Estas dos afirmaciones, como veremos a continuación, son falsas.

Un resumen histórico

TibetTibet perteneció al Imperio chino desde el siglo XIII, como demuestran los monumentos imperiales que tienen en sus frontones textos escritos en las cinco lenguas chinas, entre ellas el tibetano. Así fue hasta que, en el marco de la colonización de China, Gran Bretaña asumió la soberanía sobre el Tibet, que ocupó militar y comercialmente. En 1908 China, aprovechando la salida de los británicos, retomó el control del país.

Después llegó el hundimiento del imperio chino y la instauración de la República en 1911. Lo que rompió las relaciones personales de vasallaje que existían entre China y Tibet según los monjes tibetanos, quienes estaban en el grado más alto del feudalismo que practicaba la servidumbre. El decimotercero Dalai Lama proclamó la independencia del Tíbet y se negó a reconocer a la República china.

Gran Bretaña actuó como mediadora y propuso una división del Tibet que China se negó a reconocer a pesar de que, en la práctica, los lazos se aflojaron y el gobierno teocrático del Dalai Lama amplió sus atribuciones. En 1950, el Ejército Popular de Liberación comunista volvió a entrar en el Tibet, que consideraba que estaba gobernado por señores feudales, y no encontró resistencia. Se creó un gobierno del Tibet que ha mantenido la religión y los monasterios.

TibetEn el curso de los dos siglos anteriores, ni un solo país en el mundo había reconocido al Tibet como un país independiente. Durante estos doscientos años, la comunidad internacional había considerado el Tibet como una parte integrante de China o, al menos, como un Estado vasallo. Incluso Estados Unidos, que había llegado a frenar a Gran Bretaña en sus avances colniales. Pero, tras la Segunda Guerra Mundial, Washington quiso hacer del Tibet un enclave religioso contra el comunismo.

En un principio, la élite tibetana no se opuso a los chinos, pero la situación cambió cuando, en 1956, las autoridades decidieron aplicar una reforma agraria en los territorios tibetanos de la provincia de Sicuani. La élite local no aceptó que sus propiedades y sus derechos se vieran afectados. Estos hechos condujeron al levantamiento armado de 1959. El Dalai Lama abandonó el Tibet y se refugió en la India con 150.000 partidarios. La rebelión se reprimió severamente. Los exiliados y las asociaciones para la independencia del Tibet declararon un millón de muertos, pero en realidad las cifras, aunque considerables, no sobrepasaban los diez mil.

El gobierno comunista abolió la servidumbre y los terribles castigos corporales y explicó que se trataba de rebeliones fomentadas por los antiguos amos y los monjes. Mientras, las instancias religiosas en el exilio denunciaban, como sus partidarios occidentales, el ataque contra la cultura tibetana tanto como los atentados a los derechos humanos. Occidente, especialmente Estados Unidos, desarrolló este asunto de la espiritualidad tibetana vejada por los «invasores» chinos.

TibetChina considera que no sólo se trata de una región integrada desde el siglo XIII, sino que además la liberó del feudalismo y recientemente la ha comunicado construyendo un ferrocarril. Una región, por añadidura, indispensable para su seguridad y que es una vía hacia la India, con quien China tiene relaciones desde siempre. Mientras, el Dalai Lama y los exiliados, con Estados Unidos y las asociaciones para la independencia del Tibet, consideran que se trata de una región independiente cuya cultura China pretende destruir.

Denuncian el asentamiento masivo de los chinos y una situación de exclusión de los tibetanos, así como las detenciones y la burla de los derechos humanos, incluso aunque reconocen una mejora en materia de derechos humanos. Los chinos dicen que la situación de los derechos humanos está mejor que bajo la servidumbre, donde las mutilaciones y los castigos corporales eran frecuentes; también afirman que mejoraron el estatus de la mujer y que han introducido el desarrollo, así como la conservación del medio ambiente y la preservación de la cultura local.

El Dalai Lama

Tenzin Gyatso es el catorceavo Dalai Lama desde su nacimiento en 1935. Exiliado en India desde 1959, se ha convertido en el abanderado de la causa independentista tibetana. Fanático anticomunista y racista, su gobierno en el exilio condena los matrimonios mixtos entre tibetanos y los “demás”, con el objetivo de preservar la pureza de la raza. Su principal apoyo es la anticomunista extrema derecha estadounidense.

Bush  Dalai LamaEn octubre de 2007, el Congreso estadounidense le hizo entrega de la Medalla de Oro, la condecoración más importante que el Parlamento puede dar. Su siempre sonriente santidad, pronunció un discurso donde alababa a Bush por sus esfuerzos a nivel mundial a favor de la libertad, de la democracia y de los derechos humanos y calificó a los EEUU como los “campeones de la democracia y de la libertad”. Poco antes, había calificado la guerra en Afganistán como una “liberación” y la guerra de Corea de 1959 como una “semiliberación”, mientras que el conflicto de Vietnam fue “un fracaso”.

Y en eso se fue Fidel

enero 3, 2008

Pascual Serrano

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Si hace 17 meses, cuando el presidente cubano Fidel Castro se retiró por problemas de salud de la primera línea política, hubieran preguntado a los españoles cuál sería la situación de Cuba al comienzo de 2008, pocos hubieran afirmado que la normalidad y la institucionalidad sería absoluta. Esto no quiere decir que lo sucedido –o no sucedido– en Cuba haya sido algo imprevisto o sorprendente, sino que es una muestra del desconocimiento y desinformación que sufre la comunidad internacional sobre la realidad cubana.

Llevamos décadas escuchando la inminencia del derrumbe del socialismo cubano, de un levantamiento popular contra sus gobernantes o de una desesperación ciudadana insostenible. Sin embargo, desde la enfermedad que obligó a Fidel Castro a delegar sus responsabilidades de jefe de Estado, todos los miembros del gobierno han trabajado con normalidad, el parlamento se ha reunido regularmente, en octubre se celebraron sin incidentes y sin abstención las dos vueltas de sus elecciones locales, y en enero habrá elecciones legislativas. En cambio, en Bélgica, aquí al lado, sin que los medios y analistas hayan comentado tanto, han estado seis meses sin gobierno y ahora están con uno interino. En Cuba ninguna de las previsiones agoreras de desestabilización, crisis de balseros o manifestaciones en el malecón se ha cumplido. La obsesión de algunos por presentar un país sin institucionalidad ha sido tan demente que se ha llegado a pronunciar la Audiencia Nacional española sobre si en estos momentos Fidel Castro era o no jefe de Estado, un despropósito de injerencia y soberbia que sólo puede despertar lógica indignación al otro lado del Atlántico.

Cuba ha asistido a una impecable institucionalidad, su presidente delega su cargo por razones de salud, se le reserva la competencia como asesor temporal en la medida en que su enfermedad se lo permita y se le sustituye por el primer vicepresidente, Raúl Castro, en torno al cual se aglutinan los principales altos cargos del gobierno. Ahora, el 20 de enero, habrá elecciones al Parlamento y se sabe que Fidel será candidato, lo cual indica que se le tiene en consideración para la política cubana, como no podría de ser de otra forma. Y mientras tanto, en Cuba se discute y se debate sobre sus problemas, miles de reuniones de base del Partido Comunista han generado casi dos millones de propuestas que deberán ser atendidas por los responsables oportunos. En estos días, diez Comisiones de Trabajo del Parlamento analizaron y debatieron los principales temas económicos y presupuestarios del país. La producción y distribución de alimentos, la eficiencia, la productividad y la disciplina laboral, la situación energética será abordada sin la presencia de Fidel Castro, en un ejemplo de normalidad política.

Mientras algunos continúan con su ensoñación de desestabilización para Cuba, el país ha logrado producir la mitad del combustible que consume, su histórica pesadilla económica. Su relación comercial con la región no tiene precedentes: a través de Petrocaribe, el ALBA, misiones educativas y sanitarias internacionales, acuerdos bilaterales con numerosos países, etc… En política exterior, su denuncia del bloqueo de Estados Unidos ha alcanzado el máximo apoyo en la historia de una votación en la Asamblea General de la ONU.

Cuba ha sido el país víctima durante más tiempo de la mentira y sobre el que más se nos ha estado engañando. Donde dicen que hay represión y nunca se ha visto a la policía cargar contra una manifestación, donde muchos opositores viven mejor que los ministros, donde se afirma que Internet está prohibido pero lo utilizan gratis en el trabajo todos los estudiantes, los profesores, los médicos, los periodistas… El país al que acusan de estar gobernado por unos dinosaurios comunistas pero su mayor cargo diplomático tiene 44 años, donde dicen que no hay elecciones pero votan voluntariamente y mediante voto secreto el 96 por ciento de los cubanos.

Por supuesto Cuba tiene muchos problemas, incertidumbres y necesidad de cambios. Se trata principalmente de la vivienda, el transporte y la mejora de la producción alimentaria para su población. Pero lo sugerente es que son problemas que ya se vislumbran más fácil de resolver en el socialismo que en el capitalismo. En vivienda la solución es construir, mientras que en España, el mercado no lo resuelve teniendo dos millones de casas vacías. El transporte es más fácil solucionarlo en La Habana mediante una buena red de autobuses, o tranvías, que en ciudades colapsadas como Caracas o México D.F. Y en alimentación, el reto es comenzar a producir en la mitad de las tierras cultivables que se tienen ociosas. Es verdad que también hay problemas de ineficiencia y corrupción, pero en Cuba ninguna persona se embolsa millones de dólares recalificando terrenos como en España, y ningún ministro gasta 150.000 euros en viajes en aviones privados ni 183.000 en protocolo, como hizo Eduardo Zaplana según revela el periodista Alfredo Grimaldos en su último libro. Convencer a los ciudadanos para que trabajen eficazmente en el socialismo no es fácil, en el capitalismo basta con matar de hambre a quienes no lo hagan, por eso uno de los retos de Cuba es encontrar los mecanismos de incentivación que no generen desigualdades insultantes e intolerables. Esa discusión tampoco se ha evitado, Raúl Castro lo abordó claramente en su discurso del pasado 26 de julio.

Pero lo más indignante para todos los que están obsesionados con derrocar el socialismo cubano y comenzar el saqueo es que todo está sucediendo con Fidel Castro entre bambalinas. Se equivocaron durante décadas planificando la ausencia de Castro y se han vuelto a equivocar ahora que la naturaleza lo ha apartado de la jefatura del gobierno. Son tantas las mentiras sobre Cuba que hasta los mentirosos se las creyeron y ahora no entienden nada.

Justicia made in USA

diciembre 30, 2007

Sadam horca“No tenía miedo y no se resistió”. Así murió, hace un año, Saddam Hussein, con la cara descubierta y el Corán en la mano. Sin dudar, subió por sí mismo a la plataforma de la horca, y parecía totalmente indiferente cuando le colocaron la soga al cuello. Pidiendo a sus verdugos que no tuvieran miedo.

Así murió el líder que quiso ser el estandarte del Islam, el presidente que lo perdió todo por malinterpretar a una diplomática estadounidense, el dictador que gaseó a su pueblo, el hombre que al comparecer por primera vez ante un tribunal que le había condenado antes de juzgarle respondió al juez: “Soy Saddam Hussein, presidente de Iraq. ¿Tú quién eres?”.

Murió en un antro oscuro, en algún rincón de la Línea Verde de Bagdad un sábado a las seis de la mañana, rodeado de encapuchados que tras quitarle la vida bailaron alrededor de su cuerpo. Como si no fuera una ejecución aprobada por un tribunal, como si no fuera la conclusión de un proceso judicial. Como si fuera un asesinato. Un asesinato que no fue solo una infamia moral sino un error político garrafal. La desaparición de Saddam no llevó a Iraq nada más que más muerte, y convirtió al dictador en mártir y a su asesinato en un icono de la opresión estadounidense.

Saddam ahorcadoLas cosas se podrían haber hecho de otra forma. Quizá se le hubiera podido juzgar limpiamente, con jueces honestos, jurados con plenos poderes, abogados defensores que no murieran misteriosamente… Lo que suele haber en los juicios justos. Quizá se le podría haber condenado a cadena perpetua si no se hubiera retocado la Constitución para poder asesinarle con todas las de la ley. Quizá se le hubiera podido castigar de una forma que no fuera vergonzosa.

Pero la gran pregunta es: ¿por qué Al Maliki ratificó la sentencia? Me imagino que sabía lo que iba a pasar después. Al fin y al cabo, democráticamente o no, es el presidente del país. La respuesta es evidente. La muerte del “carnicero de Bagdad”, nefasta para Iraq, era una buena baza para Bush. Para que pareciera que obtenía algún éxito en su guerra quimérica.

¿Para que sirvió esa broma macabra que pareció la ejecución de Saddam, asesinado por los rivales políticos que se le escaparon, a la sombra de un país que le proporcionó todo lo necesario para cometer sus crímenes contra la Humanidad y con la firma inconfundible de quien acabó con más personas en la silla eléctrica cuando era gobernador de Texas que el “demonio iraquí” en Duyail? Para frenar la caída en picado de la popularidad de Bush y dar una oportunidad a los republicanos en unas elecciones que se les presentaban muy cuesta arriba. Y, sobre todo, para callar para siempre a uno de los principales aliados de Estados Unidos durante los años ochenta. Por algo no lo juzgaron en La Haya, como a Milosevic.

En cuanto a Iraq, solo trajo más muerte y desolación, y más motivos para la guerra civil. Pero eso no le importaba a nadie en Estados Unidos. No mientras se consiguieran votos. Para algunos en eso consiste la democracia. Avergüénzate Occidente, porque solo ves la paja en el ojo ajeno.

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La extraña historia de los Estados Unidos y Saddam Hussein

No pudimos… por ahora

diciembre 3, 2007

El NO se impone en el referéndum de reforma constitucional en Venezuela con un ajustado 50,7% de los votos, frente al 49,29% del SÍ. La abstención roza el 45%.

Decía Joseph Goebbels, ministro de propaganda nazi, que “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”. Los medios de comunicación de España, Colombia, México, Chile y Perú, siguiendo el ejemplo de Estados Unidos, falsearon la información sobre la reforma constitucional convirtiendo la herramienta que daría el poder al pueblo en una maniobra del presidente Chávez para consolidarse como dictador vitalicio de un Estado totalitario.

La oposición venezolana utilizó todos los medios a su alcance para demonizar el proyecto de reforma durante la campaña electoral, y los medios de comunicación de Estados Unidos, de Europa y de los países latinoamericanos sometidos al imperialismo los apoyaron incondicionalmente. Marchas opositoras de pocos cientos de estudiantes de universidades privadas, con un porcentaje de matriculados minoritario en proporción a las públicas, se hicieron ver como el sentir de toda la juventud, y de los destrozos que causaron se culpó a los chavistas. Los crímenes opositores fueron silenciados, las multitudinarias marchas en defensa del SÍ ignoradas por los medios tendenciosos.

Es en los venezolanos que se mostraban indecisos sobre participar o no en la consulta popular de ayer en quienes más han influido los enconados esfuerzos de estos discípulos de Goebbels. Algunos de los ciudadanos que pensaban votar SÍ (al menos un 55,5%, según encuestas) han dudado y han decidido no tomar parte en el referéndum. Sin duda, la baja participación ha favorecido decididamente a la oposición.

chavez referendum constitucional 2007

No hay quien niegue que la derrota electoral es un revés importante que retrasará la aplicación del proyecto bolivariano. Pero lo que es un problema político es también una enorme victoria moral, sobre todo a nivel internacional. La reforma constitucional ha sido rechazada por un 0,7% de los votos. Una derrota increíblemente mínima, que muchos dirigentes habrían manipulado sin problema para convertirla en una victoria. En “la cuna de la democracia” cierto candidato republicano gobernó recientemente cuatro años, sin recibir apenas críticas, tras manipular unas elecciones presidenciales ajustadas.

¿Y por qué Chávez no lo hizo? Porque, por mucho que lo tilden de dictador y autoritario, cree ciegamente en la democracia, hasta el punto de luchar por el socialismo en una vía que, tras el asesinato de Allende, muy pocos creían posible. Ayer Hugo Chávez Frías dio una lección muy importante a todos los que lo calumnian, demostrando quienes son los que dicen la verdad y quienes la prostituyen con fines económicos y políticos.

Estados Unidos financió a los opositores durante la campaña electoral, y hay fuertes indicios de que tenía preparada una intervención militar en Venezuela, llamada Operación Tenaza, en caso de triunfar el SÍ. Chávez reconoció el resultado electoral y felicitó a la oposición por la victoria obtenida. Es la falta de información veraz la que hace dudar a muchos de quiénes son los que luchan limpiamente por sus pueblos y quiénes los que lo hacen rastreramente en defensa de los intereses de cuatro privilegiados y de los suyos propios.

Pero como ya he dicho, el dos de diciembre es una enorme victoria moral, como lo fue el fracasado golpe de 1992 o el intento de asalto al cuartel Moncada en 1953, en Cuba. Los que mienten tendrán a partir de ahora más difícil que se crean sus mentiras, y los que luchan por la independecia de los pueblos han demostrado una vez más la justicia de sus métodos. Ya lo dijo Martí: “Hacer es la mejor manera de decir”. Y el presidente de la República Bolivariana ha demostrado con sus actos la falsedad de lo que otros solo pueden acusar infundadamente.

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Más información

El ”No” ganó el referendo constitucional en Venezuela en reñido resultado

Palabras del presidente Hugo Chávez tras los resultados del referendo

Vídeo – Presidente Chávez: “No pudimos… ¡Por ahora!”

Información sobre la Reforma Constitucional

Un pueblo bajo el fuego

diciembre 2, 2007

A 2 de diciembre de 2007, día en que se celebra la consulta popular sobre la reforma a la Constitución Bolivariana de Venezuela y se cumplen 51 años del desembarco en Cuba de los guerrilleros del Granma, reproducimos la última intervención del Comandante Fidel Castro:

UN PUEBLO BAJO EL FUEGO

 

 

Venezuela, cuyo pueblo heredó de Bolívar ideas que trascienden su época, enfrenta hoy la tiranía mundial mil veces más poderosa que la fuerza colonial de España sumanda a la de la República recién nacida de los Estados Unidos, que a través de Monroe proclamó el derecho a la riqueza natural del continente y al sudor de sus pueblos.

Martí denunció el brutal sistema y lo calificó de monstruo, en cuyas entrañas vivió. Su espíritu internacionalista brilló como nunca cuando, en carta inconclusa por su muerte en combate, desveló públicamente el objetivo de su incesante batallar: “…ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber (puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo) de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América…”

No en vano, en un sencillo verso expresó: “Con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar”. Más tarde proclamó con frase lapidaria: “Patria es humanidad”. El Ápostol de nuestra independencia escribió un día: “Deme Venezuela en que servirla: ella tiene en mí un hijo”.

Los medios más sofisticados desarrollados por la tecnología, utilizados para matar seres humanos y someter a los pueblos o exterminarlos; la siembra masiva de reflejos condicionados en la mente; el consumismo y todos los recursos disponibles, se emplean hoy contra los venezolanos, pretendiendo hacer trizas las ideas de Bolívar y Martí.

El imperio ha creado las condiciones propicias para la violencia y los conflictos internos. Con Chávez hablé muy seriamente en su última visita el pasado 21 de noviembre sobre los riesgos de magnicidio a los que estaba exponiéndose constantemente en vehículos descubiertos. Lo hice a partir de mi experiencia como combatiente entrenado en el uso de la mirilla telescópica y el fusil automático y a la vez, después del triunfo, como blanco de planes de atentados directamente ordenados o inducidos por casi todas las administraciones de los Estados Unidos desde 1959.

El gobierno irresponsable del imperio no se detiene un minuto a pensar que un magnicidio o una guerra civil en Venezuela, por sus enormes reservas de hidrocarburos, harían estallar la economía mundial globalizada. Tales circunstancias no tienen precedente en la historia del hombre.

Cuba, en la fase más dura a que nos condujo la desaparición de la URSS y el recrudecimiento del bloqueo económico de los Estados Unidos, desarrolló estrechos vínculos con el gobierno bolivariano de Venezuela. El intercambio de bienes y servicios, de casi cero, se elevó a más de siete mil millones de dólares anuales, con grandes beneficios económicos y sociales para ambos pueblos. De allí recibimos en la actualidad el suministro fundamental de combustible que se consume en el país, muy difícil de adquirir en otras fuentes dada la escasez de crudos ligeros, la insuficiente capacidad de refinación, el poder de Estados Unidos y las guerras que ha desatado para apropiarse de las reservas de petróleo y gas en el mundo.

A los elevados precios de la energía añádanse los de los alimentos, determinados por la política imperial de convertirlos en combustible para los voraces automóviles de Estados Unidos y otros países industrializados.

No bastaría el triunfo del Sí el dos de diciembre. Las semanas y meses posteriores a esa fecha pueden llegar a ser sumamente duros para muchos pueblos, entre ellos el de Cub, si es que antes las aventuras del imperio no conducen al planeta a una guerra atómica, como han confesado sus propios jefes.

Nuestros compatriotas pueden estar seguros de que he tenido tiempo para pensar y meditar mucho sobre estos problemas.

Fidel Castro Ruz

29 de noviembre de 2007

El asedio de Gaza, o la Solución Final ralentizada

noviembre 16, 2007

gaza_situation_of_poverty_AICGaza ya no es noticia. Los grandes medios de comunicación la han olvidado, no sé si porque no encuentran nada interesante para contar o porque no viene bien hacerlo. Pero Gaza sigue ahí, cada vez más pobre, oprimida y castigada.

El 26 de enero de 2006 Hamás ganaba por mayoría absoluta las elecciones palestinas, celebradas de acuerdo a la legalidad internacional (según corroboraron observadores internacionales). Poco después, Israel anunció que boicotearía al Gobierno de Hamás, cortaba las ayudas internacionales destinadas a Palestina e impedía la llegada de cualquier tipo de suministro a los Territorios Ocupados. Estados Unidos y la UE apoyaron estas medidas.

El pueblo palestino, castigado por elegir democráticamente a un partido que no era del gusto de Occidente, empezó a sufrir la carestía de productos de primera necesidad. La situación, cada vez más insostenible, llevó a Hamás a formar un Gobierno de unidad nacional con Fatah, medida que en teoría acabaría con el bloqueo económico y político. Sin embargo, y a pesar de su promesa de retirarlo si se formaba un gobierno de coalición, Israel mantuvo el bloqueo.

El 17 de junio, en un auténtico golpe de Estado, el presidente palestino Mahmud Abbas formaba un “gobierno de emergencia” que excluía al partido que había obtenido la mayoría absoluta en las elecciones de 2006. Hamás se hacía con el control total de Gaza, y Fatah asaltaba los edificios públicos de Cisjordania, entre ellos el Parlamento palestino (controlado por Hamás), a la vez que se iniciaba una dura campaña de represión contra los simpatizantes del partido islámico.

Tras esto, Israel levantó el bloqueo contra Cisjordania y lo endureció en Gaza. Se llevaron a cabo medidas de apoyo a Fatah, como la liberación de presos políticos palestinos pertenecientes al partido de Abbas. Todo ello con el objetivo de convencer a los palestinos de que Hamás era el origen de todos sus males.

Fatah se vendió al enemigo para recuperar el poder que el pueblo le había quitado en 2006 debido a la corrupción y a la escasa contribución gubernamental a la causa palestina. Y Hamás quedó aislado en Gaza, a merced de un Israel que, no contento con asfixiarla económicamente, bombardeaba sus centrales eléctricas, los edificios gubernamentales y la universidad islámica.

Hoy, tras cuatro meses de asedio, los habitantes de Gaza malviven en la pobreza. Hace muchos meses que enfermos palestinos mueren porque los camiones no son autorizados a transportar medicinas ni otros productos básicos a la prisión en que se ha convertido la Franja.

Sufa-friuts_waGracias a la política de Solución Final ralentizada, en Gaza falta de todo y no entra casi nada. Además, el paso de Sufa, según el informe nº 50 del 9 de noviembre de 2007 de la OCAH, “carece de la infraestructura apropiada para la distribución de alimentos y medicinas” y “ha permanecido abierto seis días de los nueve que tenía previsto hacerlo desde el último informe, el nº 49, de dos de octubre”.

Con términos menos técnicos pero de forma más acorde con la realidad, lo que en realidad dice la OCAH es que los israelíes dejan que la comida se estropee y se pudra, al tiempo que las medicinas caducan y así las “bestias de dos patas” (o sea, los palestinos en lenguaje de Israel) enferman por falta de vitaminas y elementos esenciales para una vida sana y no encuentran remedio en medicinas que resultan ineficaces.

Para los 1,4 millones de residentes en la Franja, las consecuencias económicas están siendo dramáticas. Las pérdidas económicas en la industria se sitúa entorno a los 17 millones de euros desde junio, según datos de la Oficina de la ONU para la Coordinación de los Asuntos humanitarios (OCHA). Todos los sectores económicos se están viendo afectados, aunque especialmente aquellos que dependen de las importaciones de materias primas, como la industria de la madera, la construcción o el textil.

La asociación de hombres de negocios palestinos ha revelado que al menos 120.000 personas corren el riesgo de perder su trabajo. Hace dos semanas, la Federación de industrias palestinas informó del despido de 70.000 de los 120.000 asalariados del sector privado en el territorio. Con este dato, la tasa oficial de paro sube por encima del 40%.

Desde la UNRWA se destaca que se han visto obligados a “detener todos los proyectos de construcción”, por valor de unos 67 millones de euros, porque no han podido “importar suficientes materiales de construcción”.

Olmert y Bush

Hay que agotar y confundir a las masas, hambrientas y desesperadas, para que crean que es Hamas, partido al que votaron masivamente hace casi dos años, el obstáculo hacia el pan y la tranquilidad que se les niega, aunque no en Gaza, sino en Israel, Estados Unidos y la Unión Europea.

La ingeniosa política israelí en Palestina, que consiste en ralentizar la Solución Final de los nazis, es fácilmente observable. La previsión, no obstante, es que los propios palestinos la aceleren con una guerra fraticida. Para ello cuentan con un puñado de colaboradores, con cientos de miles de desesperados y con un grupo de cómplices que la apoyan e incluso la premian.

Está claro que el resto de naciones no quiere poner fin a este genocidio a cámara lenta, sino que por el contrario ha decidido contribuir de diversas formas al genocidio israelí en Palestina: dándole armas, dinero, apoyo político y castigando a los palestinos de Gaza con un boicot que clama al cielo por su crueldad.

“He sido un asesino psicópata”

noviembre 16, 2007

 

Entrevista a Jimmy Massey, ex marine en Iraq

Jimmy MasseyRosa Miriam Elizalde

Rebelión

Durante casi 12 años el sargento Jimmy Massey fue un marine de corazón duro. En marzo del 2003, llegó a Iraq con las tropas invasoras y dirigió a 45 hombres que no dudaron en matar a civiles inocentes. En estos días, Massey participa en la Feria del Libro de Caracas, donde presenta su libro Cowboys de Infierno, un crudo testimonio del genocidio que EE.UU. comete contra el pueblo iraquí

“Tengo 32 años y soy un asesino psicópata entrenado. Las únicas cosas que sé hacer es venderle a los jóvenes la idea de enrolarse en los marines y matar. Soy incapaz de conservar un trabajo. Para mí los civiles son despreciables, retrasados mentales, unos débiles, una manada de ovejas. Yo soy su perro pastor. Soy un depredador. En el Ejército me llamaban ‘Jimmy el Tiburón’.”

Este es el segundo párrafo del libro escrito hace tres años por Jimmy Massey, con la ayuda de la periodista Natasha Saulnier, que se está presentando en la Feria del Libro de Caracas. Cowboys de Infierno es el relato más violento que se haya escrito hasta ahora de la experiencia de un ex miembro del Cuerpo de Marines, uno de los primeros en llegar a Iraq durante la invasión del 2003 y que decidido a contar todas las veces que sean necesarias qué significa haber sido por 12 años un despiadado marine y por qué lo cambió la guerra.

Jimmy asiste como panelista al taller principal de la Feria, que tiene un título polémico: “Estados Unidos, la Revolución posible”, y su testimonio ha sido quizás el de mayor impacto en la audiencia. Lleva el pelo con un corte militar, espejuelos oscuros, camina con aires marciales y sus brazos están completamente tatuados. Parece exactamente lo que era: un marine. Cuando habla es otra cosa: alguien profundamente marcado por una aterradora experiencia que intenta evitarle a otros jóvenes incautos. Como asegura en su libro, no ha sido el único que mató en Iraq: esta fue una práctica constante entre sus compañeros. Cuatro años después de dejar la guerra, todavía vive perseguido por las pesadillas.

-¿Qué significan todos esos tatuajes?

-Tengo muchos. Me los hice en el Ejército. En la mano (señala la zona entre los dedos pulgar y anular), el logo de Blackwater, el ejército mercenario que fue fundado donde yo nací, en Carolina del Norte. Me lo hice en un acto de resistencia, porque los marines tienen prohibido tatuarse la zona que va de las muñecas a las manos. Un día los integrantes de mi pelotón nos emborrachamos y todos nos hicimos el mismo tatuaje: un cowboy de ojos inyectados en sangre sobre varias ases, que representan la muerte. Quiere decir exactamente eso que estás pensando: “mataste a alguien”. En el brazo derecho, el símbolo de los marines, con la bandera norteamericana y la Texas, donde me enrolé en el Ejército. En el pecho, del lado izquierdo, un dragón chino que desgarra la piel y significa que el dolor es la debilidad escapándose del cuerpo. Lo que no nos mata nos hace más fuerte.

-¿Por qué dijo que en el Cuerpo de Marines encontró las peores personas que usted ha conocido en su vida?

-Estados Unidos solo tiene dos maneras de usar a los marines: para tareas humanitarias y para asesinar. En los 12 años que yo pasé en el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos jamás participé en misiones humanitarias.

-Antes de ir a Iraq usted reclutaba a jóvenes para que ingresaran en el Ejército. ¿Qué significa ser un reclutador en Estados Unidos?

-Ser un mentiroso. La administración Bush ha forzado a la juventud norteamericana para que se enrole en el Ejército y lo que básicamente hace –y yo hice también- es tratar de ganar gente con incentivos económicos. Durante tres años recluté a 74 personas, que nunca me dijeron que querían entrar en el Ejército para defender al país ni argumentaron ninguna razón patriótica. Querían recibir dinero para ir a una universidad u obtener un seguro de salud. Y yo les describía primero todas esas ventajas y solo al final les hablaba de que iban a servir a la patria. Jamás recluté al hijo de un rico. Para mantener el trabajo, los reclutadores no podíamos tener escrúpulos.

-Ahora el Pentágono ha relajado más los requisitos para entrar al Ejército. ¿Qué significa eso?

-Los estándares para el reclutamiento han descendido enormemente, porque casi nadie quiere enrolarse. Ya no es un impedimento tener problemas mentales ni antecedentes criminales. Pueden ingresar personas que han cometido felonías, es decir que han sido sentenciadas a más de un año de cárcel, lo que se considera un delito serio. Pueden ingresar muchachos que no han terminado los estudios preuniversitarios. Si pasan la prueba mental, ingresan.

-Usted cambió después de la guerra, pero ¿qué sentimientos tenía antes?

-Yo era como otro soldado cualquiera, que creía en lo que le decían. Sin embargo, desde que estaba reclutando comencé a sentirme mal: como reclutador tenía que mentir todo el tiempo.

-Sin embargo, creyó que su país se enrolaba en una guerra justa contra Iraq.

-Sí. Los reportes de inteligencia que recibíamos decían que Saddan tenía armas de destrucción masiva. Después descubrimos que todo era mentira.

-¿Cuándo se enteró que lo habían engañado?

-En Iraq, a donde llegué en marzo de 2003. A mi pelotón le tocó ir a los lugares que habían sido del Ejército iraquí y vimos miles y miles de municiones en cajas que llevaban la etiqueta norteamericana y estaban ahí desde que los Estados Unidos ayudaban al gobierno de Saddan en guerra contra Irán. Vi cajas con la bandera norteamericana y hasta tanques de EE.UU. Mis marines –yo era sargento de categoría E6, un rango superior al sargento, y dirigía a 45 marines– me preguntaban por qué había municiones de nuestro país en Iraq. No entendían. Los informes de la CIA afirmaban que Salmon Pac era un campo de terroristas y que íbamos a encontrar armas químicas y biológicas. No encontramos nada. En ese momento empecé a pensar que nuestra misión realmente era el petróleo.

-Las líneas más perturbadoras de su libro son esas donde usted se reconoce como asesino psicópata. ¿Puede explicar por qué lo dice?

-He sido un asesino psicópata porque me entrenaron para matar. No nací con esa mentalidad. Fue el Cuerpo de Infantería de Marina quien me educó para que fuera un gangster de las corporaciones estadounidenses, un delincuente. Me entrenaron para cumplir ciegamente la orden del Presidente de Estados Unidos y traerle a casa lo que él pidiera, sin reparar en ninguna consideración moral. Yo era un psicópata porque nos ensañaron a disparar primero y a preguntar después, como lo haría un enfermo y no un soldado profesional que solo debe enfrentar a otro soldado. Si había que matar a mujeres y a niños, lo hacíamos. Por tanto, no éramos soldados, sino mercenarios.

-¿Qué experiencia exactamente le hizo a usted llegar a esa conclusión?

Hubo varias. Nuestro trabajo era ir a determinadas áreas de las ciudades y ocuparnos de la seguridad en las carreteras. Hubo un incidente en particular -y muchos más- que realmente me llevó hasta el borde del precipicio. Afectó a un coche que llevaba civiles iraquíes. Todos los informes de inteligencia que nos llegaban decían que los carros iban cargados con bombas y explosivos. Esa era la información que recibíamos de la inteligencia. Los carros llegaban a nuestros controles y hacíamos algunos disparos de advertencia; cuando no detenían su marcha a la velocidad que indicábamos, disparábamos sin contemplaciones.

-¿Con las ametralladoras?

-Sí. Esperábamos que hubiera explosiones al acribillar cada vehículo. Pero nunca oímos nada. Luego abríamos el carro y ¿qué encontrábamos?: muertos o heridos, y ni una sola arma, ninguna propaganda de Al Qaeda, nada. Salvo civiles en el lugar equivocado y en el momento equivocado.

-Usted también relata cómo su pelotón ametralló una manifestación pacífica. ¿Es así?

-Sí. En los alrededores del Complejo Militar de Rasheed, al sur de Bagdad, cerca del río Tigris. Había manifestantes al final de la calle. Eran jóvenes y no tenían armas. Y cuando avanzamos había ya un tanque que estaba aparcado a un lado de la calle. El conductor del tanque nos dijo que eran manifestantes pacíficos. Si los iraquíes hubieran querido hacer algo podían haber volado el tanque. Pero no lo hicieron. Sólo estaban manifestándose. Eso nos hizo sentirnos bien porque pensamos: “Si fueran a dispararnos, lo habrían hecho ya”. Ellos estaban como a 200 metros de nuestro retén.
¿Quién dio la orden de ametrallar a los manifestantes?

-Del alto mando nos dijeron que no perdiéramos de vista a los civiles porque muchos fedayines (combatientes) de la Guardia Republicana se habían quitado los uniformes, se habían puesto ropas de civiles y estaban desencadenando ataques terroristas contra los soldados estadounidenses. Los informes de inteligencia que nos daban eran conocidos básicamente por cada miembro de la cadena de mando. Todos los marines teníamos muy clara la estructura de la cadena de mando que se organizó en Iraq. Yo creo que la orden de disparar a los manifestantes vino de altos funcionarios de la Administración, eso incluía tanto a los centros de inteligencia militar como gubernamental.


-¿Usted qué hizo?

-Yo regresé a mi vehículo, un humvee (un jeep altamente equipado) y escuché un tiro por encima de mi cabeza. Mis marines empezaron a disparar y yo también. No nos devolvieron ningún disparado, mientras que yo había disparado 12 veces.

Quise asegurarme de que habíamos matado según las normas de combate de la convención de Ginebra y los procedimientos operativos reglamentarios. Intenté olvidarme de sus caras y busqué las armas, pero no había ninguna.

-¿Y sus superiores cómo reaccionaron?

-Me dijeron que “la mierda ocurre”.

-Cuando sus compañeros se enteraron que habían sido engañados, ¿cómo reaccionaron?

-Yo era segundo en el mando. Mis marines me preguntaban por qué estábamos matando a tantos civiles. “¿Tú puedes hablar con el teniente?”, me preguntaron. “Diles que tiene que haber retenes adecuados, preparados por los ingenieros de combate”. La respuesta fue: “No”. En el momento en que los marines descubrieron que era una gran mentira, enloquecieron más.

Nuestra primera misión en Iraq no fue para dar apoyo humanitario, como decían los medios, sino para asegurar los campos petroleros de Bassora. En la ciudad de Karbala usamos la artillería por 24 horas. Fue la primera ciudad que atacamos. Yo pensé que íbamos a darle ayuda médica y alimenticia a la población. No. Seguimos de largo hasta los campos petroleros. Antes de llegar a Iraq, estuvimos en Kuwait. Llegamos en enero de 2003 y nuestros vehículos estaban llenos de comida y medicina. Le pregunté al teniente qué íbamos a hacer con los suministros, pues apenas cabíamos nosotros con tantas cosas dentro. Me dijo que su capitan le había ordenado dejar todo en Kuwait. Poco después nos dieron la orden de quemarlo todo: alimentos y suministros médicos humanitarios.

-Usted también ha denunciado el uso del uranio empobrecido

-Tengo 35 años y sólo conservo el 80 por ciento de mi capacidad pulmonar. Me han diagnosticado una enfermedad degenerativa de la columna vertebral, fatiga crónica y dolor en los tendones. Antes, todos los días corría 10 kilómetros por puro placer, y ahora solo puedo caminar entre 5 y 6 km todos los días. Tengo temor de tener niños por eso. Mi cara está inflamada. Mira esta foto (me muestra la imagen que aparece en la credencial de la Feria del Libro), me la tomaron poco después de regresar de Iraq. Parezco un Frankenstein. Todo eso se lo debo al uranio empobrecido, ahora imagínate lo que estará pasando con la gente en Iraq.

-¿Qué ocurrió cuando regresó a Estados Unidos?

-Me trataron como un loco, un cobarde, un traidor.

-Sus superiores han dicho que es mentira todo lo que ha contado.

-La evidencia contra ellos es abrumadora. El Ejército norteamericano esta agotado. Mientras más tiempo dure esta guerra, más posibilidades habrá de que mi verdad aparezca.

-El libro que usted ha presentado en Venezuela está editado en español y en francés. ¿Por qué no se ha publicado en Estados Unidos?

-Las editoriales han exigido que elimine los nombres reales de las personas que están involucradas en su historia y que presente la guerra en Iraq como envuelta en una neblina, menos crudamente. No estoy dispuesto a hacerlo. Editoriales como New Press, supuestamente de izquierda, se negaron a publicarlo porque temían verse envueltas en un pleito presentado por la gente involucrada en el libro.

-¿Por qué medios como The New York Times y The Washington Post jamás reprodujeron su testimonio?

– Yo no repetía el cuento oficial, de que las tropas estaban en Iraq para ayudar al pueblo, ni repetía que los civiles morían por accidente. Me negué a decir eso. No había visto ningún disparo accidental contra los iraquíes y me negué a mentir.

-¿Ha cambiado esa actitud?

-No. Lo que han hecho es incorporar opiniones y libros de personas con objeciones de conciencia: que están contra la guerra en general o que participaron en la guerra, pero no tuvieron este tipo de experiencia. Se resisten todavía a mirar de frente la realidad.

-¿Tiene fotografías o documentos que prueben lo que usted nos ha contado?

-No. Me quitaron todas mis pertenencias, cuando me ordenaron regresar a Estados Unidos. Regresé de Iraq solo con dos armas: mi mente y un cuchillo.

-¿Habrá alguna salida a corto plazo para la guerra?

-No. Lo que veo es una misma política entre demócratas y republicanos. Son la misma cosa. La guerra es un negocio para ambos partidos, que dependen del Complejo Militar Industrial. Necesitamos un tercer partido.

-¿Cuál?

-El del socialismo.

-Usted ha participado en un taller cuyo título es “Estados Unidos: La Revolución es posible”. ¿Cree que realmente que habrá revolución en EE.UU.?

-Ya comenzó. En el sur, donde yo nací.

-Pero esa ha sido tradicionalmente la zona más conservadora del país.

-Después del Katrina eso cambió. Nueva Orleáns se parece a Bagdad. La gente del sur está indignada y se pregunta todos los días cómo es posible que se atrevan a invertir en una guerra inútil y en Bagdad, cuando no lo han hecho en Nueva Orleans. Recuerda también que en el Sur se inició la primera gran rebelión del país.

-¿Iría usted a Cuba?

-Admiro a Fidel y al pueblo de Cuba y por supuesto, si me invitan, yo iré a la Isla. No me importa qué me diga mi gobierno. Nadie controla a dónde yo voy.

-¿Sabe usted que el símbolo del desprecio imperial hacia nuestra nación es una fotografía de marines mientrs orinaban sobre la estatua de José Martí, el Héroe de nuestra Independencia?

-Si, lo sé. En el Cuerpo de Marines nos hablaban de Cuba como una colonia de los Estados Unidos y nos ensañaron algo de Historia. Parte de la formación de un marine es aprender algunas cosas de los países que habrá que invadir, como dice la canción.

-¿La canción de los marines?

-(Canta) From the halls of Montezuma, to the shores of Tripoli… (Desde las salas de Montezuma hasta las playas de Trípoli…)

-Es decir, los marines quieren estar en todo el mundo.

-El sueño es dominar al mundo…, aunque por el camino nos conviertan a todos en asesinos.

………………

Jimmy Massey es actualmente uno de los principales activistas de la organización Veteranos de Iraq contra la guerra (Iraq Veterans Against the War, IVAW)

La ONU pide (otra vez) el fin del bloqueo contra Cuba

octubre 31, 2007

Pérez Roque en la ONUNaciones Unidas ha vuelto a decirle ayer a EEUU que el embargo contra Cuba “es injusto e inhumano” y a destacar la “necesidad de poner fin al bloqueo económico, fianciero y comercial impuesto por Estados Unidos”. La Asamblea General decidió solicitar a Washington por decimosexta vez consecutiva que ponga fin a 45 largos años de hostilidad contra La Habana.

Es gracioso, pero muy revelador, que cuando se dirige a un país pobre la ONU exige, pero cuando se trata de Estados Unidos solicita. Ayer, 184 de los países del parlamento mundial votaron a favor de la resolución. Tan sólo las Islas de Palau y Marshall, Israel y EEUU se opusieron. Micronesia optó por la abstención. El desacuerdo con la política de la Casa Blanca sobre Cuba expresado por más de 120 países frente a los 98 del pasado año. Una victoria moral cubana. Otra más en una larga lista. Otra más sin efectos prácticos.

La Habana denuncia casi 90.000 millones de dólares en pérdidas de contratos comerciales, la imposibilidad de comprar material sanitario, los obstáculos para lograr acuerdos con terceros países y, desde este mismo año, la prohibición de intercambios universitarios. Todos los aliados de EEUU participan en el bloqueo, de forma que Cuba solo puede comerciar con unos pocos países, como China, Vietnam o Corea del Norte. El Gobierno estadounidense tiene previstas multas de un millón de dólares para las empresas y 250 mil dólares para los individuos que burlen esta legislación.

La ONU viene mostrando desde la caída de la URSS su rechazo al “embargo” que Washington mantiene sobre La Habana desde hace 45 años. La lista de opositores a esta política imperialista es interminable, e incluye a personajes como el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, quien aseguró que el bloqueo “ha fracasado porque no ha conseguido nada”; o el relator especial del Derecho a la Alimentación de Naciones Unidas, Jean Ziegler, quien considera una “arrogancia unilateral” y un “ataque” al orden internacional la política de Washington contra La Habana.

Así que la ONU vuelve a suplicar a Estados Unidos que acabe con el bloqueo. Por decimosexta vez. En vano. Sin embargo, es cierto que la Casa Blanca estuvo dispuesta a eliminarlo durante la Guerra Fría si Cuba rompía con la URSS y dejaba de ayudar a los revolucionarios de América Latina. El mismo Castro lo admitió, reconociendo que Washington habría acabado con el bloqueo “si tuviéramos alma de traidores, incluso para abandonar a un país. Estados Unidos solo admite que uno se venda, nada más. Estados Unidos no acepta otra cosa que no sea la rendición”.

Nadie en la ONU es tan ingenuo como para creer que la administración Bush, que ha endurecido el bloqueo y ha promovido constantemente ataques de todo tipo contra la isla (la Ley de Ajuste Cubano concede asilo automático a terroristas y secuestradores anticastristas), va a aceptar la decisión del principal organismo internacional. Nadie es tan estúpido como para creer que el hombre que debe su puesto a la comunidad batistiana de Miami va a dejar de ahogar al pueblo cubano simplemente porque lo pida la Asamblea General de Naciones Unidas.

Otra victoria moral para Cuba. Sin efectos prácticos, pero en absoluto vana. Ya lo dejó claro Fidel cuando, en una de sus primeras visitas a Estados Unidos, le preguntaron si llevaba chaleco antibalas. Se desabrochó la camisa y dijo: “llevo un chaleco moral. Es más fuerte”.

Plaza de la Revolución